Trump y Xi tienen posiciones distintas al momento de avalar a un candidato para suceder a Guterres, y no se descarta que un veto cruzado paralice la decisión final del Consejo de Seguridad
(Desde Washington, Estados Unidos) Las diferencias geopolíticas entre Donald Trump y Xi Jinping complican la posibilidad de cerrar un acuerdo diplomático que permita designar al sucesor de Antonio Guterres en la Secretaría General de las Naciones Unidas.
La arquitectura institucional de la ONU establece que el secretario General se vota en el Consejo de Seguridad. Estados Unidos, China, Rusia, Reino Unido y Francia son miembros permanentes, y tienen derecho a veto.
Si hay veto, se cae el candidato impugnado.
Esta lógica de poder significa que debe haber acuerdo entre los cinco miembros permanentes (5P, en el slang de la ONU). Y el pacto diplomático no implica un bloque de cinco votos: sólo se necesita que no haya vetos.
En la actual dinámica global, adonde la fragmentación es una plaga, Estados Unidos puede arrastrar a Francia y el Reino Unido, mientras que China y Rusia juegan en tándem.
La Casa Blanca apoya la candidatura del argentino Rafael Grossi. Y hasta hace pocos días, Grossi también contaba con los votos de Francia y Reino Unido. Pero Trump exhibió cercanía con la posición de Argentina en las Islas Malvinas, y eso puso en jaque el voto de Londres.
Reino Unido teme que Grossi, desde la Secretaría General de la ONU, facilite la reivindicación histórica de Argentina en las Malvinas.
Una falacia: Grossi conoce las reglas del juego y nunca forzaría la agenda multilateral en favor de su país de nacimiento.Rafael Grossi, candidato a secretario General de la ONU
Pero la complicaciones no terminan en Estados Unidos, Reino Unido, Argentina y Grossi. Durante la última cumbre de los BRICS, que se sesionó en la India, se acordó una resolución final que puso en un laberinto la sucesión de Guterres.
“A la luz del proceso de selección en curso del próximo Secretario General de las Naciones Unidas y teniendo en cuenta las disposiciones pertinentes de la Carta de las Naciones Unidas, señalamos que ninguna mujer ha sido elegida jamás para el cargo de Secretario General, y solo una persona nacional de América Latina y el Caribe, y solo dos personas nacionales de África”, afirma el punto 9 de la resolución firmada por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica (BRICS)
Carolyn Rodrigues-Birkett, Rebeca Grynspan, María Fernanda Espinosa, Ivonne A-Baki y Michelle Bachelet son las cinco candidatas que pujan por llegar a la Secretaría General de la ONU.
En las dos primeras votaciones informales del Consejo de Seguridad –Straw Polls, en la jerga diplomática- Rodrigues-Birkett y Grynspan se intercambiaron el primer lugar.
María Fernanda Espinosa, Ivonne A-Baki y Michelle Bachelet quedaron muy lejos, y por ahora son candidatos testimoniales.
China y Rusia se sienten cómodos con la perspectiva global de Grynspan, que es Secretaria General de la UNCTAD, un resorte clave en estructura de poder de la ONU.
Carolyn Rodrigues-Birkett, Rafael Grossi y Rebeca Grynspan, los tres candidatos más votados en el Consejo de Seguridad de la ONU, (New York, Estados Unidos)
La voluntad política de China de designar a una mujer en la Secretaría General de la ONU es resistida por Estados Unidos. Trump no tiene muchísima afinidad con los foros multilaterales, y su única preocupación en Naciones Unidas es evitar que China corone al sucesor de Antonio Guterres.
Desde esta perspectiva, cuando Xi establezca su opción en la ONU, a Trump no le quedará otro camino que vetar su propuesta u obtener una ventaja global a cambio de la abstención en el Consejo de Seguridad.
En este contexto, la designación se puede dilatar en el tiempo. En 1996, se sucedieron 9 Straw polls hasta que se designó a Kofi Annan como secretario General de la ONU.
El próximo 24 de septiembre, Trump recibe a Xi en la Casa Blanca.
Se trata de un cónclave con agenda abierta, aunque la prioridad será Ormuz, las sanciones financieras impuestas por Estados Unidos para asfixiar a Irán, y la guerra de tarifas a nivel global.
Antes de esa cumbre bilateral será muy difícil que haya consenso entre Estados Unidos y China para nombrar al próximo secretario General de la ONU. Y la administración republicana ya adelantó que no aceptará una prórroga de hecho del mandato de Guterres.Donald Trump y Xi Jinping durante su último encuentro en Beijing, (China)
Esta posición de la Casa Blanca confirma las dificultades que existen para designar al futuro secretario General.
Sólo Trump y Xi tienen suficiente poder global para aceitar una votación que aparece trabada en el Consejo de Seguridad de la ONU.
Fuente: INFOBAE

