Ovalle ve presión fiscal por choque petrolero; dice se envían señales

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Economista afirma que las autoridades monetarias de RD buscan anticiparse a un episodio inflacionario transitorio

El economista Raúl Ovalle advirtió ayer que la República Dominicana debe prepararse para un escenario prolongado de presiones inflacionarias y mayores tensiones fiscales derivadas del conflicto en Medio Oriente y del impacto que este ha tenido sobre el mercado petrolero mundial. Consideró que las autoridades monetarias han comenzado a enviar señales preventivas sobre la posibilidad de que la inflación permanezca temporalmente por encima del rango meta establecido por el Banco Central.

Entrevistado en Despierta con CDN, el profesional de la economía y catedrático universitario sostuvo que el principal mensaje detrás del análisis publicado el domingo en Página Abierta por el Banco Central sobre el choque petrolero es que el país podría enfrentar “un episodio coyuntural” en el que la inflación supere el límite superior de la meta, aunque insistió en que la visión oficial sigue siendo que se trata de un fenómeno transitorio y manejable desde la política monetaria.

“El Banco Central no solamente tiene un rol de gestión directa de la política monetaria, sino sobre todo un rol de gestión de expectativas y lo hace a través de su política comunicacional”, expresó el economista.

Indicó que históricamente la institución ha manejado una política comunicacional preventiva, que anticipa posibles escenarios económicos antes de que se materialicen plenamente. En ese sentido, interpretó el documento divulgado por la entidad monetaria como una forma de preparar a los agentes económicos y a la población para un período en el que la inflación podría permanecer por encima del rango meta de 4 % ±1 %.

Contexto

El análisis del Banco Central señala que la inflación interanual alcanzó 5.11 % en abril, y supera el techo del objetivo establecido por la entidad, en un contexto marcado por el aumento de los precios internacionales del petróleo tras la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán y las disrupciones en el Estrecho de Ormuz. La institución explicó que el conflicto ha provocado una reducción importante de la oferta petrolera global y un aumento de la factura energética dominicana, que podría cerrar el año en unos US$5,400 millones, aproximadamente US$900 millones más de lo previsto inicialmente.

Pese a ello, el Banco Central considera que el choque tendría carácter transitorio y que la inflación volvería gradualmente al rango meta hacia finales del año, apoyada en una postura monetaria neutral, estabilidad cambiaria y fundamentos macroeconómicos favorables. Ovalle coincidió parcialmente con esa visión, aunque insistió en que el principal riesgo radica en la duración del conflicto y en la posibilidad de que comiencen a producirse efectos indirectos o de “segunda vuelta” sobre la economía dominicana.

“Sí, creo que hay un riesgo de que se deteriore el entorno. Pero quizás más importante es reconocer la magnitud de este choque”, afirmó. Y comparó la situación energética actual con “un huracán categoría 6”, al argumentar que nunca antes el mercado mundial había enfrentado durante casi tres meses consecutivos una reducción cercana al 15 % del suministro global diario de petróleo producto de las restricciones en Ormuz.

A su juicio, el problema no es intentar anticipar si habrá o no un cese al fuego, sino que las autoridades diseñen un protocolo de respuesta ante un escenario prolongado. Ovalle explicó que la sensación de relativa calma que todavía perciben los consumidores dominicanos responde, en gran medida, al esquema de subsidios implementado por el Gobierno para contener el aumento de los combustibles.
Recordó que mientras los precios internacionales del petróleo han aumentado alrededor de 60 %, en el mercado local las alzas han sido mucho menores debido a las transferencias fiscales destinadas a evitar incrementos abruptos en las estaciones de expendio.

Según explicó, antes de la guerra el subsidio semanal a los combustibles rondaba los RD$130 millones, mientras actualmente oscila entre RD$1,700 millones y RD$1,800 millones por semana.

“Desde el punto de vista de nuestra macroeconomía, es como si el precio internacional del petróleo en vez de estar a 100 estuviese en 70”, indicó.

Sin embargo, advirtió que mantener ese esquema durante varios meses adicionales podría generar consecuencias fiscales severas y eventualmente presionar las tasas de interés y el riesgo país.

“Esa anestesia macroeconómica, que es lo que estamos sintiendo, podría tener que ser retirada rápidamente”, sostuvo. En ese contexto, planteó que el Gobierno debería abandonar el manejo semanal de los subsidios y migrar hacia un esquema más predecible y basado en reglas previamente anunciadas.

Distintos niveles de subsidio

Ovalle propuso, por ejemplo, que las autoridades establezcan distintos niveles de subsidio dependiendo de los rangos internacionales del petróleo, que permite que la población y los mercados puedan anticipar las medidas.

“Mientras el precio del petróleo ande entre 80 y 90 dólares, vamos a tener tal tipo de subsidios; si se mueve entre 90 y 100, otro esquema; y si supera los 120 dólares, entonces se eliminan subsidios a partidas como la gasolina premium”, explicó. Ovalle también se refirió al impacto indirecto que el conflicto podría tener sobre sectores como la construcción, el comercio y la logística internacional.

Explicó que muchos insumos utilizados en República Dominicana provienen del sudeste asiático, región altamente dependiente del petróleo que atraviesa Ormuz, lo que ya está generando incrementos de costos.

Puso como ejemplo el caso de materiales importados desde India, como cerámicas y otros productos para la construcción, cuyos precios podrían aumentar significativamente debido al encarecimiento energético y de los fletes marítimos. “El barco que llega a República Dominicana ahora llega más caro, el seguro es más caro y además llega más tarde”, explicó. Según dijo, esos son precisamente los llamados efectos de segunda vuelta mencionados por el Banco Central en su documento, es decir, impactos indirectos que terminan trasladándose a precios locales y que podrían desacelerar la actividad económica.

Que vayan a donde tienen que ir

El economista también defendió la necesidad de focalizar mejor los subsidios estatales, argumentando que no resulta razonable subsidiar de igual manera el GLP utilizado por hogares vulnerables y combustibles de mayor costo consumidos por sectores de ingresos más altos.

Se requiere incorporar una visión especializada

“No hace sentido económico ni en términos de justicia fiscal que la gasolina premium esté igualmente subsidiada que el GLP”, afirmó Raúl Ovalle.

Consideró que el país necesita incorporar una visión más especializada sobre riesgos geopolíticos y energéticos internacionales para fortalecer la toma de decisiones públicas. Sostuvo que República Dominicana no implementó en años anteriores mecanismos de cobertura o seguros ante aumentos de precios del petróleo porque probablemente se subestimó la posibilidad de un evento de esta magnitud. “No somos expertos en geopolítica. Quizás lo que necesitamos es incorporar una visión profesional sobre estos riesgos”, expresó. Insistió en que el desafío no debe abordarse desde el alarmismo, sino desde un “realismo pragmático”, similar al sentido de urgencia que predominó durante la pandemia.

Dijo que una mayor transparencia sobre el costo real de los combustibles, subsidios y el impacto fiscal ayudaría a que la sociedad comprenda mejor la magnitud del problema y las decisiones que deban tomarse.

Fuente: el Caribe