El Premio de Arte Fundación Corripio, excepcional y ejemplar

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El Premio de Arte Fundación Corripio es, en el país, el único galardón que reconoce simultáneamente distintas disciplinas enriquecedoras y creativas de la cultura

Los Premios de la Fundación Corripio ya están enraizados en la historia y la sociedad dominicana, en su presente y en su porvenir. Anualmente, distinguen a quienes han hecho aportes importantes a la ciencia y las humanidades, a la educación, la comunicación y el arte, dedicándose sentimientos y experiencia, conciencia y competencia profesional, su vida al fin.

Ahora bien, histórica es también la Fundación Corripio. Testimonio único, hoy todavía identificamos a su fundador, Manuel Corripio García, por un monumento del famoso escultor Antonio Prats Ventós, igualmente dominicano de adopción.

La Fundación Corripio, se enorgullece de una familia, liderada por don Pepín -seudónimo afectuoso de Luis- que es su presidente e inspirador, mientras cuatro generaciones mantienen activamente una estructura de responsabilidades, de valores, de contribuciones al avance social y cultural.

Los Premios Fundación Corripio, que por decimosexta vez se atribuyen, constituyen galardones cimeros y un reconocimiento plural a esferas del saber, pero también la Fundación otorga el Premio Nacional de Literatura, consagrando aún más a varios famosos escritores dominicanos. No cabe duda de que probablemente en ningún otro país del Caribe y de América Latina existen una iniciativa y una organización semejantes.

La Fundación Corripio ha integrado para la gestión de sus actividades benéficas y sus premios, un equipo de personalidades dominicanas de alto nivel académico y ético, así el escritor José Alcántara Almánzar, el historiador Juan Daniel Balcácer, la brillante Ana Corripio, que asumen tareas exigentes. El papel de la familia se limita a la generosidad y al aura inevitable de prestigio correspondiente, aunque lo hemos observado, anhelan que los premios sean méritos exclusivos de los premiados. 

Sin embargo, este altruismo ha instituido un premio adicional de la Familia Corripio, una suerte de secreto guardado hasta la revelación del beneficiario: en este renglón, prevalece aún más la entrega solidaria, individual o colectiva, y un avance para el país.

Otra parte fundamental, es el modo de atribución de los Premios, estricto como su convocatoria y proceso: la presentación de expedientes y su evaluación, en cada disciplina, por un Jurado. Estos “jueces” –aquí, los jueces fungen como jurado, y el jurado como jueces- uno interno o sea un gestor de la Fundación, dos externos, escogidos por su competencia, su reputación y cualidades intrinsecas. Examinan propuestas y “dossiers’, evalúan las candidaturas, las ponderan.

Luego, eligen al premiado con una decisión debidamente sustanciada y redactada, tomada por mayoría o unánimemente – casi siempre-. Se trata de una responsabilidad y compromiso fuerte, y los jurados siempre la han asumido con gusto.

El Premio de Arte

Aunque todos los Premios Fundación Corripio son importantes y significan un reconocimiento nacional, con razón enorgullecen a los premiados y les estimulan a seguir adelante, ahora “engrandecidos”. Cuando se premian instituciones, cada miembro de la asociación se siente copartícipe, y de colectivo el orgullo se vuelve algo personal.

Ahora bien, si el Premio de Arte nos motiva particularmente, es por el trabajo nuestro, por haber dialogado con artistas durante décadas, por haber admirado sus obras y tenido el placer de escribir acerca de sus respectivos talentos y creaciones.

Creemos prioritario subrayar que el Premio de Arte reconoce varias áreas artísticas, no solamente las artes plásticas. Íbamos a decir “artes visuales”, palabra que ahora se usa por haber integrado otras categorías a aquellas tradicionales -dibujo, pintura, escultura-.

La arquitectura, definida otrora madre de las artes, disponía de su turno, y oportunidad en esa rotación de las expresiones creativas.

Y lo que nos parece, más que interesante, revelador, es la plaza que ocupan las artes escénicas, el teatro y la danza. Si reflexionamos, su expresión es compleja, encierra situaciones, lugares, tiempos, argumento, ritmo, aparte de la seducción estética y de la técnica de ejecución.

El Premio de Arte se dedica ahora, en 2026, a la Danza clásica y la Coreografía, y el preciado galardón se otorga por el nivel, la permanencia, el manejo ejecutivo, el mantenimiento de la tradición, sin olvidar iniciativas y resultados, comprobados nacional e internacionalmente.

Coda

Solamente, agregaremos algunas palabras, pero necesarias e insustituibles.

El ganador del Premio de Arte Fundación Corripio es Carlos Veitía. Coreógrafo estelar, ha sido fundador y director del Ballet Clásico Nacional, igualmente del Ballet Concierto. Preocupado por la preservación de la danza académica, ha instaurado una programación permanente y patrimonial.

También ha cuidado la expresión dramática y la intensidad de la interpretación, nunca le bastaron la técnica y la disciplina “frías”. Para él, la memoria histórica y la identidad dominicana se imponían, paralelamente a las exigencias de la danza clásica universal.

En fin, esta entrega profesional -apasionada hay que decirlo-_ requeriría mucho más elogios… Es realmente una gran satisfacción, cuando un artista se valora con la distinción y el reconocimiento del Premio Fundación Corripio, y nos sentimos felices por haber sido miembro del jurado, junto a dos eminentes personalidades, Josefina Miniño y José Alcántara Almánzar.

Hay momentos en la vida que siempre se recordarán como un privilegio y una colaboración con los más altos valores, tanto los méritos de Carlos Veitía como la contribución de la Fundación Corripio al florecimiento cultural dominicano.

Fuente: Hoy