La comunidad internacional evade la crisis de Haití

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Escrito Por: Arturo Martínez Moya

Oportuna fue la reiterada denuncia del presidente Luis Abinader en la Asamblea General de la ONU, sobre el colapso institucional y el control territorial que tienen bandas de criminales en Haití.

Para la comunidad internacional la crisis de Haití no ha sido ni es prioridad, no obstante, los discursos de lideres mundiales diciendo lo contrario, ahora menos cuando ocupa su atención el conflicto de Oriente Próximo, guerra Rusia-Ucrania y lucha geopolítica para cambiar el mapa de influencia de las potencias.

Como lo ha hecho el presidente Abinader, nuestro deber es mantener la iniciativa para que el tema se mantenga en la agenda de las conferencias internacionales, porque si la crisis de Haití es una amenaza para la región, es muchas veces más para República Dominicana. La realidad es que, de haber querido, Estados Unidos, Canadá y Francia, hace tiempo debieron terminar con la crisis de Haití, principalmente Francia, que tiene una deuda histórica.

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La pretensión es que nuestro país cargue con el costo total de la crisis, lo que no sucederá, aunque estamos pagando un elevado precio, en los últimos cinco años, con apoyo de la progresión de la economía, el PIB se multiplicó por 1.4 veces, de US$89.113,2 millones en 2019 a US$124.597,8 millones en 2024, con un crecimiento medio anual de 7.2%, y el PIB per cápita se multiplicó por 1.6 veces, de US$ 441.455,6 en 2019 a US$ 685.727,1 en 2024, no obstante, la crisis sanitaria Covid-19 reducir el volumen del PIB en US$10,631.8 millones en 2020.

Por los siguientes motivos el pueblo dominicano apoya que se esté pagando ese precio con cargo al presupuesto del Estado. Primero, envía el poderoso mensaje de que la protección de la frontera no tiene vuelta atrás, ha puesto punto final a la práctica de fronteras abiertas y freno a la migración irregular de haitianos.

Segundo, el pueblo dominicano tiene la obligación histórica de cuidar con celo su frontera con Haití, durante la primera mitad del siglo XIX los generales haitianos Toussaint Louverture en 1801, Dessalines en 1805, Boyer de 1822 a 1844, y Soulouque en 1849 y 1856, sin éxito trataron de borrar el límite político de la frontera, y durante veintidós años Boyer unificó políticamente la isla.

Tercero, República Dominicana se separó´ definitivamente de la República de Haití´ en 1844, y aunque se mantuvieron en guerra durante los siguientes 16 años, fue el periodo de consolidación de la frontera que comprendía todo lo alto de Artibonite, la región de dos lagos, la cuenca de San Juan en el macizo de Bahoruco.

Cuarto, el pueblo dominicano tiene consciencia de que la presencia de franceses en la isla data del siglo XVII, cuando España abandonó la isla de la Tortuga en 1655, y aunque el asentamiento de los franceses fue reconocido por España veinte años más tarde, en 1676, el actual trazado de la frontera se hizo en 1680, y 17 años después, en 1697, España reconoció la presencia de Francia por medio del Tratado de Ryswick.

Y, por último, una de las consecuencias de la guerra entre Francia y España en 1793, fue el retroceso de la frontera que marcó el Tratado de Aranjuez, para siempre se perdió toda la parte occidental del valle de San Juan que incluye las localidades de Hincha, Las Caobas, San Rafael y San Miguel de la Atalaya, cuando las tropas de Toussaint ocuparon los territorios en 1794, provocando el primer éxodo de españoles.

Fuente: Hoy