El Gobierno ultra de Argentina defiende su papel en la fuga a Estados Unidos del senador y excandidato brasileño
El Gobierno de Javier Milei defendió este jueves su papel en la fuga de Flávio Bolsonaro, el senador y excandidato ultra que dejó Brasil a través de Argentina y recaló en Estados Unidos, pese a que una orden judicial le impedía salir de su país. “Ingresó [en Argentina] con la documentación correspondiente, en regla, y salió en un avión también en las mismas condiciones”, aseguró el jefe de Gabinete de ministros, Diego Santilli. El Gobierno de Milei pretende limitar los hechos a una cuestión migratoria y destaca que no mediaba una orden de captura sobre Bolsonaro. Pero diversos indicios señalan que hubo un apoyo político al operativo, con la participación directa de un oscuro y poderoso asesor de Milei.
Hasta este jueves, el alto mando del Gobierno argentino no se había pronunciado sobre la controvertida salida del excandidato a presidente brasileño, derrotado en las urnas el domingo pasado por Lula.
Santilli, el ministro coordinador, habló con la prensa en la ciudad de Rosario. Allí dijo que Bolsonaro pasó los controles migratorios sin inconvenientes, “no tenía ningún impedimento, no había impedimento de Interpol”. “Si un ciudadano ingresa sin ninguna limitación y se va sin ninguna limitación… eso es lo que ha pasado. Migraciones lo autorizó porque no había impedimento”, remarcó.
De acuerdo con la información oficial, suministrada por la Dirección de Migraciones, Bolsonaro y su familia ingresaron en territorio argentino a las 22.50 del martes “con documentación hábil de viaje sin ningún impedimento legal”, y a las 23.30, desde el aeropuerto de Puerto Iguazú, en Misiones, despegaron en un avión rentado de la compañía Baires Fly S.A., rumbo a Miami vía Guayaquil.
La orden de la justicia brasileña para que el senador ultra no saliera de su país y entregara sus pasaportes, en el marco de una investigación por lavado de dinero, era conocida públicamente. No obstante, las autoridades argentinas permitieron su ingreso y posterior salida sin realizar consultas con el país vecino. La decisión no solo contrasta con el rigor desplegado por el Gobierno argentino para expulsar o rechazar el ingreso de miles de ciudadanos extranjeros en los últimos años, sino que infringe un decreto firmado por Milei en 2025, cuando estableció como motivo para impedir el ingreso de extranjeros la omisión de informar la existencia de requerimientos judiciales.
En la noche del martes, Bolsonaro llegó al aeropuerto escoltado por personal de la Policía de Seguridad Aeroportuaria argentina. Según diferentes versiones ratificadas por la prensa local, en Puerto Iguazú estaba presente el asesor presidencial Santiago Caputo, bajo cuyo control están los servicios de inteligencia. Las mismas versiones sostienen que estaba acompañado por otras personas, sospechadas de tener relación con agentes de los Estados Unidos, el país que acogió a Bolsonaro, tal como había adelantado el presidente Donald Trump.
Caputo negó haber estado en el lugar, pero el diario La Nación confirmó que el asesor presidencial, quien no tiene designación formal en el Gobierno, fue identificado en un control vehicular por la policía de Misiones, a las 2.50 del miércoles, cuando viajaba en una camioneta con patente diplomática proveniente de Puerto Iguazú.
La oposición a la ultraderecha en Argentina reclama que el Ejecutivo informe si brindó asistencia a Bolsonaro y cómo actuaron las áreas de migraciones, seguridad, aviación civil e inteligencia. Legisladores de distintos partidos políticos, desde el peronismo hasta la izquierda, exigen la “urgente presencia” en el Congreso del jefe de Gabinete y los ministros de Seguridad y de Relaciones Exteriores. También presentaron un pedido de informes en la comisión bicameral de seguimiento de los organismos de inteligencia.
En simultáneo, al menos tres legisladores presentaron denuncias penales ante la justicia para que se investiguen posibles irregularidades en el paso por los límites fronterizos y en la breve permanencia de Bolsonaro en Argentina. Este jueves, una jueza federal de Buenos Aires, María Eugenia Capuchetti, pidió al Gobierno que detalle si el senador tenía alguna restricción para entrar en el país y requirió que sean preservadas las filmaciones tanto del paso fronterizo que utilizó el senador brasileño, como del control migratorio y del aeropuerto utilizado.
Milei no solo hizo campaña por Bolsonaro, sino que ha insultado reiteradamente a Lula y se ha negado a reconocer con una declaración oficial el resultado de las elecciones del domingo pasado. La fuga de Bolsonaro a través de Argentina ha exacerbado la tensión entre los gobiernos de Lula y Milei, que ya habían rebajado al mínimo la relación diplomática.
Fuente: EL PAIS

