La acomodadora de las Reinas del Caribe afirmó que ahora con su hija Alana tiene más responsabilidad y está feliz porque su criatura es muy inteligente y despierta para su edad
La voleibolista Niverka Marte, acomodadora de las Reinas del Caribe, exclamó que está más que agradecida con Dios y sus padres por la vida desde pequeña que le brindaron.
Quien así se expresó fue la veterana acomodadora de la Selección Nacional de Voleibol (Reinas del Caribe), Niverka Marte Frica, quien ha desarrollado una carrera de 18 años con el equipo nacional, además de otros años en las categorías menores.
“Mi infancia fue bonita, sin traumas, nací en un hogar donde mis padres me dieron una buena formación hogareña y en el colegio Cendi, donde estudié les daban mucho seguimiento a los valores de las personas y eso me marcó”.
Sin embargo, hace algo más de ocho meses llegó su hija, Alana, su primera hija, la cual le ha cambiado por completo su vida.
“Ella es mi prioridad las 24 horas del día, aunque también atiendo mis otras responsabilidades”, acotó Marte. Añadió que sus padres son dos amores, dos personas correctas, laboran para que a su familia no les faltara nada. Indica que aún conserva a todas sus amistades de colegios, se reúnen, comparten.
Su padre que era profesor en la Universidad Autónoma la llevó a estudiar idiomas, a los 13 años, no fue fácil por ser la más pequeña, en la clase.
Domina de manera perfecta los idiomas de inglés, portugués, italiano, francés y poco de alemán.Quien así se expresó fue la veterana acomodadora de la Selección Nacional de Voleibol (Reinas del Caribe), Niverka Marte Frica, quien ha desarrollado una carrera de 18 años con el equipo nacional, además de otros años en las categorías menores.
Narró que el colegio donde estudio le inculcaron a los estudiantes para la lectura, junto a sus padres, ver películas en el salón de actos. También hizo ballet.
Marte señaló que siendo niña ayudaba a su hermano a batear maíz en las practicas de beisbol y en muchas ocasiones tomó sus turnos, pero no lograba pegarle a los maíz.

Dijo que no le llamó la atención jugar otro deporte y cuando estaba en la preadolescencia le gustó el voleibol.
“Luego de los Juegos Panamericanos Santo Domingo 2003, comencé en las categorías menores con 12 o 13 años bajo la responsabilidad de los entrenadores Toby, Marcelo Richiez, luego llegaron los atletas cubanos y a uno llamado Kike, para la categoría infantil .“Entre a la selección de mayores en 2008 con el fenecido Miguel Beato Cruz, a un juego de repechaje en Japón, luego entró de entrenador, Marcos Kwiek”, expuso. Dijo que el voleibol le cambió su vida, por las amistades que conoció, los países que ha visitado, el voleibol es resiliencia, nada es definitivo, todo es posible y mucha alegría. Habla portugués, inglés, italiano, francés y algo de alemán. Estudio Negocios Internacionales.

Fuente: Hoy

