El número de barcos que logran cruzar el estrecho repunta en las dos últimas semanas, pese a seguir aún muy lejos de los niveles preguerra
A pesar de los pesares, que son muchos, algo se mueve en Ormuz. Antes aún de que Estados Unidos e Irán hayan acordado la reapertura del estrecho, la lengua de mar más importante del mundo en lo energético da muestras de una ligera reapertura. Pese al doble bloqueo ―de Teherán primero y de Washington después―, el número de barcos que ha logrado franquearlo crece en los últimos días. Algunos, la mayoría, de común acuerdo con la Guardia Revolucionaria iraní. Otros, guiados por la Marina estadounidense. Los menos, por su cuenta y riesgo.
Ajenos al enésimo estancamiento en las negociaciones, las constantes escaramuzas y el fuego cruzado en esas mismas aguas ―la pasada madrugada Washington alcanzó un petrolero iraní y Teherán respondió atacando a un portacontenedores de bandera liberiana―, tanto los datos de la consultora noruega Rystad Energy como los de la firma británica de datos e inteligencia marítima Lloyd’s List apuntan a un repunte en los cruces. Sobre todo, en sentido salida, rumbo al mar Arábigo y el océano Índico.
Las autoridades iraníes también llevan varias jornadas anunciando un mayor trasiego de barcos, superando la veintena diaria tanto el viernes pasado como este martes. Los datos publicados este martes por Lloyd’s List Intelligence calculan en unos 300 los barcos de bandera distinta de la iraní que han cruzado tras llegar a un acuerdo con la Guardia Revolucionaria. Muchos de ellos, según Bloomberg, pertenecientes a navieras que no habían franqueado el estrecho en ninguno de los dos sentidos desde el inicio del conflicto.
En esas cifras solo están incluidos los movimientos autorizados por las autoridades de la República Islámica, pero no aquellos barcos que cruzan con el transpondedor apagado para evitar ser detectados. Los últimos datos de Vortexa, otra firma sectorial con sede en Londres, estiman en más del 65% la proporción de tránsitos en sombra en mayo. Es decir, de buques que cruzaron Ormuz sin dejar rastro. Esa cifra se disparó desde el 54% registrado en abril.
“Lo que empezó siendo un comportamiento asociado en gran medida a flota vinculada a Irán se ha ampliado de forma sustancial, con muchos operadores no iraníes”, escriben los técnicos de Vortexa en un reciente análisis para clientes. “Estos movimientos ya no son únicamente una señal de evasión de sanciones [a Irán], sino que se han convertido en una respuesta comercial amplia para mantener los flujos. Las exportaciones procedentes del golfo Pérsico no se han detenido, sino que una proporción creciente del flujo físico es cada vez más difícil de observar en tiempo real”.

“Los cruces ganan ritmo”, sentenciaba hace unos días Jana Sutenko, de la firma especializada Kpler, después de que un gran buque gasista de la energética emiratí Adnoc alcanzase aguas de Omán rumbo a la India. Poco antes lo habían hecho otros tres metaneros de QatarEnergy con China y Pakistán como destinos finales.
Pese al reciente repunte ―tanto de los movimientos verificables, a la vista de todos, como de los opacos― el volumen actual de cruces continúa en niveles muy inferiores a los que se registraban antes de la guerra, cuando muchas jornadas se superaban los 100 barcos atravesando Ormuz. Sí marca, sin embargo, un punto de inflexión respecto a la sequía casi total en abril y la primera mitad de mayo.
Vista gorda
“El tráfico de buques en Ormuz está siendo bastante mayor en las dos últimas semanas, es algo evidente y verificable. Es como si EE UU e Irán hubiesen llegado a un acuerdo tácito para abrir un poco el grifo y aliviar el cuello de botella”, apunta por teléfono Jorge León, vicepresidente y jefe de análisis geopolítico de Rystad Energy. “En cierto modo sorprende, porque Irán tiene interés en que el precio del petróleo suba, para poner más presión en las negociaciones y EE UU en que Irán exporte menos, para reducir sus ingresos. Pero ambos parecen estar haciendo la vista gorda”.
Este mayor flujo de buques en la zona, subraya León, está “claramente” ayudando a aliviar el precio del petróleo, que en los últimos días ha bajado por debajo de los 100 dólares por barril, y del gas, que también pica claramente a la baja. Aunque la expectativa de un acuerdo entre Washington y Teherán es el elemento principal en cualquier oscilación, el humor negociador no es el único factor que pesa.
“Sin este aumento de los cruces en las dos últimas semanas, el mercado estaría mucho arriba”, explica León, exanalista de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP). “El tráfico de barcos sigue siendo muy volátil y va por días, pero es evidente que, implícitamente, ambas partes están dejando pasar más”.
El anuncio inicial de Donald Trump, allá por marzo, de que las fuerzas estadounidenses escoltarían a los buques occidentales para que pudieran cruzar Ormuz, se ha quedado en agua de borrajas. Sin embargo, en las últimas semanas la Marina de ese país sí está guiando a decenas de buques que tratan de franquear el estrecho. El diario The New York Times calcula que desde mediados de mayo unos 70 han seguido sus recomendaciones para abandonar ―con éxito― la zona. La mayoría, a hurtadillas: con el transpondedor apagado y, por tanto, sin engrosar los listados oficiales de cruces.
Fuente: EL PAIS

