Juan Miguel Matheus, negociador de la oposición venezolana: “Los términos han sido definidos por el Departamento de Estado”

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El dirigente de Primero Justicia defiende los acuerdos de la segunda ronda del diálogo con el chavismo y espera elecciones “tan pronto como sean posibles”

Juan Miguel Matheus (Valencia, 1980) reconoce la intervención de Estados Unidos en el proceso que el chavismo y una parte de la oposición iniciaron el 12 de agosto y que este mes abre su tercera ronda de encuentros. Lejos de incomodarle, la mano de Washington le parece necesaria: a su juicio, ha hecho viables compromisos fundamentales para la transformación institucional que debe llevar a la democracia. Confía en que en las próximas sesiones, que se extenderán hasta diciembre, se empiece a trabajar en un nuevo sistema electoral y en la restauración de los derechos políticos y constitucionales.

Matheus, diputado electo en la Asamblea Nacional de 2015, es uno de los siete opositores del equipo elegido por Washington para sentarse frente al representante del Gobierno, Jorge Rodríguez. Formado en los principios de la democracia cristiana, se graduó en la Universidad Monteávila de Caracas, donde cursó un máster en Derecho Constitucional y Parlamentario, y se doctoró en Derecho en la Universidad de Navarra. Se le considera uno de los responsables de la tesis doctrinaria de su partido, Primero Justicia.

Para él, el 3 de enero —fecha del ataque y la captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, perpetrados por militares estadounidenses— lo cambió todo.

Pregunta. ¿Qué papel juega Estados Unidos en esta negociación?

Respuesta. El 3 de enero despertó un interés de Estados Unidos por Venezuela que cambió la política interna y reconfiguró definitivamente la relación entre ambos países. El acuerdo petrolero convierte a Venezuela en objeto del máximo interés de Washington en este contexto geopolítico, como política de Estado y con un interés bipartidista. Esa es la diferencia fundamental entre este proceso de negociación y los anteriores.

P. El chavismo dice que negocia con Estados Unidos, no con la oposición.

R. El facilitador de este proceso es Estados Unidos, un actor objetivamente confiable para ambas partes. Los términos y las coordenadas de esta negociación han sido definidos por el Departamento de Estado y, en concreto, por el secretario de Estado, Marco Rubio. Pero el trabajo se desarrolla entre los dos actores, que son criollos. Una muestra muy concreta de que la mesa tiene su propia dinámica: en el primer ciclo, en materia de justicia, entramos proponiendo la renovación de la Sala Electoral y salimos con acuerdos para renovar todas las salas del Tribunal Supremo de Justicia, la Inspectoría General de Tribunales y la Escuela de la Magistratura.

P. Los acuerdos de la segunda ronda, a finales de septiembre, decepcionaron: se criticó que anunciaban medidas que ya estaban en marcha.

R. Toda inconformidad de la ciudadanía con este proceso está justificada: son muchos años de padecimiento autocrático y de negociaciones fracasadas. Pero esta es la primera vez que obtenemos resultados concretos en el primer ciclo de trabajo, y también en el segundo. Uno de los acuerdos es la transformación del sistema de justicia mediante tres medidas: la conformación de la Comisión Preliminar del Comité de Postulaciones Judiciales para elegir un nuevo Tribunal Supremo de Justicia, el cronograma para designar a los magistrados y el nombramiento de los integrantes del Consejo de Verificación de Credenciales de los postulados. Son acuerdos bastante concretos.

P. ¿Por qué Delcy Rodríguez anunció por su cuenta medidas que se discutían en la mesa, como la reforma de la ley contra el odio o el desbloqueo de 200 portales?

R. Creo que hay una intención de no atribuir los resultados democratizadores a lo que se debate en esta mesa y de presentarlos como medidas unilaterales del Gobierno encargado. Pero el pueblo venezolano tiene la madurez cívica suficiente para saber que dos y dos son cuatro: el desbloqueo de los portales informativos o la reforma de la ley contra el odio son fruto del trabajo de esta mesa. Son exigencias que los representantes de la Asamblea Nacional electa en 2015 venían haciendo incluso antes de que se instalara.

P. ¿Por qué no se abordaron los derechos políticos y las inhabilitaciones, como se esperaba?

R. La agenda de las mesas se fijó el pasado 1 de agosto e incluía tres grandes áreas: la atención a las víctimas del terremoto; el fortalecimiento de la democracia, con la transformación del sistema de justicia y del sistema electoral; y las garantías políticas, que abarcan los derechos humanos y los derechos políticos. En las próximas jornadas entraremos a fondo en el debate sobre los derechos políticos.

P. ¿A qué aspira de aquí a diciembre?

R. Hemos dado pasos gigantescos en la transformación del sistema de justicia. Tener un cronograma constitucional para designar a los nuevos magistrados, que está a punto de publicarse, es un logro importante. Ahora será fundamental empezar a discutir la transformación del sistema electoral y, por supuesto, lo que está en el centro de estas negociaciones: la instalación de la mesa de garantías políticas, que es la que va a crear el clima para renovar limpiamente los poderes públicos del país.

P. Jorge Rodríguez aseguró que la fecha de las elecciones se fijará “de acuerdo a lo que estipula la Constitución”. ¿Qué opina?

R. Si nos atenemos a la Constitución, tendríamos que contar 180 días desde el 3 de enero para declarar la falta absoluta de Maduro en el cargo, más una posible prórroga de otros 180 días, para convocar elecciones presidenciales. La gente debe juzgar esta mesa por los acuerdos firmados más que por las declaraciones de los personeros de cada delegación.

P. ¿Ve posibles unas elecciones en 2027?

R. Tan pronto como sean posibles, como ha dicho el propio secretario de Estado, Marco Rubio.

P. Ganando tiempo, el chavismo podría devolver al país a la casilla de salida: elecciones en 2030, como estaba previsto.

R. No bajamos la guardia. Tenemos la cautela necesaria: sabemos cuáles son los precedentes de la parte con la que negociamos. En lo personal, no veo un escenario electoral en esa fecha. Nuestro objetivo no es solo lograr unas elecciones presidenciales, sino inaugurar un sistema democrático que perdure, fruto de la renovación de los poderes públicos que salga de estas sesiones.

P. ¿Cree de verdad que la revolución bolivariana va a capitular en una mesa de negociación?

R. La dinámica política venezolana cambió para siempre después del 3 de enero, y eso condujo a la instalación de esta mesa. Nadie puede eludir la magnitud de ese hecho. Además, la mesa tiene una dinámica propia. Ha habido cordialidad cívica en las sesiones de trabajo, con el acompañamiento de Estados Unidos y con las tensiones y discrepancias naturales en este tipo de situaciones, pero también con la altura suficiente para interpretar los intereses democratizadores del pueblo venezolano.

Fuente: EL PAIS