La partidocracia reinante y Frente Patriótico S. XXI

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Escrito Por: Pablo McKinney 

La conmemoración de los treinta años del Frente Patriótico (FP), que en 1996 llevó al PLD al poder, dio inicio al proceso de beatificación política del más ilustrado delfín de la peor satrapía que recuerde el continente americano: el Dr. Joaquín Balaguer; provocó, además, que la partidocracia reinante —de la que entonces formaban parte el PLD y el PRD— cometiera el abusivo exceso de nombrarlo Padre de una democracia que existía a pesar de él y sus gobiernos de sangre, cárcel, exilio y unos muertos, unos “cadáveres amados los que un día” en el Congreso, aquellos hijos de Bosch en el PLD o el PRD fueron incapaces de honrar.

La creación del Frente Patriótico igualó ideológica y éticamente, a todos los miembros de la partidocracia (PRD, PRSC y PLD). Tanto, que uno de los mayores “aportes” de los gobiernos posteriores a Balaguer ha sido democratizar la corrupción: una corrupción que ha generado altos niveles de desconfianza de los ciudadanos hacia todos los actores de la democracia (ver el reciente Latinobarómetro), en especial partidos y políticos. Por eso, cuando, en nuestros programas, en medio de una discusión o debate con algún político, este, con gadejo y guasa me llama “poeta”, con un repentismo propio del genio de Cuquín Victoria, en milésimas de segundos le respondo: “Y usted, diputado, senador, alcalde”.

Como demostró el profesor Taleb en su obra de referencia Cisnes negros, la historia y la política tienen sus azares y sus juegos. Carlos Marx sostenía que la historia se repite dos veces: “primero como tragedia y después como farsa”; pues farsa o tragedia, he aquí que posiblemente los dominicanos estamos frente a la nada improbable posibilidad de que en 2028 haya una reedición del Frente Patriótico de 1996.

De mantenerse los actuales números electorales, en los que el PRM supera ligeramente a sus adversarios, queda por averiguar si el PLD que ocupe el tercer lugar en las elecciones, -el morado de Medina o el verde de Fernández- estará dispuesto a sellar una alianza con sus antiguos compañeros o, por el contrario, volverá un Frente Patriótico Siglo XXI, como vuelven “las oscuras golondrina”s. Aunque conviene advertir que, a veces, de los amores políticos de paso, apenas brotan caricias electorales de emergencia, y siempre se vuelve al principio, es decir, a la oposición. No sé si me explico. Con su permiso.