Inseguridad en la travesía para llegar a escuela del Kilombo pone en apuro a estudiantes

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A lo largo y ancho del país, persisten comunidades donde el camino a la escuela es una odisea.

En la cima de Pedro Brand, un municipio en el kilómetro 28 de la Autopista Duarte, se encuentran comunidades que llevan años a la espera de auxilio, pues la inseguridad ciudadana y las calles sin asfaltar convierten sus días en un azar entre enviar a los niños a la escuela o dejarlos en casa.

Se trata del Kilimbo y sectores aledaños a poco más de 22.2 kilómetros del Distrito Nacional.

Tras una visita al diminuto poblado, Listín Diario fue testigo del ruego de quienes viven ahí, deseando un mayor patrullaje policial y escuelas en la comunidad.

A causa de esto, día tras día decenas de niños y niñas de primaria y secundaria deben cruzar a pie un boscoso y empinado camino sin asfaltar de alrededor de un kilómetro, todo para llegar al centro educativo “Gregorio Santos, Los Cocos”; este es el más cercano.

Al ver a los reporteros, Juana Zapata, una líder comunitaria, saltó de alegría mientras vociferaba “¡Al fin! Llegaron al barrio de los olvidados de Pedro Brand».

El sendero semejante a una loma no posee pavimento ni señalización, marcado así por una superficie de tierra, piedras, gravas y lodo, que hacen el camino más resbaladizo y rústico.

Al recorrer el Kilimbo de punta a punta con la comunitaria Juana Zapata y algunos menores de edad, reporteros de este diario constataron cómo los infantes llegan al plantel agitados, cansados y sudados por el largo viaje escolar.

Sin embargo, esto es solo una parte de los desafíos que enfrentan los infantes en el trayecto, pues en los días lluviosos los charcos de agua están por doquier. La vegetación a los lados es abundante, con arbustos, hierbas y árboles que brindan sombra, pero en ocasiones hacen del lugar más oscuro, expresan vecinos.

Pero, en días soleados, como en esta ocasión, el polvo suele levantarse al paso de los vehículos y personas que transitan.

Al conversar con los padres de familia, unísonos exclamaron que, “¡Urgente! Necesitamos una escuela aquí arriba porque es muy difícil bajar todos los días con nuestros niños a la escuela, al tiempo de indicar que “cuando llueve es imposible salir”.

“Alguien nos vigila”

Residentes del Kilombo manifiestan que en horas de la mañana y en la noche se sienten vigilados por extraños que visitan el sector en vehículos de color negro.

“El barrio es tranquilo, pero tenemos temor. A veces vienen personas en jeepeta negra; sabemos que no son de por aquí porque conocemos a las personas que tienen vehículos y son muy pocos”, expresó con preocupación Altagracia Suero.

En consonancia con esto, Consuelo Furcal, madre de cuatro niños, revivió el momento cuando unas personas no identificadas estaban a punto de raptar a su hijo.

“A mi hijo se lo iban a llevar. Ese día lo mandé al colmado y él fue con un vecino. Solo escuché cuando el otro niño dijo: «Corre, corre que viene un carro negro”, narró.

Mientras esto sucedía, el niño corrió y el conductor estacionó el vehículo, pero nunca se desmontó ni bajó los cristales. Luego de esta escena, “el chofer, al ver que ellos corrieron, arrancó”, indicó Furcal.

Ahora los vecinos temen que eventualidades similares ocurran en ausencia de los adultos.

Por esta razón han tomado la decisión de acompañar a los niños a la escuela y luego regresarlos a casa, debido a la inseguridad ciudadana que ha generado la falta de operativos policiales.

Las ayudas no llegan

Este sector ubicado en el 28 de la Autopista Duarte apenas recibe el servicio de energía eléctrica, pero el agua potable no llega.

Comunitarios manifiestan que, ante esta ausencia, uno de los vecinos construyó un pozo filtrante, que, a través de un precio establecido, la comunidad se abastece de ese recurso esencial.

“Uno tiene que pagar RD$ 200 pesos por el agua del pozo; de lo contrario deben coger el agua cuando llueve”, explicó la señora Juana Zapata.

“Este es el lugar olvidado de todo el mundo. Para acá no viene nadie, ni siquiera a darnos la funda del Gobierno, el bono de las madres, ni para Nochebuena”, dijo el ama de casa, María Esther Hernández, residente de Nueva Esperanza, un sector aldeño al Kilombo.

Al referirse al cabildo (Ramón Pascual Gómez Abreu, alcalde de Pedro Brand), indicó que solo visitan la comunidad en tiempos de política, pero cuando el proceso electoral termina “se olvidan de la comunidad”.

Pese a esto, líderes comunitarios de estos sectores en Pedro Brand claman por una intervención de parte de las autoridades gubernamentales.

Fuente: listin Diario