Destaca la transformación económica experimentada por el país durante las últimas décadas
EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO. – El presidente del Consejo Financiero BHD, Luis Molina Achécar, afirmó que República Dominicana debe avanzar hacia un nuevo ciclo de reformas enfocado en elevar la productividad, adoptar nuevas tecnologías y fortalecer el capital humano, para sostener el crecimiento económico alcanzado durante las últimas décadas.
Al participar como orador invitado en un almuerzo de la Cámara Americana de Comercio de la República Dominicana (Amchamdr), Molina Achécar sostuvo que el país se encuentra ante una etapa distinta, en la que la inversión por sí sola ya no será suficiente para mantener el ritmo de crecimiento.
Durante su exposición, titulada “Reflexiones sobre el rol de la empresa y la cultura en el progreso económico y social”, planteó tres mensajes centrales: que el crecimiento de los últimos 35 años debe dar paso a un modelo sustentado en productividad y nuevas reformas; que el principal aporte de las empresas a la sociedad es contribuir a una economía próspera y productiva, y que el desarrollo también depende de la capacidad de la sociedad para dialogar, cooperar y construir consensos.

Molina Achécar recordó que República Dominicana atravesó en 1990 una de las mayores crisis económicas de las últimas generaciones, con una inflación de 80 %, una devaluación de 79 % y una contracción del producto interno bruto (PIB) de 5.4 %.
A su juicio, aquella crisis impulsó acuerdos entre el Gobierno, empresarios y sindicatos, con la mediación de la Iglesia católica, que posteriormente facilitaron reformas económicas e institucionales.
Citó como ejemplos el Pacto de Solidaridad Económica y el Pacto por la Democracia, este último firmado tras la crisis electoral de 1994, como muestras de que sectores con posiciones diferentes pueden alcanzar acuerdos cuando existe voluntad de concertación.
“Sin concertación no hay reformas sostenibles, y sin reformas, no hay progreso”, afirmó.
República Dominicana ante la trampa del ingreso medio
El presidente del Consejo Financiero BHD destacó la transformación económica experimentada por el país durante las últimas décadas y señaló que el PIB per cápita de República Dominicana, medido por paridad del poder adquisitivo, pasó de representar el 65 % del promedio mundial en 1990 a superar ese promedio en 12 % en 2025.
Asimismo, indicó que el PIB per cápita dominicano pasó de equivaler al 16 % del de Estados Unidos en 1990 al 32 % en 2025.
Sin embargo, advirtió que este avance coloca al país ante el desafío de evitar la denominada “trampa de los ingresos medios”, etapa en la que las economías pueden perder dinamismo si no logran incrementar de manera sostenida su productividad.
Molina Achécar citó los casos de Chile, México y Brasil, países que, según explicó, experimentaron una desaceleración al alcanzar determinados niveles de ingreso respecto a Estados Unidos.
En ese contexto, sostuvo que República Dominicana debe acelerar la incorporación de nuevas tecnologías y promover la innovación para mantener la convergencia con las economías más desarrolladas.
También destacó los avances institucionales alcanzados por el país, entre ellos un Banco Central fortalecido, un sistema financiero solvente, avances en el Poder Judicial y un sistema electoral confiable.
Educación, grado de inversión e inteligencia artificial
Al abordar los principales desafíos hacia el futuro, Molina Achécar identificó tres prioridades nacionales.
La primera, según explicó, es una reforma profunda de la educación, desde el nivel inicial hasta el superior, que permita formar no solo profesionales y técnicos capacitados, sino también ciudadanos con valores y competencias para desenvolverse en una economía moderna.
Cuestionó que, pese a los recursos destinados al sistema educativo desde la implementación del 4 % del PIB para educación preuniversitaria, los resultados continúen siendo insuficientes.
“Si todos los sectores pactamos por la reforma educativa, ¿no deberíamos ahora volver sobre el tema y asegurar una solución?”, planteó.
El segundo reto, indicó, consiste en lograr que República Dominicana se convierta en una economía de ingreso alto y alcance el grado de inversión, para lo cual consideró necesario mantener el crecimiento mediante aumentos de productividad e innovación.
En ese sentido, valoró la estrategia Meta RD 2036 como una plataforma para articular esfuerzos públicos y privados en procura de una mayor prosperidad económica.
Entre las áreas que, según citó, deben ser atendidas para alcanzar esos objetivos están la educación, la adopción de nuevas tecnologías, la innovación, la reforma eléctrica, la resiliencia del turismo y la agricultura, la reducción de la informalidad laboral y el fortalecimiento del clima empresarial.
El tercer desafío que identificó es la inteligencia artificial, ante la cual exhortó a las empresas dominicanas a actuar con rapidez para evitar perder competitividad frente a otros países.
“La IA bien usada y normada por los Estados puede traer prosperidad para la humanidad; de lo contrario, puede ser un instrumento de alto riesgo para esta”, advirtió.
Llama a fortalecer la cultura de cooperación
Molina Achécar también dedicó parte de su intervención a analizar el papel de la cultura en el desarrollo económico y social.
Explicó que el capital social —entendido como las redes, normas y mecanismos de cooperación que permiten alcanzar objetivos comunes— constituye un elemento determinante para que una sociedad pueda impulsar reformas y sostener su desarrollo.
En ese sentido, señaló que valores como la confianza, la cooperación, el respeto y la ética del trabajo también inciden en la productividad y en la capacidad de una sociedad para generar bienestar.
Puso como referencia las experiencias de países como Corea, Singapur, Alemania y Japón, donde, según explicó, el desarrollo económico estuvo acompañado de procesos de formación ciudadana y fortalecimiento de valores.
“El aporte más importante de la empresa es crear una economía próspera”
Al referirse específicamente al sector privado, el empresario sostuvo que las compañías tienen un papel fundamental en el desarrollo nacional debido a su elevada participación en la actividad económica.
Señaló que la participación del sector privado en el PIB dominicano supera el 85 % y abarca buena parte de los bienes y servicios que consume la población.
Afirmó que las empresas contribuyen al aumento de la productividad mediante la inversión en innovación y tecnología, la capacitación de sus trabajadores y la adopción de mejores prácticas gerenciales.
No obstante, consideró que la productividad también está condicionada por factores culturales y por la capacidad de la sociedad para trabajar de manera coordinada.
En la parte final de su discurso, Molina Achécar llamó a colocar al ser humano en el centro de las políticas públicas y de las estrategias de desarrollo.
Sostuvo que los avances económicos deben traducirse en mejores condiciones de vida para la población y que ningún indicador de crecimiento tendrá verdadero sentido si no contribuye al bienestar de las personas.
“La República Dominicana no tiene un destino fijo; será lo que sus líderes y su gente decidan construir”, afirmó.
Finalmente, exhortó a los distintos sectores nacionales a aunar esfuerzos para construir una economía capaz de generar riqueza y mejorar la calidad de vida de la población mediante una educación integral, el fortalecimiento de las capacidades humanas y políticas públicas centradas en la dignidad de las personas.
Fuente: El Nuevo Diario

