Es una práctica común en la fauna mediática y sus plataformas, y especialmente en sectores políticos.
Las redes sociales han potencializado nuestra capacidad para destruir, no solo el planeta si no a nosotros mismos, la democracia.
Lo que antes afirmaba en el bar la chismosa del barrio, hoy se escribe en las plataformas digitales y a veces hasta en los medios tradicionales.
Cristhian Salmon, publicó en 2018 La era del enfrentamiento, que una frase resume: El debate político ha pasado del argumento al resentimiento. Y los dos PLD en verde y en morado y el hoy gubernamental PRM lo saben, sus respectivos paredones mediáticos lo han ejercido o padecido, según hayan sido gobierno u oposición. Hagan memoria.
Si gente hay tan pobre, que solo tiene dinero; también las hay tan tristes solo saben acumular resentimientos. Olvidan que los insultos provocan viralidad pero matan la credibilidad. Otorgan popularidad y hasta dinero, pero no prestigio y mucho menos respeto.
Hemos pasado de la era de escribir un relato, al tiempo de mandarnos todos al carajo… allí se irá tarde o temprano nuestra democracia sin demócratas.

