Una estupenda exposición de fin de año

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Fue una sorpresa anunciada. Cuando, hace dos años, época difícil saliendo de una pandemia cruel, se presentó una exposición colectiva en la sala Jaime Colson, homenaje al maestro de maestros y su legado, la Escuela Nacional de Artes Visuales lucía diferente, modernizada, acogedora.

Otorgamos entonces al honor a quien honor merece. No vacilamos en expresar un reconocimiento a la labor de quien era su nueva directora, Iris Pérez. Justo era afirmar que esta creadora contemporánea joven -muy valorada-, también distinguida en la docencia y la curaduría, iba emprendiendo una actualización de enseñanza, métodos, programas, actividades, espacios -algo sumamente importante-. La escuela oficial y tradicional para la formación de los artistas dominicanos ya atravesaba un proceso renovador sin comparación.

El optimismo reinaba y ha triunfado. La presente exposición, que sintetiza los resultados del año docente, por su extensión y contenido comunica una mayor satisfacción aun. No tenemos la impresión de estar en aquel local, cada vez más precario para una buena enseñanza, lastimado hasta en sus muros, abocado a la casi desgracia o la sustitución, decían algunos…

¡Sucedió una resurrección! La escuela, tan impecable como organizada, parece reconstruida: así accedemos a resultados dignos de admiración y anunciados por varios actos exitosos en el transcurso del año.

Ahora bien, Iris Pérez, con sus dotes y su convicción, no ha trabajado sola. Ha sabido hacerlo en equipo, con un profesorado rejuvenecido. Son más de 25 maestros, muchos recién nombrados y jóvenes, con mentalidad y visión distintas. A una rutina asimilada, sucedió el florecimiento de las iniciativas: una regeneración que mantiene enseñanza y oficio exigentes, a la vez que agrega nuevas materias, modelos y disciplinas.

De sorpresa en sorpresa

La sorpresa comienza desde la entrada. Nos reciben trajes gigantescos como personajes mágicos, que distintos grabados, singulares en sus temas, ornamentan. Fascinados, nos detenemos y los miramos, uno por uno. Con esta “instalación” inolvidable, el descubrimiento solamente empieza…

La primera sala a la izquierda – ¿La sala Jaime Colson?–, muy vasta, invita a un recorrido en todos los sentidos. Deslumbra una serie de pupitres, soportes de proezas de la imaginación, aves, flores, y más. Una esquina revela que, en la escuela, ahora la fotografía se enseña también, solicitando , además de una calidad técnica, la originalidad.

De un lado como del otro, las obras se explayan en dos y tres dimensiones, en trabajos conjuntos o individuales. La investigación, en todas, se impone, y a veces la emoción iguala la técnica, así en un impresionante cuaderno de imágenes. Estamos menos sorprendidos… cuando Iris Pérez nos dice que se trata de “expresión creativa”, y de alumnos del cuarto año. Obviamente, aquí preparan a artistas contemporáneos, preservando el esmero y la belleza.

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Año tras año

Parece increíble, pero hasta el trayecto hacia las diferentes muestras y años de estudios, sorprenden y seducen… como los sucesivos bancos, otrora destartalados. Más que “reparados”, hoy portadores de decoraciones encantadoras, invitan a sentarse. ¡Probamos varios!

Cada panel, cada conjunto, cada obra atrae con su estética propia, y es en la segunda mirada que nos percatamos del año de estudios correspondiente. Tratándose de un recorrido simplemente placentero, es a la técnica, al material, a la forma que prestamos atención cuando son dibujos; cuando son pinturas, el color y su luminosidad se les agregan. La soltura de los desnudos nos cautivó, plasmando las poses de los modelos en vivo.

Desaparecieron las tediosas copias de estatuas antiguas, más bien reproducciones, notables estudios de mano, estilizadas y poderosas, las sustituye en escultura del primer año. En fin, son materias y concepciones, puestas al día. No podemos referirnos a todas, pero no podemos olvidar el desarrollo de la cerámica: ¡La selección de azulejos hubiera sido digna de participar en el recordado Concurso Trienal de Tiles!.

Elogiamos igualmente la importancia que se ha dado a las materias teóricas y a la historia del arte dominicano. Un panel interesantísimo reúne extractos de textos sobre arte, que han elegido y copiado los alumnos, con una tipografía digna de figurar en diseños.

Vivas felicitaciones

Hace magia con modestos recursos, avanza alegremente, confiere una formación profesional para el siglo XXI : la Escuela Nacional de Artes Visuales merece tanto sincero parabién como fuerte deseo para que continúe asegurando el futuro del arte dominicano. Las felicitaciones van a la dirección, al cuerpo docente, al estudiantado. ¡Son un gran equipo todos!

Fuente: Hoy