El Metro va en reversa

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Escrito Por: Leonel Fernández

Hace algunos años, nuestro gran artista, Juan Luis Guerra, a través de un rítmico merengue lo había advertido: la guagua va en reversa. Ahora, además de la guagua, le ha tocado el turno al Metro de Santo Domingo.

El pasado lunes experimentó su última interrupción generalizada. Ya había ocurrido 21 veces con anterioridad en los últimos cinco años. Verdaderamente alarmante. Lo más probable, un récord internacional.

Producto de una falla eléctrica, desde las 6:30 de la mañana las operaciones de ambas líneas quedaron fuera de servicio.

De inmediato, cundió el caos. Miles de personas se vieron impedidas de llegar a tiempo a sus actividades habituales. Las filas se hacían interminables en procura de medios alternativos de transporte. El mal humor, la frustración y la impotencia se apoderaban del comportamiento de multitudes.

El año pasado, durante el apagón general o blackout, que dejó al país en tinieblas, además del Aeropuerto Internacional de Las Américas, fue el Metro de Santo Domingo el más afectado.

Víctimas y testigos narran como se vieron estremecidos por el temor al verse atrapados en un túnel completamente oscuro, con un calor infernal, una desorientación absoluta y una falta total de información. No se abrían las puertas de los vagones, y cuando finalmente se logró, entonces eran oleadas humanas, angustiadas, caminando entre los rieles.

No se comprendía como todo ese drama podía suceder. Era de conocimiento público que el Metro de Santo Domingo dispone de un sistema de subestaciones de energía interconectadas al sistema eléctrico nacional, con una planta propia con capacidad de generación de 40 megavatios.

En aquel momento se cuestionó por qué esa planta no entró en funcionamiento de manera automática. La respuesta fue indigna: Estaba en mantenimiento. Luego se aclaró que no era una, sino 18 el número de plantas, de 2.2 megavatios cada una.

Al margen de las fallas técnicas, está el abandono y el descuido en que han incurrido las actuales autoridades con respecto al Metro de Santo Domingo.
Al margen de las fallas técnicas, está el abandono y el descuido en que han incurrido las actuales autoridades con respecto al Metro de Santo Domingo.ARCHIVO/LD

Pero, aunque la multiplicación de 2.2 por 18, da 39.6 (es decir, 40), lo más grave no fue aclarar eso. Fue afirmar que esas 18 plantas no habían entrado en operación porque todas se encontraban en mantenimiento.

La excusa fue tan desfachatada que hasta al propio presidente de la República le provocó indigestión.

Un metro huérfano de atención

En conjunto, a las fallas en el Metro, se les denomina averías o fallas técnicas, pero en la realidad de los hechos, hay de todo. Por ejemplo, en la estación Manuel de Jesús Galván se reportó humo en uno de los trenes de la línea 2.

En otra ocasión fue un apagón, de noche, en la estación Los Taínos. Luego, fue un mal funcionamiento en el sistema de señalización de la estación Concepción Bona, o la paralización de los trenes antes de llegar a cada una de las estaciones.

Pero, al margen de las fallas técnicas está el abandono y el descuido en que han incurrido las actuales autoridades con respecto al Metro de Santo Domingo. Primero, los ascensores dejaron de funcionar. Posteriormente, las escaleras eléctricas y los mecanismos disponibles para discapacitados.

Ahora, se observan puertas de los vagones oxidadas, ventanas sucias y asientos deteriorados. Los usuarios hacen referencia continua a las paredes agrietadas, a las heces de palomas, a la basura y hasta a la aparición de grafitis.

Por supuesto, todo eso es lo contrario de lo que ha debido ser ese gran sistema de transporte colectivo ferroviario, 18 años después de su inauguración. En principio objetado por diversos sectores que no creían en la posibilidad de que un país como el nuestro pudiese tener un medio de transporte de esa magnitud.

Creían que eso era solamente privilegio de los países desarrollados. Pero, desde el mismo día de su inauguración, en que la bandera nacional ondeaba en numerosos edificios y hogares, se convirtió, no solo en un medio de transporte, sino en un orgullo nacional.

Los ciudadanos lo cuidaban, lo protegían. Sabían de su importancia y utilidad, pero además lo apreciaban como un signo de transformación de la República Dominicana hacia la modernidad.

No obstante, en la actualidad, a pesar de los diversos anuncios que se hacen de aumentar el número de vagones, de ampliar las estaciones e incrementar la cantidad de trenes, lo cierto es que, lamentablemente, el Metro va en reversa.

Magos de la improvisación

Reconociendo la importancia que ha tenido el Metro de Santo Domingo en un espacio urbano que se ha convertido en el de mayor desarrollo demográfico del país, el actual gobierno tomó la decisión de extender los servicios de ese sistema de transporte hacia Los Alcarrizos.

Fue una decisión acertada. Era llevarle un medio de transporte público, masivo, seguro y confortable a un segmento de la población en necesidad de incorporarse a la modernización del país.

Recientemente, esa obra ha sido inaugurada. Sin embargo, a dos meses del acto solemne de su puesta en funcionamiento, como muchas otras obras de la actual gestión gubernamental, aun no opera a plenitud.

Además de la línea 2-C, o línea de Los Alcarrizos, el gobierno trabaja en la expansión de la estación Mamá Tingó hacia Villa Mella. Es también un proyecto loable que pone a disposición de los habitantes de Santo Domingo Norte ese medio de transporte que ya es familiar para muchos de ellos.

La única queja que hasta ahora se escucha entre algunos lugareños es que su construcción va tan lenta que parece marchar a paso de cortejo fúnebre; y, por supuesto, se encuentra el recién anunciado proyecto del monorriel de Santo Domingo.

En un primer momento, era el Tren Metropolitano de Santo Domingo, anunciado en julio de 2024 como parte de lo que se denomina Sistema Integrado de Transporte. Se consideraba como parte de un eje ferroviario que en su primera etapa conectaría el Aeropuerto Internacional de Las Américas con el Centro Olímpico Juan Pablo Duarte, integrándose, a su vez, a las dos líneas del Metro de Santo Domingo.

Pero no avanzó más allá de la convocatoria a licitación. Fue archivado y sustituido por el nuevo anuncio, a dos años de culminación de gobierno, del llamado Monorriel de Santo Domingo.

En fin, parafraseando la canción, tira la palanca y endereza, que el Metro va en reversa.

Fuente: Listin Diario