El Teatro Agua y Luz, inaugurado en 1955, ha sido un símbolo cultural en Santo Domingo, pero su deterioro es evidente y preocupante
El presidente Luis Abinader anunció una licitación para recuperar el espacio cultural
El concreto se descascara y la pintura cae a pedazos. El letrero, ilegible y confuso, apenas permite identificar el lugar. La maleza crece donde antes brillaban luces de colores y danzaban chorros de agua al ritmo de la música.
Así luce en la actualidad el Teatro Agua y Luz, una de las obras arquitectónicas más emblemáticas de Santo Domingo, que durante décadas fue símbolo de modernidad, cultura y espectáculo en la República Dominicana.
Afuera, vehículos oficiales y particulares ocupan gran parte del terreno, convertido improvisadamente en estacionamiento de guaguas y carros, gran parte de ellos en mal estado. Adentro, el abandono domina la escena: estructuras corroídas, filtraciones, columnas manchadas por la humedad y vegetación creciendo entre el concreto.

Vehículos ocupan parte del terreno del Agua y Luz en el Centro de los Héroes, en el Distrito Nacional. (DIARIO LIBRE/YARI TAPIA)
El deterioro es evidente. También el paso del tiempo.
Construido en 1955 durante la Feria de la Paz y Confraternidad del Mundo Libre, el Teatro Agua y Luz fue concebido como un escenario revolucionario para su época, en el contexto de las celebraciones por los 25 años de poder tirano de Rafael Leónidas Trujillo.
Inspirado en la Fuente Mágica de Montjuïc, en Barcelona, el espacio integraba agua, luces y música en espectáculos que lo convirtieron en una referencia cultural del Caribe.
Con sus 355 chorros de agua iluminados por miles de bombillas de colores, el teatro acogió presentaciones artísticas, conciertos y eventos multitudinarios. Figuras internacionales se presentaron en ese escenario.
El complejo contaba con un edificio de tres niveles. En el primero había una pista de baile; en el segundo funcionaban un restaurante de lujo con vista panorámica al mar y un casino; y en el tercero se encontraba el Music Palace, un centro de diversiones con dos pistas de baile donde se presentaban habitualmente la Orquesta Presidente Trujillo y la Súper Orquesta San José.
También fue utilizado como locación para escenas de películas como The Godfather, Mutiny on the Bounty, Noa Noa, El Dios Negro, Enrique Blanco y La Diosa del Caribe.
- Pero el esplendor desapareció.


Vista de una parte del teatro. (DIARIO LIBRE/YARI TAPIA)
Del auge al deterioro
En 1988, el Estado dominicano lo declara patrimonio nacional, reconociendo su enorme valor arquitectónico, cultural e histórico.
Pero desde la década de los 90, la estructura comenzó un acelerado proceso de deterioro debido a la falta de mantenimiento y al abandono institucional. Lo que alguna vez fue considerado una joya arquitectónica terminó convertido en una ruina visible en pleno Centro de los Héroes.
Durante años, distintos gobiernos anunciaron proyectos de recuperación que nunca llegaron a concretarse.
En 2004 se planteó derrumbar el teatro para construir un parqueo que sirviera de alivio al congestionamiento vehicular en el Centro de los Héroes. Sin embargo, el proyecto de demolición no prosperó y, en 2005, las autoridades optaron por iniciar su reconstrucción.
En 2006, la empresa Dawn Properties acordó con Corphotels la remodelación del Teatro Agua y Luz, conservando su estructura original e incorporando un restaurante, casino, salones VIP y un boutique hotel. La compañía estadounidense mantendría el control del teatro por 30 años.
No obstante, la remodelación enfrentó tropiezos desde el inicio debido a construcciones que presuntamente no fueron notificadas a la Dirección de Planeamiento Urbano del Ayuntamiento Nacional. En 2007, la reconstrucción se paralizó completamente y Corphotels rescindió el contrato con Dawn Properties por falta de ejecución.
Años después, varios medios reseñaron que los arquitectos Gustavo Moré y Daniel Pons encabezaban otra propuesta de rescate del teatro.
Uno de los intentos más polémicos ocurrió durante el período 2016-2020, cuando se adjudicó a la empresa Consultoría Astur, S.A. un contrato para desarrollar un nuevo proyecto de remodelación.
Entre 2021 y 2023, la Dirección General de Contrataciones Públicas (DGCP) anuló el procedimiento tras determinar irregularidades y considerar ilegal la concesión otorgada.
En abril de 2024, la Suprema Corte de Justicia revoca la anulación previa y devuelve el caso al TSA para una nueva revisión, prolongando la incertidumbre sobre el futuro del teatro.
En el año 2025, la Alcaldía del Distrito Nacional anuncia su intención de integrar el Teatro Agua y Luz a un proyecto de reconstrucción cultural y urbana. El anuncio generó expectativas, pero nunca llegó a materializarse.
El Gobierno vuelve a prometer su recuperación
El presidente Luis Abinader anunció el miércoles 20 de mayo el inicio de un nuevo proceso de licitación para intervenir el teatro y convertirlo en un escenario cultural y turístico permanente.
Por su parte, el ministro de Turismo, David Collado, informó que el mandatario le instruyó realizar la licitación y que el proyecto incluirá remodelación y techado.
Collado explicó que el proceso ya fue autorizado y que podría completarse administrativamente en aproximadamente tres meses antes del inicio de la construcción.
El Estado recuperó la posesión legal
Tras el anuncio del Gobierno, Diario Libre contactó a Raquel Miranda, consultora jurídica de la Contrataciones Públicas, quien explicó que las sentencias emitidas favorecieron al Estado y que el contrato fue terminado de manera bilateral debido a incumplimientos de la empresa.
Según Miranda, la última sentencia emitida en 2024 ratificó la posición estatal dentro del conflicto surgido a raíz del procedimiento de contratación pública. Explicó que la decisión estuvo motivada por presuntos incumplimientos atribuidos a la empresa Astur, incluyendo falta de pagos y ausencia de ejecución material de la obra.
Asimismo, sostuvo que el Estado dominicano recuperó la posesión legal del inmueble, argumentando que el proyecto nunca llegó a desarrollarse de manera efectiva.
«O sea, ni siquiera mínimamente hubo intento», expresó la funcionaria al referirse al estado actual del Teatro Agua y Luz, el cual describió como una estructura en ruinas.
Añadió que, ante la situación judicial y contractual existente, no resultaba prudente iniciar nuevas intervenciones hasta contar con mayor claridad legal.
«El Teatro Agua y Luz ya está en posesión legal del Estado dominicano. Porque, si se fijan, eso es una ruina ahora mismo. Pero mientras no se resolvieran algunos asuntos, no era prudente iniciar algún proyecto, como ahora ya se anunció que se iniciará.»Raquel Mirandaconsultora jurídica de la DGCP.“
En ese contexto, aseguró que las decisiones judiciales favorables al Estado y la terminación del contrato fortalecen la posibilidad de impulsar una nueva licitación y futuros proyectos sobre el inmueble.
El tiempo ha dejado huellas profundas en cada rincón del Teatro Agua y Luz. Sus estructuras desgastadas, el silencio que reemplazó la música y el abandono que se impone sobre lo que antes fue vida y espectáculo, reflejan el largo proceso de deterioro que ha marcado su historia reciente.
Aun así, su presencia sigue siendo un recordatorio de lo que alguna vez fue y de lo que aún podría volver a ser. Porque sigue esperando: anhelando volver a encender sus luces, dejar de ser una ruina y recuperar el lugar que durante décadas ocupó en la memoria cultural de Santo Domingo.
Fuente: Diario Libre

