El PRM en el laberinto de sus primarias

0
6
Comparte esto:

Escrito Por: Pablo McKinney

A veinte meses de las elecciones de 2028, nuestra clase política anda como si el Régimen Electoral fuera un poema, de esos tan útiles para caminar “A la izquierda del roble”. Ante la persistencia de los aspirantes, a pesar del mal momento del país y del mundo, quizás convenga repasar sus aciertos, falencias y ambiciones.

En el PRM, la competencia se concentra en David Collado y Carolina Mejía Gómez. Ambos compiten por lograr apoyos que les permitan conectar con las bases partidarias, donde descansa el voto duro de toda organización, que siempre registra mayor participación en las primarias. 

En esta lucha, nombres como Guido Gómez Mazara y Wellington Arnaud serán decisivos para definir un ganador; lo mismo podría decirse de una Raquel Peña, eficiente como un bombero; accesible, equilibrada y sin esos terribles excesos, aloques y exabruptos tan comunes entre quienes disfrutan las mieles del poder. No olviden que el poder no daña: El poder desnuda. Lamentablemente, en el caso de la dama, su férrea militancia en Las Águilas —como ocurre con cierta Procuradora— podría ser una de sus mayores limitantes para posibles aspiraciones. Todos tenemos un sueño. Siempre puede esperar la esperanza. 

Sobre Carolina, parecería que, pese a sus esfuerzos, mi dilecta amiga no ha logrado asumir su candidatura con la independencia necesaria respecto de su padre —su principal y lógico mentor—. El papel excesivamente público y absorbente de Hipólito Mejía, todo un expresidente de la República y uno de los dos principales dirigentes de la organización, le ha restado liderazgo propio a su hija. Como ocurrió o está ocurriendo con Felucho Jiménez, Leonel Fernández o Tony Raful, —quienes pasaron de tener “hijos de” a convertirse en padres de Juan Ariel, Omar y Faride—, sería conveniente que Hipólito adopte un rol más discreto, sin dejar de apoyarla incondicionalmente. Por suerte, les queda tiempo para redirigir el camino. 

Por su parte, David Collado, colocado desde siempre en los primeros lugares en la mayoría de las encuestas, valorizado como buen alcalde y con un excelente desempeño como ministro de Turismo, debe comenzar a ver el ministerio como prueba superada y lanzarse al debate político, donde muestre sus planes, proyectos y propuestas, y pueda demostrar su manejo de los asuntos de Estado, fundamentales para quien aspira a dirigir los destinos nacionales. 

¡Que a todos, la Magdalena, que tanto amó Jesús, los guíe!