¡Qué dilema tan grande y funerario, fúnebre, mortuorio!
Es la historia “de nunca empezar”. Las campañas electorales conducen a los partidos a la peor de las selvas politiqueras y les otorgan una penosa vocación de funeraria, ya dije.
Nuestros partidos en campaña son la Funeraria Blandido con pancartas, y además, frente al 911 que les ayuda en sus emergencias cotidianas, su logística para no hablar de financiamientos, incluidos los legales, que de haberlo hay. No todo es pecado.
Nuestros partidos son fúnebres, mortuorios y funerarios porque como las funerarias “no le desean la muerte a nadie, pero necesita que el negocio prospere”. ¡Qué dilema tan grande! Y el centro la patria, el olvido, el cinismo.
Hablan de su amor por la patria, de su devoción por la defensa de las grandes mayorías, pero a la vez quieren que su negocio prospere, ganar las próximas elecciones.
Suicidados los principios, iniciados los finales, hoy ganar unas elecciones no es importante… porque es lo único que importa. La patria, grande o chica, siempre puede esperar. ¡No te jode!
Le ocurría antes al PRM, y les sucede ahora a los dos PLD en verde Fernández o en morado Medina: La oposición quiere que el país salga fortalecido de su conflicto con Haití, pero a la vez desea que el partido de gobierno pierda las elecciones, que es una condición sine qua non para que ellos puedan ganarla.
¡Ve qué vaina!
Pero resulta que si de este conflicto saliera victorioso el interés nacional, y volara alto la dignidad y el decoro patrio, sería inevitable que parte de esta triunfo diplomático recayera en el gobierno que administra el Estado… y también viceversa, pues el fracaso del país en el conflicto sería el fracaso del gobierno que lo conduce y de paso, el triunfo de la oposición.
Entonces, era mentira la patria, el amor era mentira, la alaraca patriotera, los homenajes al Duarte olvidado, al Profesor Bosch tres veces traicionado por sus Judas filiales del PRD, (los dos PLD) y ahora de paso por el PRM que es un PRD-Mientras tanto desaparece totalmente el de las siglas que anda ya por el 1% y bajando. Queda entonces, aquí la disyuntiva que remite al otro Juan, pero de los boleros, el Lockward: “Qué dilema tan grande se presenta en mi vida”, en la
vida de nuestros partidos cuando les toca estar en la oposición: quieren ganar las elecciones pero para tener alguna posibilidad de lograrlo, deben conseguir que el país pierda ante Haití y con él, la organización política y el presidente que lo dirige.
Poco ha cambiado nuestra cultura política…. Todos nuestros partidos al llegar a la oposición se convierten en organizaciones funerarias, fúnebres, mortuorias, entonces, que Duarte y el Profesor, cuando retornen de su gloria y su olvido, nos perdonen a todos.
¡Qué dilema tan grande y funerario, fúnebre y mortuorio!

