Cual si se tratase de un sueño difícil de alcanzar, la planificación urbana continúa siendo una materia pendiente en el país y nos pasa factura cada vez que los fenómenos atmosféricos nos sacuden.
Escrito Por: Marien Aristy Capitán
Cual si se tratase de un sueño difícil de alcanzar, la planificación urbana continúa siendo una materia pendiente en el país y nos pasa factura cada vez que los fenómenos atmosféricos nos sacuden.
Lo que sucedió en el litoral del Distrito Nacional el lunes pasado fue de infarto: áreas de la Ciudad Colonial, Gazcue y la Ciudad Universitaria fueron azotadas por una microrráfaga, un fenómeno natural que nunca antes habíamos visto: con vientos tan violentos y peligrosos como los de un tornado (oscilan entre 100 y 160 km/h), duran entre 5 y 15 minutos pero derriban cientos de árboles y estructuras ligeras. Además, suelen traer granizo.
Los daños en el arbolado y cableado de energía eléctrica fueron considerables, así como en infraestructuras diversas. Esto, sumado a las inundaciones recientes, nos obliga a replantearnos la ciudad a futuro: hay que escuchar a los urbanistas, quienes han advertido hasta la saciedad que las ciudades cemento son muy peligrosas.
El arbolado, por otro lado, debe ser revisado, así como la poda indiscriminada que deja a los árboles maltrechos. También es hora de pensar en el soterrado para no tener que ver cómo nos quedamos durante horas sin energía. Nuestras ciudades y provincias nos gritan que hagamos algo para cuidarlas. Es urgente.
Fuente: Hoy

