El costo electoral por los comentarios de Trump sobre que Irán puede “destruir” Los Ángeles o San Diego

0
35
Comparte esto:

El presidente sigue lastrando a los candidatos republicanos que buscan la gubernatura de California y la fiscalía general estatal, así como otros cargos relevantes y curules de la Cámara de Representantes

El presidente Donald Trump lo dijo sin medir las posibles consecuencias electorales para los candidatos republicanos en California, a menos de un mes de los comicios de medio mandato. Lejos de causar gracia o apoyo a su guerra en Irán, sus comentarios han generado preocupación y podrían tener un efecto en las urnas, en un Estado gobernado por demócratas desde 2011. El mandatario ha declarado durante un mitin en Nebraska el lunes que Irán puede “destruir” Los Ángeles o San Diego, dos de las ciudades más grandes de Estados Unidos, como un “pequeño precio” a pagar por erradicar la amenaza que, según él, representa el régimen iraní.

Como parte de su tour por el país para hacer campaña a favor de candidatos republicanos —en general en territorios donde la victoria republicana es más probable, pues en las carreras más reñidas Trump podría ser más un lastre que un impulso—, el mandatario hilvanó sus ideas de forma confusa al pasar de alentar el voto en las midterms del 3 de noviembre a la guerra en Irán y el “precio pequeño” que esta supone “para mantener el mundo seguro”.

Según encuestas, a los republicanos les será complicado mantener su ajustado control de ambas cámaras del Congreso y el discurso de Trump en Nebraska parece abonar poco a su favor. “Podrían destruir una ciudad. Dejemos que destruyan Los Ángeles. Dejemos que destruyan San Diego. Es un precio pequeño a pagar y acabará pronto”, expresó Trump sobre la guerra que se ha prolongado por más de siete meses sin señales concretas de un fin cercano.

Hay un antecedente relativamente reciente sobre la amenaza que Irán representa para California. En marzo, los californianos se llevaron un sobresalto tras la difusión de un informe del Buró Federal de Investigaciones (FBI) que advertía que el régimen iraní podría estar planeando ataques con drones contra el Estado en represalia por las acciones militares estadounidenses en su territorio. Tanto el Gobierno federal como el gobernador Gavin Newsom aseguraron entonces que no existía una amenaza inminente para California.

Los recientes dichos de Trump parecieron enmarcarse también en la escalada de los precios del petróleo y, por consiguiente, de la gasolina y otros combustibles en Estados Unidos, provocada por el conflicto en una zona estratégica para el transporte de crudo. Ese “pequeño precio” que pagan los californianos, en particular, es en realidad muy alto: esta semana, el galón de gasolina se vendía a 6,37 dólares —en algunos sitios, incluso a 9 dólares—, un 46% por encima de la media nacional, según AAA. La complicada situación económica, con el coste de la vida, los seguros médicos y la vivienda en la vanguardia, es la principal preocupación de los votantes, de acuerdo con distintos sondeos.

Esta misma semana comenzaron a llegar las boletas electorales a los buzones de miles de californianos.

“Dificulta sus campañas”

Miguel Tinker Salas, profesor emérito de Historia y Estudios Chicanos del Pomona College, al este de Los Ángeles, considera que los comentarios de Trump podrían tener consecuencias para los candidatos republicanos en California, de aquí al cierre de los comicios. “Dificulta sus campañas, les complica el panorama político”, dice el catedrático.

En California, aspirantes republicanos buscan la gubernatura, la Fiscalía General del Estado y otros cargos relevantes, además de escaños en la Cámara de Representantes. Para muchos de ellos, es una carrera cuesta arriba en un bastión demócrata y más aún tras el reciente rediseño de los distritos electorales, impulsado por el gobernador Gavin Newsom para favorecer a los aspirantes de su partido, en el marco de la guerra de la redistribución de mapas nacional. En ese escenario, Tinker Salas considera que las declaraciones de Trump en Nebraska terminarán por meter el pie a sus propios candidatos.

El candidato republicano a gobernador, Steve Hilton, en campaña en Los Ángeles a finales de septiembre.Jae C. Hong (AP Photo/Jae C. Hong)

Uno de los más afectados puede ser Steve Hilton, un británico de nacimiento que pasó de ser un estratega político para el Partido Conservador de David Cameron antes del Brexit a comentarista político conservador de Fox News, a candidato republicano a gobernador. Hasta ahora, Hilton no se ha pronunciado sobre dicha controversia. Desde la salida de Arnold Schwarzenegger, quien gobernó California durante dos períodos consecutivos, entre 2003 y 2011, ningún otro republicano ha ganado ese cargo.

“California no ha elegido a un republicano desde hace muchos años. Tenía una opción con Hilton, en cierta forma, porque no solamente era el candidato de la oposición, sino del antiestablishment demócrata, que ha cometido muchas fallas. Pero con el proceder de la campaña ha ido perdiendo apoyo y su cercanía con Trump incrementa esa pérdida”, opinó Tinker Salas.

Trump está muy presente en la contienda. Ha respaldado oficialmente a Hilton y una red de donantes afines al presidente, procedentes de distintos rincones del país, continúa inyectando recursos en su campaña. La estrategia del mandatario no se limita a la gubernatura: en la pasada convención republicana de cara a las midterms, llegó a decir que los republicanos deberían votar como si su nombre apareciera en la papeleta y hasta prometió un pago de 5.000 dólares para todos los adultos estadounidenses si su partido retiene el control de la Cámara de Representantes.

La desventaja de Hilton

Hilton se ha rezagado en los sondeos. Una de las encuestas más recientes, realizada por el Instituto de Estudios Gubernamentales de la Universidad de California en Berkeley, muestra que el candidato demócrata, Xavier Becerra, amplió su ventaja: el 58% de los consultados dijo que votaría por él, frente al 33% que se inclinó por el republicano. La brecha aumentó siete puntos porcentuales respecto a la medición anterior.

En esa misma muestra, alrededor del 44% señaló que su principal preocupación era “reducir el costo de vida”, mientras que otro 37% identificó como prioridad “luchar contra las políticas de la Administración Trump”. Ni siquiera los sondeos pagados por la campaña de Hilton le favorecen. El más reciente, publicado esta semana, sitúa a Becerra seis puntos por delante: 45,7% frente al 40,1% de Hilton.

Becerra se sumó a los líderes demócratas —entre ellos, la alcaldesa de Los Ángeles, Karen Bass, y su homólogo de San Diego, Todd Gloria— que criticaron las declaraciones de Trump. “Trece millones de californianos llaman hogar a los condados de Los Ángeles y San Diego. Sus vidas no son un ‘pequeño precio a pagar’ ni un chiste para Donald Trump”, escribió la noche del lunes en su cuenta de X. En las respuestas al mensaje, las opiniones estuvieron divididas.

Algunos usuarios opinaron, debajo de esa publicación, que los republicanos de California que votaron por Trump quizás ahora están “decepcionados”. Otros restaron importancia a las palabras del mandatario, calificándolas de una “broma”, y argumentaron que difundían un video editado del mitin en Nebraska. Esto último, un reflejo de la desconfianza —en ocasiones selectiva— entre los votantes de lo que ven en redes sociales.

Las declaraciones del presidente tampoco causaron gracia al gobernador Gavin Newsom, uno de los políticos demócratas que más suele confrontarlo y que está a punto de dejar el cargo tras dos mandatos consecutivos y se perfila como posible candidato presidencial en 2028. Newsom calificó de “peligrosas” las expresiones del presidente y dijo que incluso había ordenado al Centro Estatal de Evaluación de Amenazas supervisar activamente la situación, “en caso de que actores extranjeros interpreten las declaraciones del presidente como una invitación a atacar California”.

Al profesor Tinker Salas le inquietó además la reacción del público durante el mitin de Trump. Después de que el presidente dijera que Irán “podría destruir una ciudad”, algunos asistentes respondieron con un “síííí”. Otros aplaudieron cuando agregó que no le importaría que los blancos fueran Los Ángeles o San Diego.

“Refleja una actitud cínica, refleja la manipulación de la información. Pero lo que da más preocupación es la forma en que fue recibido el mensaje por las personas que estaban detrás de Trump”, sostiene el catedrático. “De Trump se espera cualquier tontería, pero la gente aplaudió. Estamos en una situación crítica en lo que es el tejido social de este país”.

Con información de Patricia Vélez Santiago.

Fuente: EL PAIS