Trump proclama “la mayor guerra económica” contra Irán

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El presidente de Estados Unidos amenaza con graves represalias a los países que permitan ayudar a Teherán

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aburrido de unas negociaciones diplomáticas estancadas para acabar la guerra con Irán, había insinuado que centraría el conflicto en el terreno económico. Lo ha hecho. Este miércoles ha anunciado una nueva ofensiva económica contra la República Islámica que ha descrito como la operación de mayor impacto jamás emprendida contra un país. Con ella busca cortar las vías de financiación y apoyo económico con las que sobrevive Teherán.

“Anuncio la operación económica más destructiva jamás tomada contra ningún país”, ha escrito el mandatario en su red social, Truth. “Esto va a ser una guerra económica y un aislamiento (contra Irán) sin precedentes”. En el texto, amenaza con “tremendas consecuencias económicas” a cualquier país que permita a sus instituciones financieras, empresas, aeropuertos o entidades gubernamentales proporcionar “cualquier tipo de tabla de salvación a Irán”.

“Contrabando de petróleo, intercambios de divisas, transferencias de efectivo, casas de cambio, registros navieros, empresas pantalla: todo eso tiene que acabar ya”, declara el mandatario estadounidense. “Esto va a ser un día D económico”, sostiene.

Trump también reclama ayuda a los países aliados para poner en marcha el plan. “Necesitamos que todos nuestros aliados se unan a Estados Unidos para aislar y derrotar la amenaza estadounidense”, afirma, antes de calificar a las autoridades iraníes de “maníacos” y asegurar que “están contra las cuerdas”. “Estas medidas históricas les van a ahogar a ellos y a su capacidad de proyectar terror en el resto del mundo”, agrega.

El ministro de Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, calificó los comentarios de Trump de intento de “desviar la atención” de la opinión pública estadounidense de los problemas financieros internos, como por ejemplo, la deuda sin precedentes.

“El terrorismo económico de EE.UU. amenaza la economía global y la soberanía en todo el mundo”, dijo el ministro en un mensaje en la red social X.

El martes, el presidente estadounidense había declarado, en otro mensaje en su red social, que actualmente no hay negociaciones en marcha con Irán ni hay previstas otras en el horizonte, un día después de que expirase el plazo que los dos enemigos se habían dado en junio para negociar un acuerdo de paz definitivo. En una entrevista con un periodista de la cadena de televisión Fox ese día el republicano había asegurado que no tenía “ninguna prisa” por llegar a un acuerdo con Teherán.

El mandatario publicó el martes en sus redes sociales una imagen del estrecho de Ormuz, el estratégico paso marítimo que se ha convertido en la clave del conflicto, que presentaba como “nuevo territorio de Estados Unidos”. Según Trump, la situación en esa zona es “muy buena” y los barcos mercantes pueden atravesarlo pese al bloqueo de Irán. Pero el flujo comercial que consigue atravesar ese cuello de botella es solo una mínima parte del que cruzaba antes de que comenzara la guerra el 28 de febrero, cuando un 20% del petróleo y gas mundiales pasaban por ese corredor.

Estados Unidos mantiene su propio cerrojo contra los puertos del país adversario, que Trump considera que está asestando un grave daño a la economía iraní. Sin embargo, y pese a las declaraciones del presidente estadounidense que aseguran que Teherán está deseosa de cerrar un pacto, la República Islámica no da señales de ceder. No está claro hasta qué punto las nuevas medidas que ha anunciado el mandatario vayan a tener efecto ni si conseguirán hacer mella en la resistencia del enemigo.

El anuncio de Trump de este miércoles llega un día después de que Emiratos Árabes Unidos, uno de los principales socios comerciales de Irán, anunciara la suspensión de su comercio y de sus tratos financieros con su vecino, después de responsabilizar a Teherán del lanzamiento de dos misiles balísticos contra su territorio. La República Islámica niega que los proyectiles fueran suyos.

Fuente: EL PAIS