México lanza a Trump un mensaje de eficacia con la detención del Jardinero

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La presidenta subraya la idea de soberanía para marcar límites a la cooperación con Estados Unidos después del escándalo de los agentes de la CIA en Chihuahua

Con la detención de Audias Flores, El Jardinero, uno de los narcos más buscados de México y uno de los aspirantes a dirigir el descabezado Cartel Jalisco Nueva Generación, México no solo ha asestado un golpe brutal a esa organización criminal, sino que también trata de lanzar un mensaje de eficacia a Washington para contener la pulsión injerencista de Donald Trump en su cruzada contra las drogas.

Horas después de que el Gobierno mexicano difundiera la imagen del narco acorralado en una tubería, las autoridades militares desgranaron los detalles de la captura. Ni un solo tiro, 19 meses de investigación y dos horas de operativo. Ese mismo día detuvieron a César Alejandro N., alias El Güero Contra, encargado de las finanzas y la logística del cartel, y al Metro 9, el cabecilla de uno de los grupos del cártel del Golfo en Tamaulipas, en la frontera con Estados Unidos. Una imagen muy diferente de la sangrienta operación de febrero en la que cayó el líder de ese cartel, Nemesio Oseguera, alias El Mencho, y que derivó en una oleada de violencia en todo el país que se saldó con 25 militares muertos y sofocó en 72 horas, aunque dejó una sensación descontrol e incertidumbre durante varias semanas.

En la detención del Jardinero hubo colaboración de Estados Unidos en cuanto a información, una cooperación que la presidenta, Claudia Sheinbaum, quiere dejar ahí ante las repetidas ofertas y presiones de Trump de actuar en territorio mexicano. La estrategia de contención de Sheinbaum pasa por mostrar resultados a Trump para convencerlo de que México es capaz de manejar el problema dentro de sus fronteras, en un momento tenso en la relación con Washington, con quien México negocia el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (TMEC), vital para su economía.

El Jardinero, además de manejar un importante flujo de cocaína hacia el norte y una gran red de extorsión a transportistas, era uno de los principales objetivos de la DEA, la agencia antinarcóticos de Estados Unidos, desde hace años. A la espera de lo que decida un juez sobre su futuro procesal, la posibilidad de que sea extraditado a Estados Unidos es elevada y había sido solicitada. Este Gobierno ya ha enviado en un año al vecino del norte a 92 presos por delincuencia organizada. “Es otra ofrenda a Trump, sí, pero también una victoria de la Marina [uno de los brazos militares mexicanos], y la ha hecho con cero muertos”, expone Carlos Pérez Ricart, investigador del Centro de Investigación y Docencia Económicas.

En una nueva versión de la llamada doctrina Monroe, Trump lleva meses ejerciendo una fuerte presión sobre varios países latinoamericanos, en lo que considera su área de influencia hegemónica. La lucha contra el narcotráfico, frenar la migración y limitar la influencia de China en la zona son los pilares de su Escudo de las Américas, la alianza que presentó hace un mes con 12 mandatarios de la región, todos ideológicamente alineados con él.

Con México, Washington utiliza una retórica amenazante, deslizando la idea de ataques contra cárteles en territorio mexicano y abrazando la de que “los carteles controlan el país”, como hizo en enero. Y no solo en el ámbito de la seguridad, también lo hace en las alianzas de México, que dejó de enviar petróleo a Cuba después de que Trump advirtiera con imponer aranceles a quien se lo suministrara, o en sus relaciones económicas. En septiembre del año pasado, México elevó al 50% los gravámenes a los coches chinos, algo que en Pekín se interpretó como una señal de sometimiento a la “coerción” de Estados Unidos.

Aunque la cooperación con Estados Unidos en materia de seguridad es fluida como se ha visto en estas últimas operaciones, los límites que trata de ponerle Sheinbaum suelen encontrar más presión del otro lado de la frontera. Por eso, la detención de El Jardinero, que llevaba meses en marcha y se materializa ahora, también “sirve al Gobierno para mostrar eficacia y contundencia” ante Washington, explica Maria Teresa Martínez Trujillo, especialista en violencia y profesora en el Tecnológico de Monterrey.

En el plano doméstico, la presidenta lanza el mensaje de soberanía, puesta en entredicho con el escándalo que generó la revelación fortuita ―a raíz de un accidente de tráfico en el que murieron dos funcionarios mexicanos y dos estadounidenses― de la presencia de agentes de la CIA en territorio mexicano sin que el Gobierno federal lo hubiera autorizado, encendiendo de nuevo la alarma de la injerencia.

Uso partidista

Sobre la detención del Jardinero Sheinbaum dijo este martes: “Puede haber información de alguna institución del Gobierno de Estados Unidos, pero tiene que ser en el marco del entendimiento que se tiene y no de una operación en tierra con elementos de alguna de las agencias de investigación”. Y agregó, para remarcar la diferencia con otras administraciones: “Eso era el día a día del periodo de [el presidente Felipe] Calderón. Nosotros somos muy… Todos los mexicanos somos muy celosos de nuestra independencia y en particular el Gobierno de México. Este Gobierno. El Gobierno del presidente López Obrador”.

Con esta frase no solo reivindica como garante de la soberanía frente a Washington a su Ejecutivo y al de su predecesor y fundador de su partido Morena, de izquierdas, sino que lanza un dardo a la guerra contra el narco que implementó Calderón a partir de 2006 y que elevó enormemente los homicidios y las desapariciones al militarizar la seguridad. Calderón es del derechista Partido de Acción Nacional (PAN), del mismo PAN que la gobernadora del Estado de Chihuahua, en la frontera norte, donde estaban los agentes de la CIA en un operativo conjunto con funcionarios estatales.

Claudia Sheinbaum, en Palacio Nacional de la Ciudad de México, este martes.Mario Guzmán (EFE)

Ese es uno de los pocos Estados que no controla Morena, el partido de Sheinbaum, y el año que viene hay elecciones. La presidenta exigió explicaciones a la gobernadora sobre qué hacían en su territorio los agentes de la CIA, quien a su vez ordenó una investigación que ha terminado con la dimisión del fiscal del Estado, que dio versiones contradictorias sobre lo ocurrido. También pidió explicaciones a Washington, limitándose a enviar una carta a la embajada.

“La presidenta ha sido muy dura con la gobernadora y muy blanda con Estados Unidos”, opina Pérez Ricart. “Muchos gobiernos estatales tienen sus propias lógicas de cooperación con Estados Unidos; es un hecho. Pero la presidenta no puede reconocer esto en público y solo nos hemos enterado porque murieron en un accidente”, dice. De esta manera, “Morena encontró una forma de hacer daño a una oponente del PAN para debilitarla de cara a las elecciones”.

Fuente: EL PAIS