Este mismo modelo suele dejar menos margen para el ahorro y gastos personales de cada individuo, no siendo siempre lo ideal cuando de llevar finanzas en pareja se trata.
En una relación de pareja, la idea de repartir los gastos económicos mitad y mitad (también conocido como 50/50) tiene como objetivo principal equilibrar las finanzas entre los dos integrantes, asegurando la independencia económica y fomentando la transparencia.
Aunque en teoría pueda parecer una idea razonable, muchas veces en la práctica este método puede generar estrés o resentimiento si existe una brecha salarial notable entre la pareja.
De una manera sencilla, el portal web de la Asociación de Bancos Múltiples (ABA) lo ejemplifica suponiendo que el ingreso de A corresponde a RD$80,000 y el ingreso de B a RD$35,000; combinado, el total sería de RD$115,000.
Así, A representaría el 70% de todo lo que entra, y B el 30%. Cuando los gastos del hogar son de RD$50,000, aplicar proporcionalidad significa que A aporta RD$35,000 y B aporta RD$15,000. No el mismo número, pero sí el mismo esfuerzo relativo.
Bajo este esquema, aunque cada uno pone RD$25,000, para A representa el 31% de su ingreso, pero para B representa el 71%, siendo un peso completamente distinto aunque el monto sea igual.
“Justo no significa igual, significa proporcional”, resaltaron.
Este mismo modelo suele dejar menos margen para el ahorro y gastos personales de cada individuo, no siendo siempre lo ideal cuando de llevar finanzas en pareja se trata.
Otros modelos económicos
Antes de pensar en modelos económicos y su efectividad en la pareja, la ABA cita a la experta en finanzas personales, Carmen Blanc, quien recomienda una comunicación sincera sobre las gastos individuales de cada uno, donde se conozcan los ingresos actuales, deudas, proyectos personales y en conjunto, además de los métodos de ahorro en caso de que existan.
Visualizado lo anterior, el método proporcional propone que cada uno aporte según sus ingresos. Esto implica que quienes ganen más porten más y los que contribuyan menos aporten menos. Se recomienda cuando hay una diferencia notable entre los salarios.
En un fondo común, todo el dinero ganado por ambos se deposita en una cuenta bancaria compartida entre ambos y desde ahí se cubren todos los gastos comunes. El dinero sobrante puede utilizarse para pagar las responsabilidades individuales siempre y cuando ambas partes estén de acuerdo.
Para este modelo, la ABA recomienda el uso de aplicaciones móviles de los bancos múltiples que cuentan con opciones para compartir gastos o metas de ahorro con la pareja y dividir el monto de la cuenta al instante. Además, consideran una tarjeta de crédito compartida para agrupar los gastos principales, complementando sus tarjetas individuales.
También existe el modelo híbrido o mixto, donde cada uno mantiene su propia cuenta para gastos personales, mientras abren una cuenta conjunta exclusiva para cubrir los costos fijos del hogar junto con metas de ahorro compartidas en caso de ser posible.
Algunas parejas suelen acordar que cada uno cubra diferentes gastos según la capacidad económica de cada quien, dejando que la distribución de los gastos se ajuste a los ingresos individuales sin descuidar las responsabilidades financieras del hogar.
Fuente: Listín Diario

