Necesitamos maestros de CA o IA

0
6
Comparte esto:

Escrito Por: Andrés Dauhajre Hijo

En 1999-2000, Jaime Aristy Escuder y el autor de este artículo, a solicitud del BID, realizamos la investigación “República Dominicana: remuneraciones e incentivos desligados del desempeño” que luego fue publicada en 2002 en el libro “¿Quiénes son los maestros? Carreras e incentivos docentes en América Latina”. La investigación determinó que el principal problema que tenía nuestra función de producción del servicio de educación era la bajísima calidad de nuestros maestros. En consecuencia, una política para multiplicar varias veces las remuneraciones e incentivos a maestros que no reunían las condiciones mínimas para impartir docencia solo serviría para mejorar sus condiciones de vida. Elevar el gasto en educación con ese mismo “cuerpo docente” derivaría en un despilfarro de recursos pues el nivel de aprendizaje de nuestros estudiantes no mejoraría pagando mayores salarios a los maestros del sistema público.

Años antes habíamos recomendado a las autoridades del Ministerio de Educación (MINERD) iniciar un programa de contratación de maestros extranjeros calificados, una recomendación compatible con el sentido común pero difícil de acoger cuando el aprendizaje de nuestros niños reviste una prioridad más baja que evitar el costo político de las decisiones gubernamentales. Luego vino la campaña del 4% del PIB para educación y la consecuente duplicación del presupuesto del MINERD. Por alguna razón se asumió que gasto e inversión tenían el mismo significado. Se pensaba que multiplicando los salarios y elevando los incentivos a los mismos maestros, combinado con un mayor presupuesto para su entrenamiento, se lograría mejorar la capacidad de nuestro cuerpo docente. Bajo la sombrilla amarilla de 4% hemos gastado, no invertido, US$52,709 millones en el período 2013-2026. A pesar de ese enorme esfuerzo presupuestario, nuestros puntajes en PISA 2025 revelan que nuestros estudiantes de 15 años tienen un rezago de casi 11 años en matemáticas, 9 en ciencias y 8 en lectura frente a sus pares asiáticos (China, Singapur, Japón, Corea del Sur y Taiwán).

PISA 2025 volvió a ratificar el liderazgo de los estudiantes de las escuelas asiáticas. Cuando se compara la puntuación promedio de 549 de los estudiantes asiáticos en matemáticas con la de 465 de sus pares de Occidente (Eurozona, Gran Bretaña, Dinamarca, Noruega, Suecia, EUA y Canadá) se observa que los asiáticos muestran un adelanto escolar de 4.2 años frente a sus pares occidentales. Más importante aún es la tendencia. En PISA 2006, el adelanto era de 1.9 años. En PISA 2025, los asiáticos (542) llevan una ventaja de 3 años frente a los occidentales (482) en ciencias; en PISA 2006, apenas le llevaban 1.3 años. Está de más decir que del matrimonio de matemáticas y ciencias surge la innovación y el cambio tecnológico.

La superioridad de los sistemas educativos asiáticos es evidente. ¿Cómo han llegado a la cima? En primer lugar, gracias a la “cultura y mentalidad” asiática. En el Asia se valora mucho la educación y se cree que el esfuerzo, más que la inteligencia, es la clave del éxito. En segundo lugar, a los métodos de enseñanza que descansan en “el uso de la evidencia” con la asistencia de modelos concretos, pictóricos y abstractos como el utilizado en Singapur para el aprendizaje de las matemáticas. En tercer lugar, la existencia de un empuje colectivo en favor de una educación pública de calidad, uno de los pilares fundamentales de los Proyectos de Nación adoptados por los gobiernos de esos países asiáticos. Y, por último, el factor más importante: la calidad de sus maestros. La calidad asiática (CA) es el producto del respeto que recibe en esas naciones una profesión cuyo ejercicio tiene lugar en un ambiente de competencia intensa por las plazas disponibles, luego de largos períodos de formación y entrenamiento. Solo los mejores tienen derecho a ejercer como maestros, beneficiándose con buenas condiciones laborales y un sólido apoyo para el desarrollo profesional permanente y riguroso.

A quién haya estudiado a fondo la dinámica de cómo se llega a ser maestro en el sistema de educación pública del país, no le tomará mucho tiempo concluir que en los próximos 50 años no llegaremos a tener maestros de calidad asiática (CA). Gracias a la Inteligencia Artificial (IA), sin embargo, es posible que no los necesitemos. En El Salvador se ejecutó un Plan Piloto con 1,198 estudiantes de 171 escuelas públicas que fueron entrenados por “tutores de IA”. Estos estudiantes participaron en PISA 2025. ¿Resultados? En matemáticas, ciencias y lectura obtuvieron un puntaje comparable a los obtenidos por sus pares alemanes y suecos. Exhibieron un adelanto de 6.5, 6.3 y 4.9 años en relación con los jóvenes salvadoreños de 15 años entrenados por los maestros del sistema público de El Salvador. Ojalá que quienes aspiran a dirigir la nación a partir de agosto de 2028 tomen nota. ¿Habría que eliminar los actuales maestros dominicanos? No. Para que en un aula con “maestros de IA” todos puedan aprender, se requerirá orden, control y disciplina. Sigamos pagando a nuestros maestros lo mismo que ganan ahora. No para enseñar, algo que no pueden hacer, sino para imponer y garantizar el orden en el aula.

Fuente: el Caribe