“Estado 51”: La última burla amenazante de la Casa Blanca a Venezuela

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La cuenta oficial de la presidencia de Estados Unidos publica una sucesión de memes en los que sugiere anexionar el país sudamericano

Una imagen del mapa de Venezuela rellenado con la bandera estadounidense y dos palabras: “Estado 51”. Y ocho minutos después, otro tuit. Un video de nueve segundos en el cual se ve a Marco Rubio en enero de 2026 parafraseando al rapero Biggie Smalls —“If you don’t know, now you know” (Si no lo sabes, ahora lo sabes»)—, cuya música suena de fondo, tras anunciar la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro. Luego se ve la ya histórica imagen de Maduro dentro de una aeronave en camino a Nueva York. Y, finalmente, el secretario de Estado de nuevo, vestido con el mismo chándal gris Nike de Maduro. Son memes, burlas, troleos. Pero la cuenta oficial de la Casa Blanca bromea la tarde de este martes sin sutilezas con algo profundamente serio: anexionar Venezuela.

En las últimas semanas, incluso meses, Venezuela no ha sido referida demasiado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, más preocupado por la guerra de Irán, los fallos del Tribunal Supremo o, de vez en cuando, Cuba. Pero de Caracas, más bien poco, desde que a principios de año Delcy Rodríguez se posicionara como el relevo de Maduro y comenzara a abrir al país a las inversiones estadounidenses, aparentemente cumpliendo cada demanda de Washington.

En los últimos días, sin embargo, esta tendencia cambió. Trump ya había hecho una referencia a la idea de convertir Venezuela en el Estado 51 y recibió respuesta este lunes de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez. “El presidente Trump sabe que hemos estado trabajando en una agenda diplomática de cooperación. Ese es el curso y ese es el camino”, dijo Rodríguez desde La Haya. “Venezuela ciertamente es el país que tiene las reservas más grandes de petróleo del planeta y una también de las más grandes de gas. El camino es la cooperación para el entendimiento entre los países”, señaló.

Pero los cambios en Venezuela, más allá de nuevas leyes que regulan la explotación petrolífera y minera, no se están notando demasiado. La economía no ha crecido de golpe y las inversiones extranjeras no han inundado el país. Aunque Trump mismo no ha dado señales públicas y explícitas de estar exasperado con el ritmo de la apertura económica del chavismo, los mensajes publicados en X pueden ser vistos como una amenaza.

Así lo ha interpretado el presidente de Colombia, Gustavo Petro, el primer mandatario en reaccionar. Tras enterrar el pasado mes de enero meses de discordia con el republicano, el presidente de Colombia se ha referido en X a la publicación. “Este trino oficial de la Casa Blanca es una idea completamente contraria a la de Simón Bolívar”, advirtió. “Esta nueva idea en el gobierno de los EEUU no se puede hacer sin la voluntad del pueblo de Venezuela al que habría que pedirle la traición a su hijo: Simón Bolívar, el fundador de la Gran Colombia y de la libertad de Venezuela”.

Del lado estadounidense no hay nada más que ayude a descifrar el mensaje. De hecho, no es la primera vez que ese mapa circula por sus redes. También hizo una aparición en otra imagen de burla que mostraba a Trump con varios mandatarios europeos en el Despacho Oval y, en el fondo, el mapa de Venezuela como el Estado 51. En esa ocasión, en plena polémica por las amenazas de anexar Groenlandia, el mapa venezolano pasó más desapercibido.

Muchas de las cuentas oficiales del Gobierno actual de Estados Unidos en las redes sociales se han convertido en una colección de memes provocadores. Recientemente, el presidente chocó con la Iglesia Católica por publicar una imagen en la que él era Jesús, la cual borró un poco después. Las cuentas de las agencias migratorias, por ejemplo, rutinariamente publican memes e imágenes generadas con IA que se burlan de los inmigrantes detenidos, en un patrón deshumanizante. Y otras más, se ha demostrado, incorporan y esconden mensajes internos de la extrema derecha y el supremacismo blanco en sus publicaciones. En ese sentido, las publicaciones de la Casa Blanca podrían ser, también, simplemente un espectáculo para consumo de su propio público.

Fuente: EL PAIS