RD asegura medicina para el VIH, pero falta prevención

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Conavihsida reporta 323,738 pruebas de VIH realizadas durante 2025, de las cuales 3,551 resultaron positivas.

República Dominicana ha construido una respuesta al VIH que garantiza el acceso al tratamiento antirretroviral y ha permitido importantes avances en la atención de las personas que viven con el virus. Sin embargo, ese esfuerzo contrasta con el alcance de las acciones de prevención y comunicación dirigidas a evitar nuevas infecciones.

Aunque el país dispone de herramientas como la PrEP y la PEP, la promoción de estas alternativas todavía parece tener un alcance limitado frente a la necesidad de que toda persona expuesta al VIH conozca las opciones disponibles para reducir el riesgo de infección.

Gran parte de las estrategias institucionales de prevención se concentra en poblaciones consideradas clave o de mayor vulnerabilidad, entre ellas hombres que tienen sexo con hombres, trabajadores sexuales, personas trans y parejas serodiscordantes. Esta orientación responde a la epidemiología del VIH, pero también plantea preguntarse si está llegando la información preventiva a toda la población que puede enfrentar una exposición al virus.

El Consejo Nacional para el VIH y el SIDA (Conavihsida), a través del Portal Único de Solicitud de Información Pública (SAIP), reporta 323,738 pruebas de VIH realizadas durante 2025, de las cuales 3,551 resultaron positivas. Estos diagnósticos permitieron identificar a personas que requerían confirmación, orientación especializada e incorporación a los servicios de atención.

De las personas con resultado positivo, 2,985 fueron vinculadas a los Servicios de Atención Integral (SAI), equivalente a aproximadamente el 84 %. Estas cifras corresponden exclusivamente al componente comunitario y no representan el total nacional de pruebas realizadas, para lo cual sería necesario integrar los datos de hospitales, laboratorios, centros de primer nivel y otros puntos de atención. Además, el Servicio Nacional de Salud (SNS) cuenta con más de 75 Servicios de Atención Integral (SAI) distribuidos en hospitales de la Red Pública de Salud y organizaciones no gubernamentales (ONG), donde las personas que viven con VIH reciben seguimiento y atención especializada.

De acuerdo con la doctora Mónica Thormann, coordinadora del Programa de Prevención de ITS, VIH y Hepatitis del Ministerio de Salud Pública, República Dominicana es autosuficiente desde 2015 en el suministro de medicamentos e insumos para el VIH.

La especialista explicó que los medicamentos e insumos destinados a las personas que viven con VIH, así como a las embarazadas con el virus, están contemplados en un programa protegido dentro del Presupuesto General del Estado, identificado como el Programa 42.

“Desde el 2015 somos autosuficientes en medicamentos e insumos para VIH”, afirmó al explicar que organismos internacionales como USAID y PEPFAR concentran su apoyo principalmente en asistencia técnica y acompañamiento a organizaciones de la sociedad civil que trabajan con las comunidades.

Thormann reconoció que uno de los principales desafíos es lograr que la población conozca las oportunidades de vida que tienen las personas con VIH y las alternativas existentes para prevenir la infección.

La limitada promoción

Fernando Díaz, gerente clínico del Centro de Orientación e Investigación Integral (COIN), considera que la falta de información puede tener consecuencias especialmente graves entre los jóvenes.

Relató el caso de una adolescente de 15 años cuya madre la llevó al COIN después de que resultara positiva al VIH. Al preguntarle cuántas veces había recibido información sobre protección sexual, la joven respondió que solo una vez.

Díaz también señaló que en muchos hogares persisten dificultades para hablar abiertamente sobre sexualidad con los hijos, lo que limita las posibilidades de que los adolescentes reciban información oportuna sobre prevención.

“De nada sirve aprobar el uso de PrEP o PEP, comprar el medicamento o disponer de la estrategia si la gente no la conoce”, explicó Díaz, al referirse a la necesidad de acompañar la disponibilidad de estos servicios con campañas permanentes de información y prevención.

El gerente clínico del COIN resaltó la gran inversión que realiza el Gobierno en publicidad para comunicar obras de infraestructura, cuya presencia puede observarse en carreteras y otros espacios.

“Es difícil ver en el Metro o en las grandes vallas una campaña de prevención del VIH”, sostuvo Díaz al plantear la necesidad de llevar estos mensajes a los espacios masivos.

Buscan pasar a un modelo integral

Una de las barreras que enfrentan las personas que viven con VIH es acudir a los Servicios de Atención Integral (SAI) del Servicio Nacional de Salud (SNS), unidades especializadas de la red pública hospitalaria que ofrecen prevención, tratamiento, seguimiento, apoyo médico y psicológico a quienes viven con el virus.

En ese sentido, la doctora Mónica Thormann explicó que el país avanza hacia un modelo de atención integrada, mediante el cual las personas con VIH puedan recibir atención en los servicios de primer nivel junto a pacientes con otras condiciones de salud, evitando que acudir a una unidad especializada revele ante terceros el motivo de su consulta.

“Lo ideal es que tú no tengas por qué tener un servicio especializado en VIH”, sostuvo, al considerar que el personal médico del primer nivel debe estar preparado para atender a las personas y realizar las derivaciones correspondientes cuando sea necesario.

Haitianos población vulnerable VIH

La población migrante haitiana presenta una de las mayores prevalencias de VIH entre los grupos considerados vulnerables en República Dominicana.

De acuerdo con el doctor Carlos Adón, director e investigador del Instituto Dominicano de Estudios Virológicos (IDEV), la prevalencia del VIH entre los migrantes haitianos se sitúa alrededor del 6 %, mientras que entre los hombres que tienen sexo con hombres (HSH) actualmente ronda entre el 4 % y 5 %, luego de haber alcanzado aproximadamente el 10 % en los primeros estudios realizados sobre esta población.

El doctor Joseph Cherubin, presidente del Movimiento Social Cultural para los Trabajadores Haitianos (Mosctha), indicó que, de las más de 75, 000 personas con VIH que se estiman en el país, más de 25,000 serían migrantes haitianos.

Señaló que la situación de esta población está relacionada con diversos factores sociales y educativos que pueden incrementar su vulnerabilidad frente al VIH. Entre estos mencionó las dificultades para acceder a información adecuada sobre prevención y la persistencia de creencias erróneas sobre la existencia y transmisión del virus.

Sostuvo que todavía existen personas dentro de la comunidad haitiana que niegan la existencia del VIH, situación que puede convertirse en una barrera para adoptar medidas preventivas, realizarse pruebas diagnósticas y buscar atención médica de manera oportuna.

Sin embargo, el doctor, quien preside también el centro integral de Mosctha, destacó que el Estado dominicano garantiza de manera gratuita el tratamiento antirretroviral a las personas haitianas que viven con VIH, sin discriminación por su condición migratoria o por la falta de documentos. “Si tú tienes el sistema de VIH-Sida, el medicamento te lo da el Gobierno dominicano a todo el mundo que tiene VIH. No hay un pago para el medicamento, independientemente que sea afiliado o no”, afirmó.

Protección laboral aún con retos

Aunque República Dominicana cuenta con una legislación que prohíbe la discriminación laboral por VIH, persisten denuncias y reportes sobre prácticas que pueden vulnerar los derechos de las personas que viven con el virus.

Carlos Adón, director IDEV, afirmó que hay algunas empresas que realizan pruebas de VIH a trabajadores o aspirantes sin informarles adecuadamente. “Todavía hoy las hoteleras le siguen haciendo las pruebas para poder entrar a trabajar y se la hacen a escondidas; le dicen que le van a hacer un paquete. Y hay laboratorios grandes que lo aceptan”, dijo.

Sostuvo que la Ley 135-11 sobre VIH y Sida establece que una persona no puede ser discriminada o impedida de acceder a un empleo por vivir con VIH, ni puede ser obligada a realizarse una prueba para obtener o conservar un puesto.

En ese sentido, el Ministerio de Trabajo, a través del Portal Único de Solicitud de Información Pública (SAIP), informó ha recibido ocho denuncias relacionadas con discriminación laboral hacia personas que viven con VIH entre 2020 y 2025 y lo que va de 2026.

De las denuncias recibidas, tres corresponden a casos de discriminación laboral, tres a desahucios, una a despido y otra sobre exigencia de pruebas de VIH.

El Ministerio de Trabajo señala que, de acuerdo con informaciones recibidas de usuarios, empresas todavía podrían estar incluyendo pruebas de VIH de manera irregular en exámenes médicos de ingreso o de rutina. Sin embargo, la institución aclara que esas informaciones no han sido confirmadas oficialmente.

El director del Observatorio de Derechos Humanos para Grupos Vulnerados, Manuel Meccariello, considero preocupantes las denuncias recurrentes de discriminación y vulneración de derechos que enfrentan las personas que viven con VIH en la República Dominicana. “Nadie debería perder su empleo, ser excluido de una oportunidad laboral, recibir un trato desigual o enfrentar obstáculos para acceder a servicios de salud por vivir con VIH”, resaltó.

Sostuvo que aunque el país cuenta con leyes que reconocen estos derechos y prohíben la discriminación, la repetición de estos casos evidencia una brecha entre el marco legal y su aplicación.

Jóvenes que nacen con VIH enfrentan estigma familiar

El mayor desafío que enfrentan muchos jóvenes que nacieron con VIH no está únicamente en el acceso al tratamiento, sino en el rechazo, el silencio y la discriminación que pueden encontrar dentro de sus propios hogares.

Algunos crecieron sin conocer su diagnóstico porque sus familiares decidieron ocultárselo y terminaron descubriendo por cuenta propia que vivían con el virus; otros enfrentaron el rechazo de sus allegados y, en los casos más graves, quedaron sin un hogar de acogida tras perder a sus padres a causa del VIH.

Esta realidad salió a relucir durante el estudio Healthy Choices (Opciones Saludables), desarrollado por Proactividad para la Cooperación y el Desarrollo Social junto con la Universidad Estatal de Florida, que analiza las condiciones de vida de jóvenes de 18 a 29 años que viven con VIH y la relación entre el consumo de alcohol y drogas, la adherencia al tratamiento y la salud mental.

El gerente general de Proactividad, Elías Ramos, explicó que la investigación contempla una cohorte de 50 jóvenes y actualmente se encuentra en una etapa de análisis cualitativo para identificar las principales barreras, necesidades y estrategias que permitan implementar la intervención.

Durante el levantamiento, tres grupos focales y 12 entrevistas en profundidad revelaron un dato que llevó a los investigadores a ampliar el enfoque y es que alrededor del 90 % de los jóvenes de entre 18 y 20 años captados para el estudio habían nacido con VIH.

Ramos señaló que esta población suele quedar invisibilizada dentro de los programas dirigidos a personas que viven con VIH, pese a que enfrenta necesidades particulares al pasar de la atención pediátrica a la vida adulta. Entre las principales demandas identificadas están el apoyo psicosocial para enfrentar depresión, ansiedad, baja autoestima, duelo, autocuidado y rechazo; mayor educación sobre el VIH y sus derechos; programas juveniles dinámicos y la formación de educadores pares que puedan acompañarlos desde la empatía, la experiencia y la confidencialidad.

En el sistema sanitario, los niños que nacen con VIH reciben tratamiento durante su etapa pediátrica en el Hospital Infantil Dr. Robert Reid Cabral y posteriormente son referidos a los Servicios de Atención Integral (SAI) más cercanos a sus lugares de residencia. Sin embargo, Ramos sostiene que persisten deficiencias en el acompañamiento emocional y psicosocial, así como en la preparación para enfrentar la vida adulta, el acceso al empleo, la discriminación y el ejercicio de sus derechos sexuales y reproductivos.

Los principales retos son cerrar la brecha entre la legislación laboral y su cumplimiento”
Manuel Meccariello
Director del Observatorio de Derechos

De las más de 75,000 personas con VIH que hay en el país, más de 25,000 serían migrantes haitianos”
Doctor Joseph Cherubin
Presidente de Mosctha

A muchos jóvenes sus familiares les ocultaron su diagnóstico y luego de adultos supieron su condición de VIH”
Elías Ramos
GERENTE GENERAL DE PROACTIVIDAD

Fuente: el Caribe