El conflicto entre Haití y República Dominicana ha dado un giro inesperado y ha entrado en una etapa de grave peligro para la paz entre los dos países.
Ayer, acorralado por sus adversarios internos, -el principal líder y cabeza visible de las bandas terroristas, Jimmy Chérizier, alias “Barbecue, y el ex primer ministro Claude Joseph que basa su carrera política en denostar a la República Dominicana-, el gobierno haitiano asumió la pública defensa de la construcción del canal de trasvase, a la vez que instruyó a su cuerpo diplomático en todo el mundo a hacer lo mismo.
De esta manera, mientras se agilizan los esfuerzos para el envío de una fuerza multinacional a Haití -ahora con el público apoyo de Estados Unidos-, el gobierno haitiano asume la defensa de la construcción del canal y al hacerlo “corrige” al presidente dominicano quien había declarado que la construcción era una iniciativa privada que no contaba con el apoyo de las autoridades haitianas.
Con este cambio de posición de la parte haitiana, el conflicto pasa a otro nivel de enfrentamiento directo, pues la unidad del gobierno con sus enemigos que a punto estaban de derrocarlo, debilita la posición del gobierno dominicano que en las próximas horas deberá modificar su relato y acelerar su política diplomática y de comunicación estratégica para defender al país de lo que se le ha echado encima.
Si en Haití el gobierno se une a sus enemigos para combatir políticamente a la República Dominicana, es urgente entonces, que los dominicanos casi todos, amigos o adversarios, nos unos unamos para defenderla.
Y una vez más, la santa poesía, en esta ocasión en la “Glosa a la Soledad” de León y Quiroga, expresa los hechos mucho mejor que las ciencias, “Todito te lo consiento, menos faltarle a mi madre, que una madre no se encuentra y a ti te encontré en la calle”.

