El maravilloso Pinocchio, y no es mentira…

0
7
Comparte esto:

Fue una delicia en el Museo de Arte Moderno. Allí, nos encontramos con Pinocchio, la famosa marioneta italiana. Una exposición breve, pero encantadora

Motivada por nuestra Feria Internacional del Libro, la embajada de Italia trajo una exposición, tan inesperada como estupenda. No sabemos si los Millenials -nacidos despues del 1980 – y la Generación Z -muy joven y nacida en el tercer milenio – conocían a Pinocchio, pero hombres y mujeres de las generaciones anteriores, crecimos fascinados por el travieso muñeco de madera, y temerosos de que nuestra nariz creciera, si decíamos mentiras, como le pasó a Pinocho o Pinocchio -dos ortografías-. ¡La abuela nos advertía!

“Carissimo Pinocchio” fue una muestra itinerante corta, de muy pocas semanas, que hubiera podido prolongarse dos meses y más, para informar y deleitar a los niños de hoy. Hasta era un motivo privilegiado de taller, apropiándose de tantas metamorfosis.

Fueron sesenta concepciones y conversiones del pequeño héroe, realizadas en distintos materiales y estilos, mitad y mitad bidimensionales y tridimensionales. Re-creaciones exclusivas y únicas, objetos artesanales, hasta novedosas reproducciones destinadas al consumo diario.

Si Pinocchio miente, su nariz crece.
Si Pinocchio miente, su nariz crece.
Un enfoque de la exposición.
Un enfoque de la exposición.

Había una tal abundancia, bien presentada e introducida con datos, según una disposición ejemplar, que ameritaba mayores espacios, pero el Museo de Arte Moderno estaba ocupado en sus tres pisos principales.

La museografía se las arregló; todo cupo, y aun el apretado montaje fue un incentivo para la mirada, compleja y completa.

A decir verdad, la extraordinaria popularidad de Pinocchio estuvo relacionada con el “dibujo animado” de Walt Disney (1940), y su inmensa difusión, alegremente recibida. Sin embargo, difería bastante de la obra original de Carlo Collodi (1883}, la novela italiana más exitosa en el mundo, llegando a 240 traducciones.

Es evidente que la colectiva especial “Carissimo Pinocchio” enseña y despliega realizaciones italianas solamente. Estas no tienen límites ni comparación: nos asombraron y fascinaron. Pensamos que causaron la misma reacción radiante en cada lugar y exhibición.

Obviamente, de permanecer la exposición más tiempo, una charla y/o un conversatorio hubieran podido comunicar informaciones apasionantes, acerca del escrito y del escritor, Carlo Collodi siendo el pseudónimo que ya él usaba y como se le conoce universalmente. 

Sencillamente, “Las Aventuras de Pinocchio” fueron su obra maestra y la obra maestra de la literatura italiana para niños. Hay libros que jamás envejecen.

Los Pinochos expuestos

Además, la descripción de Pinocchio se prestaba para que se convirtiera en una marioneta de verdad.

Al observar los “pinochos”,dibujados, pintados, impresos, esculpidos, fundidos, intervenidos, solitos, seriados, y más, que los materiales sean papel, carton, vídrio, porcelana, metal, plástico -encantadora la serie de cascos “narizudos”, rasgos y diseños insisten casi siempre en el rostro y la NARIZ -adrede en mayúsculas-., e increíblemente, a partir de los mismos elementos, la imaginación de los autores los diversifica y personaliza.

Ahora bien, no hemos mencionado la madera, que es la materia prima que de lejos predomina, esencial en las interpretaciones más artísticas, pensadas e interesantes. 

La destacamos adrede ya que el viejo Gepetto (2 t en italiano) talla su muñeco -y futuro hijo-, en un pedazo de madera bruta… a la cual va dando forma. Naturalmente, insiste en la nariz -alargada y puntiaguda- cuando Pinocho miente- que sobresale… Una pieza impresionante es aún un trozo de madera bruta, corteza incluida, perforada por un taco natural. Es tanto referencia de la historia como “escultura” contemporánea

Suponemos que habrá o hubo Pinochos juguetes, no obstante, esta vertiente, lúdica y banalizada, no se seleccionó.

El Pinocho en la vida

Si fueran videos -una categoría visual admitida en bienales-, la conducta traviesa e irresponsable de Pinocho, podría incluirse. Igualmente, su cambio y enmienda cuando salva a Gepetto tragado por el tiburón, luego lo atiende, lo retorna a su tierra, y el muñeco, arrepentido y bueno, se convierte en niño e hijo de Gepetto.

Aquí, lo que fundamenta la presentación, es la nariz, su perfil, su tamaño, gigante como la mentira, mientras se reduce al compás de la verdad recobrada.

Y las versiones se cuentan por decenas en la exposición.

Las Avenrturas de Pinocchio son a la vez cuento de hada y realidad de la vida, sin evadir el compromiso social.

Ojalá la juventud se hoy se de cuenta de que las redes sociales tienen un parecido con las mentiras de Pinocchio o mucho peor, y que cada acontecimiento sucedido o imaginario pueda convertirse en un símbolo positivo y un avance hacia el futuro.

Una fantasía de nuestra parte: no faltan políticos que tienen la nariz muy grande y hacen poco para devolverla a su tamaño natural. Una de las grandes cualidades de esta exposición consiste en invitarnos a mirar, pensar, hasta a reirnos…

Coda

Después de “Carissimo Pinocchio”, esperamos que la embajada de Italia -un país tan rico en arte clásico y romántico, moderno y comporáneo- traiga otra exposición a la República Dominicana y que permanezca más tiempo en el país.

Fuente: Hoy