Este fenómeno se produce cuando dos terremotos de gran magnitud ocurren en una misma zona con escaso tiempo de diferencia entre uno y otro.
En apenas unos minutos el norte de Venezuela fue sacudido por dos fuertes movimientos telúricos que sumieron a una nación en la desesperación y que captó la atención de la comunidad científica. ¿Qué sucedió? Doblete sísmico es la respuesta, un fenómeno poco frecuente que se describe como el suceso de dos terremotos de gran magnitud ocurridos en un corto intervalo de tiempo y en una misma región.
Según los datos preliminares del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), los sismos alcanzaron magnitudes de 7.2 y 7.5 separados por 39 segundos, con epicentros en la zona de Montalbán, estado Carabobo y convirtiéndose en los eventos más significativos registrados en la zona en más de cien años y reavivando el interés por la actividad tectónica del Caribe.
La escasa de profundidad de ambos sismos, localizada entre 10 y 20 kilómetros bajo la superficie, intensificó la percepción en tierra firme y elevó la preocupación en ciudades densamente pobladas como Caracas. El fuerte sacudido recordó a sus habitantes la vulnerabilidad de una región asentada sobre una compleja interacción de placas tectónicas.
Bajo el norte de Venezuela, las placas Sudamericana y del Caribe mantienen desde hace millones de años un lento pero constante pulso geológico. Aunque imperceptible para quienes habitan la superficie, ese movimiento acumula enormes cantidades de energía en las rocas de la corteza terrestre. Como una rama que se flexiona cada vez más hasta que ya no puede soportar la presión, el terreno resiste durante décadas o incluso siglos, almacenando tensión. Cuando ese límite se rompe, la energía contenida se libera de forma abrupta y viaja a través de la Tierra en forma de ondas sísmicas, dando origen a los terremotos.
Doblete Sísmico y cómo ocurre
Con el doblete sísmico, la primera ruptura creada por el primer terremoto incrementa el esfuerzo sobre otro segmento cercano de la falla, que puede romperse prácticamente de inmediato y generar un segundo terremoto de gran magnitud.
Este tipo de secuencias suele ser más destructivo que un solo terremoto, ya que el segundo movimiento puede impactar estructuras que ya han sido debilitadas por el primer sismo, además de prologar el tiempo durante el cual el suelo se sacude.
126 años han transcurrido desde el último cataclismo de este tipo ocurrido en la zona, si, hablamos del año 1900 para ser exactos, y aunque hay fallas que provocan sismos cada 15 o 20 años, otros sistemas geológicos son más lentos en el proceso de acumular energía.
¿Qué se puede esperar según la ciencia?
Por lo general luego de un gran sismo se producen réplicas que pueden ser pequeñas o no, en el caso del doblete sísmico ocurre igual, las réplicas continuarán produciéndose durante los próximos días, semanas o incluso meses por el reajuste natural de las capas o placas tectónicas. Este tipo de procesos naturales buscan un estado de equilibrio.
La actividad sísmica forma parte de la realidad geológica de Venezuela. El país se encuentra en el límite entre las placas tectónicas del Caribe y Suramericana, una interacción que genera tensiones constantes en la corteza terrestre. A ello se suma la presencia de importantes sistemas de fallas geológicas a lo largo de la franja costera norte, entre ellas las fallas de El Pilar, en Sucre; San Sebastián, en Aragua; y Boconó, que atraviesa parte de los Andes venezolanos.
Aunque los movimientos telúricos son relativamente frecuentes, los terremotos de gran magnitud son menos comunes. En los últimos años, los eventos más significativos ocurrieron en 2017 y 2018.
Para encontrar un antecedente reciente con un elevado saldo humano hay que remontarse al terremoto de Cariaco, ocurrido en 1997. Aquel evento causó la muerte de 73 personas y permanece como uno de los desastres sísmicos más recordados de la historia contemporánea venezolana.
En Caracas uno de los más fuertes fue el del año 1967 cuando fallecieron 273 personas y como los del doblete sísmico dejaron daños importantes en la infraestructura de la capital venezolana.
Fuente: El Caribe

