María Consuelo Araújo, la embajadora con la que De la Espriella busca apuntalar la alianza con Estados Unidos

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La diplomática aterriza en la embajada en Washington, la de mayor interés para el presidente colombiano y a través de la cual quiere impulsar su relación con Trump

El presidente Abelardo de la Espriella anunció este lunes que María Consuelo Araújo será la nueva embajadora de Colombia en Estados Unidos. La excanciller y exministra de Cultura aterriza en una de las delegaciones diplomáticas más importantes para el país en un momento en el que el mandatario colombiano ha mostrado una afinidad total con Donald Trump. Su principal tarea será la de relanzar las relaciones bilaterales con el principal socio comercial del país, pero, a la vez, tendrá que sortear varios retos en materia comercial y de seguridad, grandes prioridades para la Casa Blanca.

“Desde la Embajada de Estados Unidos en Colombia me notifican en este momento que ha llegado el beneplácito para la persona que nominé como embajadora de Colombia en los Estados Unidos. Me complace informarle al país que mi buena amiga, una persona de toda mi confianza y de mis afectos desde hace muchos años, será la nueva embajadora”. Así comunicó De la Espriella el nombramiento de Araújo, conocida en los círculos políticos colombianos por su apodo Conchi, como la máxima representante del país en Washington.

Nacida en Valledupar, Araújo es profesional en Finanzas y Relaciones Internacionales de la Universidad Externado de Colombia. Miembro de una tradicional y poderosa familia del departamento del Cesar, fue nombrada ministra de Cultura durante el Gobierno del presidente Álvaro Uribe con solo 30 años. Después la hizo canciller, aunque solo permaneció seis meses en el cargo. Renunció en febrero de 2006, días después de que su hermano, el exsenador Álvaro Araújo Castro, fuera arrestado por tener vínculos con los paramilitares de las Autodefensas Unidas de Colombia. El excongresista acabó condenado por la Corte Suprema a nueve años de prisión.

La nueva embajadora también cuenta con una carrera en el sector privado, como directora de la minera Gran Colombia Gold y, desde febrero pasado, presidenta ejecutiva de la Cámara Colombiana de la Infraestructura, el gremio de los grandes constructores. También hizo carrera en el Distrito de Bogotá, de la mano del alcalde Enrique Peñalosa, de quien fue directora del Jardín Botánico, secretaria de Integración Social y gerente de TransMilenio, el sistema de transporte masivo de la capital colombiana.

De la Espriella le ha dado a Araújo su visto bueno para reconducir las relaciones con Washington desde, según él, “la embajada más importante” para Colombia. “Me siento honrado y feliz de contar con una mujer de su experiencia, trayectoria, honestidad e inteligencia”, ha loado el mandatario a la política costeña. El presidente ha mostrado una alineación total con Trump y su política exterior.

“Su prioridad debe ser consolidar las relaciones con Estados Unidos, que Gustavo Petro fragmentó de manera profunda. Los enfrentamientos diplomáticos, que acabaron en retirarle la visa e incluirlo en la lista de la OFAC empobreció de una manera insólita un vínculo histórico. Entonces, la tarea primordial de Araújo es que las relaciones vuelvan, al menos, a ser las mismas que antes del Gobierno de Petro”, considera Fabián Cárdenas, catedrático de la Universidad Javeriana y experto en derecho internacional.

Cooperación en seguridad y comercio

Una de las primeras misiones concretas de la nueva embajadora será la de incorporar a Colombia en el llamado Escudo de las Américas, una coalición creada por el republicano que ya integra una veintena de países que comparten métodos para luchar contra las redes del narcotráfico en la región.

A su vez, se espera que renegocie los aranceles impuestos contra Colombia, después de que De la Espriella le pidiera a su homólogo estadounidense un alivio “temporal” sobre estas tasas mientras avanza la recuperación por un terremoto que ya deja casi 300 muertos y cuya crisis costará unos 30 billones de pesos (9,5 millones de dólares), según ha estimado el Gobierno. El presidente anunció este martes que enviará a su ministro de Comercio a Washington para este encargo.

Araújo sucede a Daniel García-Peña, embajador en Washington desde 2024 hasta el final del mandato de Petro. El exdiplomático tuvo que sortear varias crisis generadas por los choques del expresidente izquierdista con la Casa Blanca, como las amenazas de unas tarifas de hasta el 25% y de una posible intervención militar en Bogotá, similar a la de Caracas en enero que acabó con el arresto de Nicolás Maduro. Aunque Petro y Trump limaron sus asperezas a inicios de año con una reunión bilateral en la Casa Blanca, nunca llegaron a simpatizar del todo.

La dinámica ha dado un giro de 180 grados con De la Espriella. Trump lo apoyó cuando aún era candidato y ya ha conversado en al menos dos ocasiones con él. Su Administración también ha tenido contactos con los miembros del nuevo Gobierno en aras de un objetivo común: que Colombia vuelva a ser el socio más confiable de EE UU en Sudamérica. Y ya se han dado pasos agigantados en esa dirección. La semana pasada, Pete Hegseth, secretario de Defensa, anunció que el Gobierno de De la Espriella le autorizó a realizar “operaciones militares conjuntas” para destruir redes del narco en suelo colombiano. El ministro de Defensa, Jorge Eduardo Mora, no ha explicado en qué consistirá esta alianza militar con Washington.

Mientras, Washington también avanza en el nombramiento de un embajador en Bogotá, el primero en más de cuatro años. Durante la presidencia de Petro, la Casa Blanca mantuvo el puesto vacante. Francisco Palmieri fungió como embajador encargado, mientras que John McNamara se mantuvo como encargado de negocios de la delegación hasta su salida en febrero. Trump designó en junio al empresario Nate Morris como nuevo embajador en Colombia, pero el nombramiento aún debe ser ratificado por el Senado antes de que sea oficial.

La medida del éxito de Araújo, según el docente Cárdenas, es “su capacidad de abrir una revisión del tratado de libre comercio para que sea más favorable para los empresarios colombianos”. Además, deberá equilibrar las buenas relaciones con Trump y su Administración sin perderlas del todo con los demócratas, que tienen la posibilidad de recuperar el control del Congreso en las próximas elecciones de medio término. “Por eso es que su labor no es solo la de una embajadora, sino casi la de una gerente de Colombia en Estados Unidos”, resume el experto.

Fuente: EL PAIS