La semana pasada en Nueva York el presidente Donald Trump se reunió con nueve de sus colegas latinoamericanos, quienes, además de otros, han constituido el llamado “Escudo de las Américas”
Escrito Por: Bernardo Vega
La semana pasada en Nueva York el presidente Donald Trump se reunió con nueve de sus colegas latinoamericanos, quienes, además de otros, han constituido el llamado “Escudo de las Américas”, un grupo de países con gobiernos de derecha dispuestos a apoyar los objetivos conservadores del presidente norteamericano en Latinoamérica y el Caribe y que incluyen a Argentina, Chile, Ecuador, Paraguay, Guyana, Perú y Colombia en Suramérica y Honduras y la República Dominicana en Centroamérica y el Caribe. Algunos otros países conforman parte del “Escudo”, pero sus presidentes no estaban en Nueva York. Fuera de ese grupo se encuentran dos de los países latinoamericanos más importantes: México y Brasil.
En dicha reunión un comunicado anunció que se decidió luchar colectivamente contra 24 cárteles de las drogas en el continente, citándolos por sus nombres. Además de los conocidos de El Salvador (Mara Salvatrucha), Colombia (Tren de Aragua) y los cárteles del Golfo de Sinaloa en México, es importante destacar que se incluyeron los dos principales grupos de pandilleros-terroristas que operan en Haití, es decir, “Gran Rif” que opera en el Artibonito y “Viv Ansamm” (“vivir juntos”). Para los dominicanos eso es lo más importante, porque aparentemente significa que Estados Unidos, Latinoamérica y el Caribe están dispuestos a luchar por la eliminación de esas bandas en Haití, supuestamente complementando la muy débil, hasta ahora, labor de los soldados africanos auspiciados por Naciones Unidas, como lo evidencia el hecho de que en Nueva York el primer ministro haitiano se entrevistó con los presidentes de Bangladesh y Mongolia.
Tenemos entendido que no han llegado en su totalidad los soldados africanos prometidos, no por falta de financiamiento, que aparentemente ya está, sino por falta de la llegada de equipos complementarios, como lo serían vehículos blindados. Obviamente, la República Dominicana no se comprometería a enviar soldados a patrullar en Haití, pero sí podrían hacerlo otros países de la región (¿hasta Estados Unidos podría ser un participante en apoyo militar hacia Colombia?), limitándose nuestro papel al apoyo logístico para que, dentro del territorio nacional, soldados de la fuerza auspiciada por Naciones Unidas puedan recibir tratamiento médico y descanso, como ocurrió en el pasado con los primeros grupos militares apoyados por Naciones Unidas.
Para nosotros resulta utópico que en Haití se esté hablando de elecciones a finales de este año, cuando un 80% de su capital y parte de la zona del Artibonito están controlados por esas bandas criminales. Además, es cruel que Estados Unidos esté deportando a ciudadanos haitianos, al vencerse el “Estatus de Protección Temporal”, pues están llegado a Cabo Haitiano aviones con un promedio de 80 deportados por vuelo. No pueden llegar a Puerto Príncipe al estar cerrado su aeropuerto porque allí las bandas tirotean los aviones. Según la prensa, los deportados llegan sin recursos pues hasta le son robadas sus pertenencias cuando sus maletas son entregadas a los tripulantes del avión. Dadas las dificultades por razones de seguridad de viajar de Cabo Haitiano a Puerto Príncipe, muchos de esos deportados optarán por tratar de llegar a la frontera dominicana, apenas una hora de distancia por una buena carretera, para así participar en la “puerta revolvente” de nuestra frontera por donde deportamos a 300,000, pero muchos de ellos retornan sobornando a nuestros militares y/o, empleados de migración.
El tiempo dirá si la participación de los países que conforman el “Escudo de las Américas” podrá lograr algo para resolver el problema criminal en Haití, y, si esa iniciativa norteamericana significa que Washington de por sí está dispuesto a acordar a resolver ese problema, lo que ha evitado hasta ahora. A diferencia de Venezuela y Cuba, en Haití hay poco interés para inversiones privadas norteamericanas.
Otra noticia de la semana pasada es que nuestro Ministerio de Hacienda logró refinanciar el grueso de nuestros vencimientos en enero próximo de la deuda externa. Lo que no se enfatizó fue que la tasa de interés que pagaremos de enero en adelante estará por lo menos un 1% más alta que la tasa en que incurrimos originalmente para tomar esa deuda, la cual está resultando ser más cara. Eso se debe al aumento general en las tasas de interés en el mundo y no tanto a la percepción del mercado sobre el riesgo dominicano, el cual, por cierto, ha mejorado.
Fuente: Hoy

