La impopularidad de Trump arrastra también en Maine a la veterana senadora centrista Susan Collins

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Troy Jackson, el candidato improvisado que surgió después de que varios escándalos hundieran al elegido, engrosará la lista de demócratas progresistas en el Congreso

Ni Susan Collins, una veterana política republicana con fama de centrista y de ser capaz de saltarse las líneas partidistas, se ha salvado en esta noche de gloria demócrata. La senadora por Maine, que llevaba 30 años en la Cámara alta y aspiraba a un mandato de otros seis, ha caído víctima de la extrema impopularidad del presidente Donald Trump. El demócrata Troy Jackson logra así una victoria que ensancha las filas del sector progresista en el Congreso.

Jackson es un vencedor sorprendente. Nadie habría dicho que algo así iba a pasar hace apenas cuatro meses, cuando el candidato oficial demócrata, Graham Platner, se vio obligado a dimitir por un carrusel de escándalos que incluyó la denuncia de agresión de una mujer. Entonces apareció Jackson como nombre de última hora. Sin el carisma de su antecesor, el futuro senador por Maine, un parlamentario estatal que antes había trabajado como leñador, ha sabido transmitir en esta campaña un aire de hombre de la calle, preocupado por los problemas de sus vecinos.

Collins ha llamado a su rival en la noche del martes para reconocer la derrota. Tras tres décadas en la Cámara alta, aspiraba a entrar en la categoría de senadores eternos. Para ello tendría que haber batido a Jackson pero, sobre todo, a la indignación de muchos republicanos por las decisiones de un presidente al que votaron y que consideran que no ha hecho nada por ellos desde que volvió a la Casa Blanca en enero de 2025.

Durante la campaña, la republicana se ha distanciado todo lo que ha podido del presidente Donald Trump. Ha criticado la guerra de Irán. “Estoy de acuerdo en que el presidente no tenía un buen plan. Debería haber previsto el cierre del estrecho de Ormuz, por donde transita parte del petróleo mundial, algo que no se hizo adecuadamente”, dijo en un debate el pasado octubre.Elecciones en EE UU · SenadoActualizado: 5.06 (hora del este de EE UU)

Maine

Ganador declarado

Troy Jackson53,8%

Demócrata340.972 votos

Susan Collins46,2%

Republicano · titular292.570 votos

85,7% del voto estimado escrutadoEL PAÍSFuente: AP. Fotos: Wikimedia Commons y Congreso de EE UU

También ha mostrado su desacuerdo con los aranceles a Canadá, que han tenido un especial impacto en este territorio fronterizo; con el plan fiscal bautizado como Ley Grande y Hermosa que ha encarecido la factura sanitaria para muchos ciudadanos; y con los excesos de las fuerzas fronterizas del ICE, que el pasado julio mató en Maine al joven colombiano Joan Sebasatián Durán Guerrero.

Pero nada de eso le ha servido. Han pesado más las acusaciones de que Collins siempre estuvo ahí para aprobar todo lo que le pedía el presidente. Como cuando dio el sí definitivo para que Brett Kavanaugh fuera nombrado juez del Tribunal Supremo. Tiempo después fue uno de los magistrados que acabaron con la protección federal al derecho al aborto.

Collins en una actividad de campaña en Houlton, Maine.Taylor Coester (REUTERS)

Maine, que no llega a los 1,4 millones de habitantes, se ha codeado en esta campaña con grandes Estados como Texas o Míchigan como los que más atención informativa han atraído. En este pequeño territorio fronterizo con Canadá no se jugaba solo un escaño clave para el Senado, sino algo más inmaterial, pero igualmente importante: la capacidad de resistencia de los miembros tradicionales del Partido Republicano, los que estaban antes de que llegara el huracán Trump. Son los hombres y mujeres que, con fuerte raigambre conservadora, conseguían sin embargo lograr acuerdos con los rivales demócratas.

Pero Collins no ha conseguido que sus vecinos la vean así. Su carrera política acaba arrastrada por los aranceles a Canadá y la guerra de Irán que han impulsado los precios e indignado tanto a republicanos como demócratas de este Estado. Si hubiera ganado, Collins, que ahora tiene 73 años, se habría asegurado un mandato de seis años. En 1996, cuando se presentó por primera vez a senadora, dijo que estaba a favor de limitar los mandatos y prometió que ella se presentaría solo a dos.

Troy Jackson, que ha recibido el apoyo de líderes de la izquierda como la congresista Alexandria Ocasio-Cortez, se unirá en el nuevo Senado a políticos izquierdistas como Bernie Sanders, Elizabeth Warren o, si se confirma su victoria en estas elecciones, Abdul El-Sayed. Lo habrá logrado después de sustituir a última hora a Graham Platner, cuya candidatura se hundió por polémicas como llevar un tatuaje nazi —aunque él aseguró no saber que tenía esa connotación— y, la que terminó con él, la denuncia de agresión de una mujer.

Fuente: EL PAIS