Los congresistas llaman al ministro de Vivienda a una moción de censura por tomarse un descanso, mientras que habitantes del Pacífico critican la oferta sin tener en cuenta las realidades locales
Desde el primer día de la emergencia humanitaria en Colombia tras un terremoto de magnitud 7,4, el presidente Abelardo de la Espriella ha ordenado que todas las comunicaciones del Gobierno sobre la crisis deben pasar por él. Él anunció primero el número de fallecidos, él hizo ruedas de prensa en las ciudades más afectadas por el sismo. De la Espriella ha querido mostrar la mejor imagen de su gabinete: la de un equipo que está en el terreno y no dando órdenes desde un escritorio en Bogotá. Pero su ministro de Vivienda, el pastor cristiano Jaime Beltrán, le ha dañado la imagen al presidente. El funcionario apareció este domingo descansando en una playa frente al mar Caribe, mientras que miles duermen a la interperie por perder su casa. Las críticas de indolencia contra el ministro llegaron de todas las esquinas políticas, y se sumaron a otras que hay por la actitud del presidente en el puerto de Buenaventura. El mandatario repartió allí balones de fútbol con propaganda política a las víctimas del sismo, que venían con el logo de su movimiento, Defensores de la Patria. Al salir del puerto del Pacífico algunos expertos, como la exministra de Cultura Paula Moreno, pidieron que la actitud del Gobierno en un lugar como Buenaventura debe tener en cuenta la visión de quienes pretende ayudar.
El mayor dolor de cabeza para el presidente es el que llegó con su ministro de Vivienda. El pastor Jaime Beltrán, exalcalde en Bucaramanga, es una de sus personas de su mayor confianza desde que se sumó temprano a la campaña política a la presidencia. Pero a solo una semana del terremoto, decidió viajar a las playas de Santa Marta con su familia, cuando el Gobierno ha reportado más de 127 viviendas averiadas, 26 mil destruidas, y 197 edificios colapsados. Más del 90% de las viviendas del país carece de polizas que les protejan, así que las víctimas del terremoto esperan con ansias la vía que indique el ministro para la reconstrucción.
El ministro de Vivienda se defendió de las críticas al argumentar que solo fue a visitar a su familia a Santa Marta por un corto tiempo pues no los había visto durante la semana. “No podemos olvidar que detrás del ministro, hay un padre, hay un esposo, hay un hijo”, dijo.

El escándalo no fue evidente solo para los congresistas de izquierda, sino que enfureció a varios en la derecha que apoyan al presidente. Desde el propio partido que avaló al mandatario, la senadora de Salvación Nacional llamada Carol Borda criticó duramente al ministro. “Qué nivel de desconexión tan doloroso cuando la zozobra de miles de familias es tener sus hogares destruidos y no saber dónde van a dormir”, dijo en sus redes. Desde el partido de derechas más grande en el legislativo, el Centro Democrático, el senador Andrés Forero también se fue contra la actitud del funcionario. “Al quedarse en el cargo mete al presidente Abelardo en la resolución de un problema en el que nada tiene que ver y somete al gobierno a un prematuro e innecesario desgaste”, dice. Y Jota Pe Hernández, senador de derechas en el partido Verde y admirador del presidente, también difundió el hashtag #Indolente con la imagen del ministro.
La Cámara de Representantes ya hizo un pedido para citar al ministro a moción de censura, donde la bancada más grande de izquierda buscará la renuncia del funcionario, y la segunda más grande, del Centro Democrático, tampoco está feliz con la actitud del ministro. De la Espriella, sin embargo, lo mantuvo en el cargo, anunció que lo pondrá en la cabeza de un “plan milagro” para la reconstrucción, e hizo una promesa a quienes perdieron su casa: “No están abandonados”.
Al mismo tiempo que el ministro estaba el domingo en la playa de Santa Marta, el presidente viajó con su esposa y miembros de su gabinete al puerto de Buenaventura, una de las ciudades más afectadas por el terremoto: más de 10 mil viviendas quedaron afectadas tras el sismo, más de 400 personas quedaron heridas, y 27 fallecieron. La red hospitalaria está colapsada allí, y De la Espriella hizo una rueda de prensa para anunciar la reapertura del buque-hospital llamado Benkos Biohó, y toneladas de ayuda médica para este puerto del Pacífico

El tropiezo ocurrió fuera de la rueda de prensa. El presidente se detuvo en una calle de Buenaventura a lanzar balones de fútbol a los niños víctimas del sismo en el puerto, balones que iban con el logo de su movimiento político. Un activista local lo grabó lanzando estos al aire, y la indignación contra el ministro de Vivienda se sumó la imagen de los balones como caridad política a los más vulnerables. La imagen evocó aquella de Donald Trump en 2017, durante su primer mandato, cuando fue criticado por las autoridades de Puerto Rico tras tirar rollos de papel a los damnificados por el huracán María.
“Lo de los balones no es un pecado, pero sí fue un error de comunicación. Quedó en el imaginario esta frase: “el Presidente fue a Buenaventura a repartir balones” y se desdibujó lo verdaderamente importante de su visita», dice un columnista del departamento, Jhon Jairo Caicedo. Para Leonard Rentería, un líder social del puerto, “el debate de fondo no son los balones”, sino que decenas de colegios están afectados en la zona, y las autoridades llamaron a la “calamidad educativa”. Seis escuelas están completamente destruidas.
Menos debatido fue el anuncio del gobierno desde Buenaventura, en voz del ministro del Interior, de que esperan que empresas de telefonía donen a los niños “planes de datos, y nosotros vamos a gestionar la entrega de tabletas para que podamos tener educación virtual lo antes posible”. Al mismo tiempo que visitaban Buenaventura el domingo, también estaba allí una experta de la región, la exministra de Cultura Paula Moreno, que dirige la fundación Manos Visibles. Sin tener que mencionar al ministro Lara, o al presidente De la Espriella, hizo una sugerencia y una crítica para una mejor gestión, especialmente para los niños que necesitan mucho más que balones.

“Necesitamos que en el gobierno nacional haya un grupo de profesionales del Pacífico que puedan acelerar este proceso [de reconstrucción], porque vamos muy lento en entender la realidad, y en poder plantear soluciones reales”, dijo. “Las clases virtuales no funcionan porque el Pacífico no tiene conectividad, y los niños del Pacífico no tienen como pagar los celulares. Entonces las clases virtuales, eso no nos sirve”, añadió.
Moreno añadió que lo clave es reactivar las clases presenciales, pero sobre todo en “entornos protectores” pues los jóvenes son especialmente vulnerables a que los recluten los grupos armados en la zona. “Y lo del arriendo es muy poco viable porque no tenemos muchos espacios para arrendar”, dijo sobre los anuncios del Gobierno de dar subsidios a quienes son arrendatarios. Una zona que pide que la entiendan con más cuidado que lo que se vio en la entrega de balones políticos.
Abelardo de la Espriella dijo en la noche del lunes, una vez más, que todas las comunicaciones relevantes de la emergencia las dará él, que sus ministros están en todas las regiones, que trabajan 24 horas sin descanso. Pero uno de ellos sí descansó, y el mandatario viajó a las regiones pero no todo mensaje allí le salió como quería. Y en época de emergencia, cualquier señal de indiferencia es un riesgo político.
Fuente: EL PAIS

