Los candidatos a la presidencia de Colombia apuran la lucha voto a voto en la recta final de la campaña

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El aspirante ultraderechista llega líder, aunque con triunfalismo contenido, mientras que el izquierdista confía en el empuje de los últimos días

Al equipo del ultraderechista Abelardo de la Espriella le preocupan los colombianos que salieron del país para acompañar a la selección de fútbol en el Mundial de Norteamérica. Son unos 80.000 adultos que, en sus cuentas, pueden afectar el caudal electoral en la segunda vuelta de este 21 de junio, explica una importante fuente de la campaña que aparece puntera en las encuestas y que triunfó en la primera vuelta, tres semanas atrás. Mientras, del lado de Iván Cepeda luchan por crecer a toda costa, pues consideran posible aún la victoria pese a que el promedio de las últimas encuestas le da a De la Espriella un 80% de posibilidades de ganar.

“¡No nos confiemos!”, decía este jueves el exsenador Mauricio Gómez Amín, jefe de campaña del ultra. “Estamos bien en las encuestas, pero esto no se gana con encuestas”. Si el lunes primero de junio, después de la primera vuelta presidencial, esa campaña aparecía triunfante y la del izquierdista Iván Cepeda partía derrotada, el remate de las cortas tres semanas hasta el balotaje termina con una sensación distinta, que comparten ambas campañas: la situación está mucho más apretada de lo que muestran los sondeos.

Las encuestas que, por ley, solo se podían publicar hasta el fin de semana pasado mostraron al ultra como favorito, y los mercados de predicción refuerzan esa idea. Sin embargo, en las campañas la sensación es diferente.

La ventaja que logró el penalista en la primera vuelta, poco menos de tres puntos porcentuales o 632.222 votos para ser exactos, no parece ser tan holgada. Alrededor de tres millones de votantes de otros candidatos, y más de 400.000 votoblanquistas podían inclinarse hacia alguna de las candidaturas. Y también está en el aire un posible aumento en la participación entre las dos vueltas, similar al de 1,2 millones de votantes que en 2022 aparecieron en la segunda vuelta, hicieron la diferencia y definieron la elección de Gustavo Petro como primer presidente de izquierda en décadas.

En el equipo de De la Espriella hay confianza y euforia, pero también el miedo de que esa sensación de victoria adelantada desmovilice a sus votantes, demasiado confiados.

Las votaciones en el exterior, que iniciaron este lunes y le fueron favorables en la primera vuelta, dieron una primera señal de alerta. Así lo explicaba Leszli Kálli, excandidata al Senado de la derecha que apoya al ultra, con datos del consulado de Atlanta: el martes previo a la segunda vuelta, De la Espriella obtuvo un 3% menos de votos que el martes previo a la primera. “Cero triunfalismos. A votar en masa”, dijo en X.

El candidato envió este miércoles un mensaje similar sobre los votantes de la diáspora: “Necesitamos redoblar los esfuerzos para redoblar esa votación”, decía en un video que difundió en sus redes sociales. La idea general es que el triunfalismo pueda afectar el resultado. Que haya preocupación por 80.000 personas en el exterior, que podrían haber votado por el ultra, muestra hasta dónde se sienten apretados.

En la campaña opuesta no hay una pizca de triunfalismo, sino de la ansiedad por lograr un crecimiento significativo, que aún consideran posible. Si en los primeros días tras la votación de mayo la campaña se mostró paralizada y perdió la primera semana, entre otras cosas resolviendo las discrepancias con el presidente Gustavo Petro, en los últimos días se siente cierto nuevo aire. El senador se ha abierto a hacer una campaña más digital, ha reforzado su equipo en esa área y ha empezado a aparecer en videos en redes sociales que buscan presentarlo como una persona menos seria y más cercana. Llega tarde, pero en su entorno aún creen que no está todo perdido.

Una persona con conocimiento de la estrategia digital de la campaña señala que, en estos días, los indicadores digitales han crecido de manera sustancial. En TikTok, una red social que fue fundamental para la exitosa estrategia digital de De la Espriella, Cepeda era prácticamente inexistente. Ahora ha logrado reacciones, likes y republicaciones que pueden rivalizar con las del ultra.

Más allá de esos datos puntuales y de los cambios en la campaña, las bases han buscado crear entusiasmo y esperanza. Estudiantes, artistas y movimientos sociales han tomado ellos mismos la batuta, algo que inició con el apoyo de los kpoperslos fans del pop coreano que han impulsado su presencia digital,y que ha ido creciendo con otro tipo de manifestaciones espontáneas.

La esperanza, en cualquier caso, no está en el mundo digital, sino en las veredas lejanas, en los poblados indígenas aislados, en los jóvenes y en todos aquellos que en la primera vuelta no fueron a votar, por no tener recursos, gasolina o zapatos para acudir a las urnas o por desmotivación. También en ese voto más moderado y de centro que, aunque no confía en Cepeda, no quiere votar por De la Espriella.

El senador de izquierda sabe bien las consecuencias de dejarse llevar por el triunfalismo después del batacazo de una primera vuelta en la que se veía ganador y se ha visto obligado a dar un giro exprés. Cepeda ha tomado distancia clara frente a Petro, especialmente cuando —tras algunos días de titubeo— reconoció explícitamente los resultados de la primera vuelta, cosa que aún no ha hecho el presidente. También ha logrado incidir en el mandatario y logró que este suspendiera de manera formal la recolección de firmas para una Constituyente que ha suscitado temores entre votantes indecisos o más ubicados hacia el centro.

En contraste, el ultra ha seguido haciendo lo que venía haciendo. Una campaña con una logística impecable, con mensajes muy claros en redes. También logró mantener de su lado el uso de la camiseta de la selección Colombia en pleno Mundial, tras ganar para ello varias batallas legales. Reforzó además su estrategia de apoyos internacionales. Antes de la primera vuelta, el momento estelar fue una videollamada con el presidente de Ecuador, Daniel Noboa, en la que este anunció el fin de los aranceles a Colombia. En estas tres semanas, De la Espriella ha sumado el respaldo público de Donald Trump y el argentino Javier Milei.

Sin datos oficiales que reflejen la distancia en la última semana, una fuente de la campaña del ultra menciona que, si bien cuentan con datos que les dan una ventaja de seis puntos porcentuales —entre 1,5 y 2 millones de votos—, creen que probablemente la diferencia sea menor. De lado y lado, las campañas buscan que sus simpatizantes salgan a votar, a la vez que necesitan atraer indecisos, abstencionistas y votantes del centro con ajustes a sus programas de gobierno para moderarlos. El tono de alta tensión, con acusaciones cruzadas de compra de votos, advertencias de fraude o descalificaciones mutuas, refleja cómo hoy, a tres días del resultado final, las campañas sienten que las elecciones siguen siendo muy reñidas.

Fuente: EL PAIS