Con una astucia política que remite a los buenos tiempos en que el PLD era el PLD y el tándem Fernández-Medina funcionaba, la dirección del PRM ha creado unas reglas de juego que le permiten decidir quién gana o pierde en los procesos electorales internos de la organización a partir de los métodos de selección que esas reglas contienen, y las hay para casi todos los gustos y circunstancias.
Son reglas del juego menos crueles que las de Dyango, pero permiten al PRM reservar una candidatura, celebrar o no unas primarias en el exterior, ordenar un tipo de elección a partir de asambleas, primarias o encuestas cerradas o abiertas según la conveniencia. En fin, que, más o menos legalmente, la dirección de la organización tiene en sus manos la selección de prácticamente todas las candidaturas y, lógicamente, “quien se mueve no sale en la foto”. Manuel Jiménez se movió, y de ser el preferido en las encuestas abiertas pasó a un cuarto lugar tan extraño como sorprendente, superando en extrañeza y sorpresa a la derrota de Margarita Cedeño en la consulta del PLD, no por la derrota sino por el tercer lugar. En el caso de José Andújar, aspirante a la repostulación como alcalde (SDO), no ocurrió ningún movimiento brusco, pero la dirección necesitaba esa candidatura para Francisco Peña, como pago y reconocimiento de la cuota de poder que en la organización aún mantiene la tendencia del expresidente Hipólito Mejía.
Abinader tiene claro que sin unidad no hay victoria y paga el precio. Un precio tan alto como llevar como candidato a la alcaldía SDO a quien representa la negación de todo lo que en institucionalidad y transparencia postula el PRM. Pero hay más, porque Murphy no descansa y el diablo nunca duerme.
Ante el descalabro de la candidatura presidencial del PLD, se da como un hecho que Leonel Fernández será el candidato a vencer en una improbable pero no imposible segunda vuelta… Esa posibilidad ha traído al debate interno de la dirección del PRM la posibilidad de una alianza con el crítico más frontal y contundente del profesor Fernández, Guillermo Moreno, solo que ella decretaría su candidatura a senador del Distrito por el partido de gobierno, plaza que la organización se ha reservado y todos suponíamos ya tenía dueño, o más exactamente dueña.
El dilema del PRM, tan lejos del amoroso dilema de Juan Lockward, está planteado.
La dirección del PRM tiene la palabra. Ocupen su localidad. El acto va a empezar.

