El país latinoamericano negocia sus condiciones arancelarias mientras navega el incierto futuro del TMEC
Los socios del tratado de libre comercio de América del Norte (TMEC) están en crisis. Estados Unidos y Canadá han escalado en los últimos días la guerra comercial hasta imponerse aranceles mutuos y dejar en incertidumbre las negociaciones sobre el futuro del acuerdo que comparten con México. El país latinoamericano no ha sido parte de las enrevesadas conversaciones, pero se mantiene en vilo sobre cómo la tensión entre Washington y Ottawa puede afectar sus propias negociaciones con la Administración de Donald Trump y, finalmente, el impacto económico que tendrá la enemistad del republicano con el primer ministro canadiense, Mark Carney. La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, ha evitado entrar en profundidad en la ruptura entre Estados Unidos y Canadá, pero ha enviado de emergencia al secretario de Economía, Marcelo Ebrard, a Washington. “Soy optimista de que se puede llegar a un acuerdo”, ha mencionado la mandataria en su conferencia de prensa del lunes.
La misión de Ebrard es tomar la temperatura de los ánimos en el equipo de Trump, pero también asegurarse de conseguir un nuevo acuerdo sobre los aranceles que el Gobierno estadounidense mantiene sobre las mercancías procedentes de México: un 50% al acero y al aluminio, así como un 25% a automóviles y autopartes. “Llevamos ya más de un año trabajando para ver cómo se pueden reducir estos aranceles”, ha asegurado la presidenta. Ese era el mismo objetivo que el equipo negociador de Canadá tenía la semana pasada, que ha reventado con tarifas más agresivas y ha congelado, de momento, las conversaciones entre Washington y Ottawa.
Desde el inicio de 2026, la Administración de Trump había comenzado unas tímidas conversaciones con México para evaluar el futuro del TMEC, de cara a la fecha límite para su renovación prevista para el 1 de julio. En junio, México y Estados Unidos arrancaron una serie de rondas de negociaciones bilaterales para compartir los puntos del acuerdo comercial que buscan modificar. Canadá anunció que tendría sus propias conversaciones con Estados Unidos en otro momento. Finalmente, la Oficina Comercial de Estados Unidos (USTR, por sus siglas en inglés) anunció en la hora cero que no extendería el tratado y que llevaría a cabo revisiones anuales sobre sus contenidos con los socios. Ebrard comentó entonces que Washington tenía una lista de 14 asuntos para revisar con Ciudad de México, por lo que las rondas de negociación continuarían.
El Gobierno de Trump ha privilegiado las negociaciones bilaterales con el argumento de que los asuntos que preocupan a Canadá y México no son necesariamente los mismos. Además, ha evitado poner una fecha a una posible reunión trilateral. México tiene prevista la siguiente ronda para el mes de septiembre en la capital estadounidense. En la perspectiva de algunos analistas, México ha resultado con más beneficios de estas reuniones al ser más constante y desdibujar las líneas de lo comercial para atender peticiones de Estados Unidos respecto a otros temas. “México ha forjado una sólida reputación en diversos frentes, como la seguridad, la inmigración, el narcotráfico y la imposición de límites a los políticos con presuntos vínculos con organizaciones criminales, lo que podría ayudarle a afrontar esta difícil etapa de las negociaciones”, apunta un análisis de Bradesco.
La alianza que Sheinbaum y Carney sellaron hace un año para sacar adelante el TMEC no parece haber sufrido daños tras la ruptura entre Canadá con Estados Unidos. El primer ministro canadiense llamó a la presidenta mexicana en la víspera del cierre de sus conversaciones con Washington. “Subrayaron la importancia de renovar el Acuerdo entre Canadá, Estados Unidos y México lo antes posible para brindar mayor certeza a las empresas y los trabajadores norteamericanos”, publicó la oficina del primer ministro la noche del jueves, sobre la llamada, sin dar detalles sobre si la batalla entre Canadá y Estados Unidos fue parte de la conversación. A lo largo del año, Canadá y México han evitado interponerse en sus caminos para lograr aupar el TMEC. Sin embargo, Ottawa ha padecido más la presión de Trump, que ha atacado directamente al país y a sus dirigentes. “Canadá ha estado estafando durante años a Estados Unidos”, fue su más reciente insulto.
Sheinbaum, en cambio, ha celebrado numerosas llamadas telefónicas con el republicano, que no ha hecho más que elogiarla y concederle algunas concesiones. Los avances de México en las negociaciones no parecen haber dañado la relación con Canadá. “México ha sido un socio confiable en todo momento, y probablemente abogará a favor de Canadá si se presenta la oportunidad, pero es improbable que se convierta en un mártir por su causa”, añade el análisis de Bradesco. La ronda de conversaciones de septiembre y las negociaciones sobre los aranceles sectoriales de los próximos días dejarán evidencia sobre el impacto que la tensión entre los dos socios del norte tendrá en el futuro del TMEC. “Tenemos una posición muy buena porque, si uno hace el promedio de todo lo que exportamos, tenemos de los menores aranceles que tiene cualquier país del mundo. Eso hemos logrado gracias a la comunicación, a la negociación, al trabajo conjunto del equipo que ha estado yendo a Estados Unidos”, ha mencionado Sheinbaum.
Fuente: EL PAIS

