Prensa y preferencias

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El endoso editorial representa la vía institucional de adherencia pública al aspirante, sus propuestas y validación de sus ideas en el marco de las batallas políticas.

Escrito Por: Guido Gómez Mazara

El endoso editorial representa la vía institucional de adherencia pública al aspirante, sus propuestas y validación de sus ideas en el marco de las batallas políticas. Así se deslindan los campos de preferencias sin dejar ningún tipo de dudas, dándole un componente de sinceridad al rol de los medios durante coyunturas electorales. En sociedades civilizadas, aquellas con máximos niveles de transparencia, los medios cierran filas militantemente.

Por desgracia, el hábito local de inducir al ciudadano desde trincheras editoriales constituye un método menos transparente, porque presume de una capacidad de engaño sostenida en la presunción de objetividad e imparcialidad. Esto último, sin embargo, resulta fácilmente desmontable a la vista del militantismo estacionado en las páginas de los periódicos, en argumentos radiales y en tendencias estructuradas en las redes.

Aquí, nos conocemos todos. De ahí, una fatalidad sembrada por la clase partidaria, que alimentó con muchos recursos económicos sus posibilidades políticas bajo el equivocado predicamento de una prensa cómplice como garantía de éxito y respetabilidad pública. En ese sentido, las aspiraciones orientadas a la estructuración de un “producto” caminan con bastante efectividad en la construcción mediática que únicamente descansa en el factor inversión.

Lo cierto de la alianza militante de circuitos comunicacionales y su evidente fascinación por aspirantes, es que visibiliza la retribución como resultado de victorias electorales, estableciendo entonces las bases de los favores a devolver, casi siempre caracterizados por beneficios indefendibles ante el ojo cívico y anhelos de adecentamiento del ejercicio público.

Un servidor público efectivo debe estar bien con los ciudadanos sin descartar los lazos de respeto con los medios. Ahora bien, invertir ese orden colocaría al gobernante en la trampa de la percepción, posponiendo la tarea esencial de toda política pública transformadora que demanda priorizar a la gente.

Los medios están en el derecho de militar frente a cualquier causa política. Antes, los aspectos ideológicos marcaban la carga editorial. Ahora, con evidentes excepciones, una parte importante del ejercicio comunicacional adolece de la básica dosis de independencia, variable fundamental para levantar el sentido de una orientación cívica muy necesaria en las actuales circunstancias.

Un medio que informa con objetividad aumenta su credibilidad ante el ciudadano. Adherirse sin mesura al militantismo y construir la infraestructura de aspirantes desde el vientre mismo de los medios daña y degrada el rol de la prensa. Ahí radica la materia prima de tanto descrédito y que deviene causa esencial de la emergencia de las opciones informativas alternativas.

Fuente: Hoy