El Pentágono retransmitirá la primera ejecución por fusilamiento desde 1945

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El expsiquiatra militar Nidal Malik Hasan, que mató a 13 personas en la base de Fort Hood en 2009, será ejecutado por un pelotón el 3 de diciembre

El Pentágono planea mostrar en directo una ejecución por fusilamiento, una práctica que podría parecer más propia de organizaciones terroristas como el Estado Islámico que de los gobiernos de países firmantes de la Declaración Universal de Derechos Humanos. Según ha confirmado un alto cargo del Departamento de Defensa, el 3 de diciembre la institución planea transmitir por internet la ejecución del expsiquiatra militar Nidal Malik Hasan, que mató a 13 personas en un tiroteo en la base militar de Fort Hood, en Texas, en 2009.

Estados Unidos había puesto fin hace casi un siglo, por bárbaras, a las ejecuciones públicas, que sí se perpetran en naciones como Irán, Afganistán o Corea del Norte. El Pentágono había terminado con las ejecuciones por fusilamiento en 1945. La última ejecución militar en Estados Unidos ocurrió en 1961.

El secretario de Defensa, Pete Hegseth, ya había declarado este jueves ya al programa Human Events Daily, de la cadena ultraconservadora Real America’s Voice, que planeaba hacer pública la ejecución de Hasan, aunque no precisó cómo. Sí aseguró que la decisión de ejecutar al expsiquiatra un jueves en torno a las 13.00 horas locales en Fort Hood, en el mismo lugar y aproximadamente la misma hora de la matanza de 2009, era “lo que tocaba”.

La ley castrense estadounidense estipula que una ejecución por pelotón de fusilamiento debe ser aprobada por el presidente estadounidense. El Pentágono había informado este lunes de que Donald Trump había dado el visto bueno, por recomendación de Hegseth.

“Nos aseguraremos de que la gente puede verla, que es pública. Porque la gente necesita entender que… hay consecuencias serias para este tipo de cosas”, declaró Hegseth en la entrevista, grabada a bordo del portaaviones Abraham Lincoln en su regreso a tierra después de un despliegue de casi un año.

“El secretario tiene razón. Se mostrará en vivo por streaming. Los detalles se darán a conocer más adelante”, ha indicado un alto cargo del Pentágono.

Preguntado sobre si Hasan había expresado algún último deseo, Hegseth replicó: “No me importa. Le veremos el 3 de diciembre”.

Un jurado militar condenó a Hasan a muerte en agosto de 2013, tras declararle culpable de 45 cargos de asesinato premeditado y de intento premeditado de asesinato. Además de las 13 personas a las que mató, dejó heridas a otras 32 cuando abrió fuego con una pistola automática con mirilla láser de su propiedad en un centro médico en Fort Hood donde se examinaba a los soldados antes de ser destinados a Afganistán. Aquel atentado fue el peor tiroteo sufrido dentro de una base militar en Estados Unidos, y ocurrió semanas antes de la fecha en la que el entonces sargento debía quedar desplegado en Afganistán.

Hasan, de 56 años, quedó paralizado por los disparos de la Policía al detenerle y ha vivido desde entonces en silla de ruedas. El médico militar, que se defendió a sí mismo ante el consejo de guerra que le sentenció, reconoció el crimen. En el juicio dijo que se había “cambiado de bando” y quería defender a los talibanes en Afganistán. Durante años, el psiquiatra había tratado en el hospital militar Walter Reed, en Washington, a veteranos que regresaban de misiones en Irak y Afganistán con estrés postraumático, y fue trasladado a Fort Hood pocos meses antes del tiroteo.

Desde su condena, Hasan ha estado en la prisión militar de Fort Leavenworth, en Kansas. El Tribunal Supremo rechazó en marzo del año pasado una petición para examinar su caso. Si se cumple su sentencia, será la primera ejecución que perpetrarán las Fuerzas Armadas de Estados Unidos desde que el soldado John Bennett fue ahorcado por violación e intento de asesinato. El entonces presidente George W. Bush aprobó en 2008 la ejecución de otro militar, Ronald Gray, condenado por asesinato y violación, pero esa sentencia fue suspendida por un tribunal federal.

La última ejecución pública en Estados Unidos ocurrió en agosto de 1936 en Owensboro, en Kentucky. Más de 20.000 personas fueron testigos del ahorcamiento de Rainey Bethea, un joven negro declarado culpable de la violación de una anciana blanca.

El pelotón de fusilamiento es, junto a la electrocución y la asfixia por gas, una de las modalidades que el Gobierno de Donald Trump ha añadido a la lista de opciones de ejecución aceptables en los casos de delitos federales más graves. En parte, esa lista se amplió por las dificultades para obtener los compuestos necesarios para las ejecuciones por inyección letal de pentobarbital.

En EE UU solo se han realizado seis ejecuciones de civiles por fusilamiento desde 1976: tres en Utah y tres en Carolina del Sur, estas últimas el año pasado, según los datos del Centro de Información sobre la Pena de Muerte. Solo cinco Estados permiten ese método de ejecución: Idaho, Mississippi, Oklahoma, Utah y Carolina del Sur.

El anuncio de los planes del Pentágono de retransmitir la ejecución se ha dado a conocer poco después de que Christa Pike sobreviviera a un intento de ejecución por inyección letal en el Estado de Tennessee. Pike, de 50 años y que había sido condenada a muerte por el asesinato de una compañera de escuela en 1995, se encuentra hospitalizada y consciente.

Fuente: EL PAIS