La Unidad de Búsqueda ha recuperado dos esqueletos y nueve bolsas con ropa militar en el pueblo de Roldanillo. Hay al menos otras cinco necrópolis afectadas por el sismo del 10 de agosto
En el pueblo de Roldanillo, el terremoto de magnitud 7,4 que azotó el oeste de Colombia el pasado 10 de agosto produjo una grieta inesperada. El movimiento de una estructura de su cementerio dejó expuestos restos óseos, botas y prendas de camuflaje. Las imágenes circularon en redes sociales y rápidamente surgieron versiones sobre la posibilidad de que se tratara de restos de víctimas de asesinatos de civiles por militares para hacerlos pasar como guerrilleros muertos en combate, en miles de crímenes que marcaron al país hace dos décadas y que con su nombre usual de “falsos positivos” son uno de los legados más dolorosos de décadas de conflicto.
Aunque por ahora no hay elementos para afirmar que los cuerpos corresponden a víctimas de esos delitos, la entidad encargada de buscar a las personas dadas por desaparecidas intervino ese camposanto y recuperó “dos cuerpos esqueletizados” y nueve bolsas con elementos asociados a camuflados y botas. Quedó expuesta, también, la posibilidad de que el sismo afecte a parte de una memoria aún enterrada.
La deuda que Colombia tiene con sus casi 132.000 desaparecidos en medio del conflicto armado podría agravarse por cuenta del sismo. A las 312 víctimas mortales, los 4.548 heridos y las 822 viviendas destruidas se suma el riesgo de que se pierdan evidencias que podrían ser claves para encontrar a personas desaparecidas.
De acuerdo con la Mesa de Trabajo sobre Desaparición Forzada, de la que hace parte el Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado (Movice), los cementerios de Roldanillo y Siloé, en el Valle del Cauca; San Camilo, en Pereira, Risaralda; —los dos departamentos más afectados por el sismo— y los de Caramanta, Sonsón y Granada, en Antioquia, están bajo riesgo. No todos están en la misma situación. En algunos ya se han reportado daños y exposición de restos; en otros, las organizaciones piden que las autoridades verifiquen el estado de las bóvedas.
“Estamos muy preocupados por las implicaciones que pueda tener esto en este largo proceso por la desaparición forzada. Hacemos un llamado a las autoridades para que traten de verificar el estado de otros lugares donde el terremoto tuvo un impacto mayor. Por ejemplo, hoy no sabemos cómo están los cementerios de Chocó”, explica Adriana Arboleda, representante del Movice. Arboleda ha enfatizado que sabe que la prioridad inmediata es el rescate de quienes permanecen bajo los escombros, pero insiste en la importancia de verificar los camposantos.
La Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas o UBPD, una entidad estatal que nació por el Acuerdo de Paz de 2016, ya está atendiendo la situación. Ha explicado que, el día del terremoto, inició un censo preliminar sobre la afectación de los cementerios, para así determinar cuáles requieren atención prioritaria.
Tres de los seis cementerios en alerta tienen medidas cautelares de la Jurisdicción Especial para la Paz, el tribunal de justicia transicional también creado por el Acuerdo de 2016, para su protección por probablemente tener cuerpos de personas desaparecidas. Se trata de los camposantos de Sonsón, Caramanta y Granada, todos en Antioquia, una de las zonas más afectadas por la violencia y el departamento con más víctimas registradas de desaparición forzada.
Roldanillo, el caso que encendió las alarmas
En Roldanillo, el único lugar donde hay hallazgos por ahora, la presencia de la ropa militar abre una nueva pesquisa. “La investigación humanitaria para determinar identidad, procedencia y asociación con el conflicto armado será evaluada”, dice la UPBD. Explica que realizaron cinco acciones humanitarias en el cementerio, entre ellas la “evaluación de la estructura donde se disponían las estructuras óseas y elementos asociados” y la evaluación y embalaje de esas estructuras óseas expuestas y de las botas y camuflados.
“Ante el hallazgo en Roldanillo y las afectaciones reportadas en otros cementerios, la UBPD viene implementando acciones humanitarias para el manejo de cuerpos en el marco del procedimiento de hallazgo fortuito, así como adelantando las acciones de traslado, custodia y coordinación que sean necesarias con otras autoridades competentes”, señala en un comunicado Julián David Arias Quintero, su subdirector técnico forense.
El hallazgo tiene una particularidad que preocupa a las organizaciones de víctimas: Roldanillo no estaba identificado como uno de los cementerios prioritarios para la búsqueda, según Arboleda, la representante de la Mesa Nacional sobre Desaparición Forzada. “A nuestro modo de ver, es sumamente grave (… ) El cementerio tiene que ser protegido y custodiado para evitar que se altere la escena y que se pueda perder otra información”, sostiene.
Para las organizaciones que trabajan con las víctimas de desaparición forzada, lo ocurrido exige revisar más cementerios, un reclamo que desarrollan desde hace ya varios años. Arboleda cuenta que durante la pandemia alertaron por ello y que, desde 2024, pidieron a la JEP una orden encaminada a protegerlos de manera general. Según Arboleda, falta información: “No hay un censo, no hay un diagnóstico de todos los cementerios”, sostiene.
Fuente: EL PAIS

