Fideicomiso y elecciones

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Pablo McKinney

Después de leer los sesudos artículos de especialistas de la cosa, como Olivo Rodríguez Huertas o Andrés van der Horst, después de un almuerzo palaciego con buen café banilejo pero sin vino tinto (falta grave), en donde se explicaron en detalle los alcances del proyecto de ley de fideicomiso público. Después de esto, posiblemente más de uno se cuestiona la razón por la que la oposición, que inició la aplicación en el país de los fideicomisos privados, (Ciudad Juan Bosch, Red Vial) se opone ahora no solo a los fideicomisos públicos, sino que, además, considera insuficiente el nivel de supervisión a que éstos serían sometidos, (hoy no están sometidos a ninguno). 

La pieza incluye la fiscalización de la Contraloría General de la República, Cámara de Cuentas, S. I. de Bancos, de Valores, Dirección de Compras y Contrataciones, CongresoNacional, y hasta de la mismísima Embajada a través de su eminente y omnipresente sociedad civil. Sabe perfectamente la oposición que ningún bien público puede pasar a manos privadas sin la aprobación mayoritaria del Congreso, pero igual se opone. 

¿Qué explica el comportamiento de los dos PLD, en verde y en morado, hoy coyunturalmente unificados en la tarea de rechazar el Proyecto? Sencillo. (“como mirarme en tus ojos”), su necesidad de impedir, frenar y/o ralentizar la construcción de unas obras que por su impacto socioeconómico servirían de estandarte propagandístico al gobierno en las próximas elecciones. 

Hablo de un gobierno que para 2024 necesita mostrar al electorado más que un Presidente accesible y escuchador, más que los frutos de un ministerio público relativamente independiente, o los éxitos en el turismo o las recaudaciones, pues se enfrentará a los dos pedazos de un PLD que para no ser mezquinos debemos reconocer que en términos de infraestructura en sus 20 años de gobierno reconstruyó el país. 

Para 2024, al gobierno le urge tener obras físicas que mostrar a un electorado al que más que la mismísima democracia, hoy seduce la vieja frase de Don Chencho: “Eso lo hizo Balaguer”. Hagan memoria, “a menos de un Metro”, por decir.

Son los mandatos crueles, cínicos, y por lo mismo maquiavélicos, de la Real Politik. La oposición no puede facilitarle al gobierno la construcción de esas obras, por lo mismo que en el pasado la oposición a los gobiernos del PLD torpedeó desde el primer anuncio la construcción de las plantas de Punta Catalina. ¡Sólo ahora y no antes se comprende la utilidad de diversificar la matriz energética! 

Uno nunca justificó el rechazo desde todos los frentes a la construcción de las plantas, pero políticamente entendió las razones: en medio de un proceso electoral, para la oposición política nada es tan provechoso como unos malditos apagones… donde las dan, las toman.