Escrito Por: Pablo McKinney
La restitución del visado estadounidense al precandidato presidencial del PLD, Gonzalo Castillo, días antes de que la jueza de su caso emitiera un «no ha lugar» a las acusaciones en su contra, ha demostrado el valor político de esa práctica.
De este modo, el Departamento de Estado, en uso de su soberano derecho, ha creado un instrumento que emplea a su conveniencia según sus intereses, cuyos efectos trascienden el otorgamiento, la pérdida, la cancelación o la restitución del permiso, para convertirse en un artefacto político.
Que la restitución del visado a Castillo haya sido recibida por parte de la ciudadanía como una especie de santificación, visto bueno o carta de no objeción a sus aspiraciones también implica lo contrario: la cancelación del visado de Estados Unidos a un aspirante presidencial en plena campaña electoral sería, por ejemplo, un mensaje de demonización, objeción y “visto malo” hacia ese candidato. (Pobre país, que ya ni somos).
Esta práctica del gobierno de Estados Unidos conecta, además, con el uso del llamado lawfare contra adversarios políticos. El lawfare, según los expertos, consiste, entre otras cosas, en el “uso estratégico de procedimientos judiciales, fiscales o administrativos para debilitar, desacreditar o neutralizar a un adversario político”, y va acompañado de filtraciones a la prensa (muy especialmente a la de mayor afinidad con el gobierno de turno) y otras prácticas. Se lo advirtieron a los morados: “donde las dan, las toman”. Las prácticas de lawfare montadas por el eficiente equipo de la gestión de Jean Alain Rodríguez son de antología y repugnancia.
¡El lawfare funciona! Gracias a él, este país lleva tres años leyendo en la prensa condenas judiciales —titulares que en realidad solo eran acusaciones—, lo que afectó la popularidad del PLD y, como efecto lógico, disparó el crecimiento de la Fuerza del Pueblo hasta llevarla a un empate técnico partido a partido. Aunque signado por traiciones y rencores, el PLD sigue siendo uno solo. Esta vez la estrategia ha beneficiado al PLD, que lo necesitaba. Ahora es la FP la que deberá hilar fino, colar claro su café Santo Domingo.
Lo del visado y el lawfare como instrumentos políticos ha servido al PRM para hacer con los dos PLD lo que ellos hicieron con aquel PRD que ya ni existe. “Ocupen su localidad. El acto va a empezar. Comienza la segunda del noveno”.

