El experto en Oriente Medio habla con ‘Público’ en lo que podrían ser los momentos previos a una intervención de EEUU en la guerra entre Israel e Irán.
Escrito Por: Emilia G. Morales
Oriente Medio se encuentra al filo de dos escenarios que eran impensables hasta hace poco: la amenaza de una nueva intervención militar de EEUU en la región o la posibilidad de que se desate un conflicto nuclear. Un tercer escenario podría incluir ambas opciones. Hace tan solo veinte años que el delirio militar del presidente estadounidense George W. Bush arrastró hasta Irak a Reino Unido y España, cuyos gobiernos eran favorables al belicismo. De aquellos barros surgieron los terrores –reales o narrativos– que hoy revitalizan a la extrema derecha del norte global: oleadas migratorias, conspiración y terrorismo internacional.
Mientras el mundo contiene la respiración, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, lleva al límite a la región y a su aliado histórico. La maniobra ha sido descrita como «arriesgada» por la mayoría de los expertos en Oriente Medio. Uno de ellos es Haizam Amirah Fernández, director ejecutivo del Centro de Estudios Árabes Contemporáneos (CEARC), con quien Público ha conversado ante un panorama que anticipa la defunción del orden mundial posterior a 1945.
¿Por qué razón Israel ataca ahora Irán? Es decir, ¿qué hay detrás del relato de acabar con la «amenaza nuclear» de Teherán?
Israel habla continuamente de la amenaza nuclear de Irán. Hay vídeos de Benjamín Netanyahu en 1995 diciendo que Irán estaba a semanas de conseguir el arma nuclear. Bueno, han pasado tres décadas. Irán es un país firmante del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP), que tiene inspecciones y obligaciones, que se somete al control de los equipos del Organismo Internacional de la Energía Atómica (IAEA)…
Netanyahu ha conseguido que cale la idea de que Irán es una amenaza nuclear para Israel, cuando posiblemente sea al revés
En cambio, Israel no ha firmado el Tratado.
Claro. Y se da por hecho que posee decenas de bombas nucleares. Netanyahu ha conseguido que cale la idea de que Irán es una amenaza nuclear para Israel, cuando posiblemente los iraníes tengan motivos para creer lo contrario. Israel está presentando su ataque a Irán como preventivo. Esto no está contemplado en el derecho internacional, salvo que el ataque sea inminente y que haya indicios demostrables de que así es.
Pero no los hay…
Basta con ver las informaciones del reciente informe de los servicios de inteligencia de Estados Unidos, que publicó un informe en el que decían que Irán no posee un arma nuclear y que no hay ninguna información de que esté cerca de desarrollarla o de disponer de ella. Porque no se trata solamente de fabricar un dispositivo nuclear. También hay que poder emplearlo y probarlo.
Netanyahu y su gabinete de guerra han lanzado un ataque contra Irán porque consideran que tenían una ventana de oportunidad y que Estados Unidos podía implicarse directamente para defenderlos. Es decir, que se iban a sumar directamente a la agresión contra Irán. Estos son los cálculos de la doctrina militar israelí para atacar el programa nuclear de Irán, pero estamos viendo que los ataques están yendo mucho más allá de esto.
Entonces, no todo tiene que ver con la bomba nuclear.
Hay otro cálculo en clave de intereses personales y es que el primer ministro israelí necesita mantener y ampliar la guerra para mantenerse en el cargo. Es lo mismo que ocurre en la Franja de Gaza. Si las operaciones militares en el enclave palestino continúan es porque mientras Israel esté en guerra no se van a convocar elecciones que puedan derribar la coalición de gobierno de Netanyahu con ultraortodoxos y nacionalistas de extrema derecha, en donde se mezcla lo mesiánico con una narrativa de exterminio.
Al mantenerse en el cargo de primer ministro, Netanyahu tiene garantizada la inmunidad ante los tribunales israelíes. En el momento en el que pierda el cargo, será juzgado por varios casos de corrupción que tiene abiertos, y cuando se depongan las armas la sociedad israelí va a pedirle que rinda cuentas por el estrepitoso fracaso del 7 de octubre de 2023, cuando no defendió y ni protegió a su población.
Esas son las razones personales, pero ¿hay otros objetivos políticos?
Hay dos causas más. Una es que Israel considera que los grupos afines a Irán en Oriente Medio han quedado severamente debilitados. Especialmente, el que era el máximo aliado de Irán en la región, el vecino de Israel, la Siria del régimen de Bashar Al Asad. Pero también ha quedado debilitado Hezbolá en el Líbano, al norte de Israel o Hamás en Gaza, que está en una situación de debilitamiento profundo, aunque no de derrota.
A Irán solo le quedarían los hutíes en Yemen. El cálculo en Israel es que, ante el debilitamiento de estos factores estatales y no estatales, Irán perdería parte de su capacidad de disuasión y no podía recurrir a estos grupos para abrir nuevos frentes de guerra.
Esto nos lleva a una cuestión fundamental. Sabemos claramente los aliados y los recursos con los que cuenta Israel, pero ¿qué cartas le quedan a Irán?
Bueno, Irán puede jugar distintas manos porque ha tenido tiempo para pensar en respuestas multinivel. En la parte militar es donde Teherán ha recibido los golpes más duros en la última semana, especialmente en su defensa aérea. Incluso algunas lanzadoras de misiles balísticos parecen haber sido dañadas. Pero esto no significa que no tenga capacidad para responder y seguir usando medios militares.
El Irán de 2025 no es el Irak de 2003 (…) Si hay una guerra total, EEUU pondría en peligro a sus bases y militares en el vecindario
Ha quedado demostrado que las defensas israelíes tienen serios problemas para interceptar la totalidad de los misiles balísticos. Este jueves han atacado con precisión algunos objetivos con misiles balísticos hipersónicos.
El Irán de 2025 no es el Irak de 2003 y creo que algunos, sobre todo en Estados Unidos y en otros países occidentales, no se están dando cuenta de ello. Un cambio de régimen en Irán no va a ser tan fácil como lo pudo ser en Irak en 2003, cuando el ejército de Sadam Husein estaba casi en desbandada. Si EEUU ataca Irán, este puede, a su vez, atacar las bases e instalaciones militares estadounidenses, que están a muy poca distancia de su territorio. Es decir, que si hay una guerra total y abierta, EEUU puede poner en peligro a sus militares y a sus bases en el vecindario. Esa es una carta de disuasión.
También se habla de la posibilidad de que Irán cierre el Estrecho de Ormuz.
Esa sería su segunda carta de disuasión, a la que podríamos llamar, entre comillas, el botón nuclear iraní. Usar esa carta le puede asegurar un castigo severo. Si el régimen considera que está ante una amenaza existencial para el régimen, para el país y para el orgullo nacional, puede recurrir al cierre del Estrecho, que no es algo difícil. Es un pasillo marítimo por el que pasa una parte importante de los hidrocarburos convencionales que se consumen a diario en el mundo y, sobre todo, en China, Japón, India… Las economías asiáticas dependen enormemente de esos hidrocarburos.
¿Cerrar el estrecho podría enfrentar a Irán con su aliada China?
Bueno, el daño a China sería devastador. Aquí la cuestión sería cómo actuaría China, que igual también puede interpretar que ha sido EEUU quien le ha dado una patada al avispero.
Ahí ya hablaríamos del peor escenario de escalada mundial.
Efectivamente, esta sería una de las consecuencias más nefastas si EEUU entra en la guerra de forma directa y abierta y si Irán decide poner en práctica los planes que ha tenido muchos años para preparar.
Por el momento, lo que parece que Israel ha conseguido con sus ataques a instalaciones y asesinatos a científicos es retrasar el programa nuclear de Irán. Pero es bastante evidente que lo que el gabinete de guerra de Netanyahu busca es dinamitar al régimen iraní.
Es cierto que si lo que busca es evitar la creación de la supuesta bomba no sería necesario asesinar, como ha hecho, a símbolos del régimen como Hossein Salami, jefe de la Guardia Revolucionaria Islámica.
Creo que Israel piensa que le podría interesar derogar el régimen iraní y repetir un escenario similar al de Irak en el que el Estado colapse, y se diera una guerra civil entre los distintos grupos étnicos de Irán… Es la filosofía de Israel de cuanto peor, mejor. Hay muchas cuestiones que pueden llevar a una situación de caos interno en Irán y que se pueden extender al conjunto del vecindario, incluso a aliados de EEUU, a las petromonarquías árabes del Golfo, que bien puedan ser atacadas por Irán a la desesperada o que reciban las ondas de choque de una desestabilización y colapso de Irán.
De hecho, en los últimos años han trascendido algunas protestas importantes contra el régimen de los ayatolás. ¿Son estas fisuras en la sociedad iraní lo suficientemente grandes como para que Israel las aproveche o la aversión a Tel Aviv podría generar más cohesión entre los iraníes?
Es evidente que Israel tiene contacto con grupos iraníes de la disidencia, algunos de ellos armados, y esto le hace pensar que hay una oportunidad para acabar con el régimen iraní. Pero hay que señalar una cuestión sobre la sociedad iraní y es que se ve a sí misma como heredera de un imperio. Es una sociedad milenaria con un sentimiento nacionalista muy profundo que quizá es más fuerte que el rechazo que puedan tener a su régimen político actual.
Entonces, o bien la Casa Blanca desconoce este factor –porque Israel sí que lo conoce–, o bien lo que se está buscando es eso, un enfrentamiento interno en el Irán, armar a grupos, utilizar sabotajes, minar el Estado.
De nuevo, si uno lo piensa, al Israel de Netanyahu lo que le ha funcionado es la máxima de cuanto peor para el vecindario, mejor para él. Pero realmente no es mejor para Israel, ni para la seguridad de los israelíes, ni para la normalización de las relaciones de Israel con su vecindario. Es mejor para Netanyahu y para quienes apoyan su proyecto colonialista de asentamientos y toma de territorios, que es su sustento ideológico.
Israel está ocupando territorios palestinos, sirios y libaneses, y está bombardeando países a diestro y siniestro, presentándose como la víctima. Pero la percepción casi unánime de la opinión pública en los países vecinos es que Israel es un actor agresor que cuenta con impunidad total para cometer todo tipo de crímenes de guerra y lo que muchos, incluso más allá de Oriente Medio, denominan un genocidio. La pregunta es si realmente alguien piensa que esta situación puede traer seguridad y una convivencia tranquila para la propia sociedad israelí.
El silencio de los países árabes puede ser visto como una complicidad con Israel y EEUU (…) ¿qué ocurrirá si un día les pasa factura?
¿Qué impacto puede tener esta situación en ideologías desarroladas en la región, como el islam político?
Hay varias cuestiones a tener en cuenta. Los movimientos islamistas están de capa caída. Han sido duramente reprimidos y, aunque siguen teniendo cierto apoyo en algunos sectores sociales, no han aportado alternativas reales de cambio ni reformas que mejoren las condiciones de vida de la gente y generen prosperidad. Entonces, bueno, puede que intenten alimentarse de lo que está ocurriendo, pero tampoco diría que va a ser algo determinante.
Lo que sí hay es descontento, malestar social y un sentimiento de humillación entre amplios sectores de las sociedades árabes. Llevan viendo masacres a diario en sus pantallas, en tiempo real, durante 21 meses, ante un silencio total de países que se llaman democráticos, pero también de sus propios gobiernos.
Esto puede ser percibido como una complicidad con Israel o con EEUU y puede que no les pase factura. Pero la pregunta es: ¿qué ocurre si un día empieza a pasarles factura? ¿Supondrá un riesgo existencial para los regímenes de la actualidad? Están jugando con fuego pensando que la situación está controlada, pero los mensajes que le llegan a sus sociedades es que la impunidad para Israel es prácticamente total.
Occidente parece estar asentada en esa complicidad.
La declaración del G7 de esta semana es un alto elemento de surrealismo. Se dice que Israel tiene derecho a defenderse, pero nunca se dice que nadie más tenga derecho a defenderse. Se acusa o se condena a Irán por su agresión, cuando los hechos desmienten lo que está diciendo el G7. Seguramente lo hacen a instancias de la actual Casa Blanca, a la que no quieren enfadar. Pero también lo está diciendo la Unión Europea y el E3, Francia, Alemania y Reino Unido. Incluso la alta representante a la Política Exterior de la Unión Europea, la señora Kaja Kallas, ha dicho que Israel tiene el derecho a defenderse y que se condena la agresión iraní. Muchos europeos informados consideran que es una aberración.
Y ya el colmo es cuando el canciller alemán, Friedrich Merz, dice públicamente en una entrevista que Israel está haciendo un trabajo sucio para todos y que tiene en la más alta estima al ejército israelí por haber tenido la voluntad de hacerlo. El mismo ejército israelí que está siendo investigado por genocidio. Lo que están certificando los dirigentes europeos con este tipo de declaraciones es la defunción del derecho internacional.
Europa no es ninguna potencia. Que quiera sumarse a la ley del más fuerte no parece muy inteligente
Lo que se está diciendo es que aceptan que vivimos en una selva y lo que se va a imponer es la ley del más fuerte. Resulta muy absurdo que sean los dirigentes europeos los que se sumen a ese enfoque.
¿Por qué?
Porque Europa no es ninguna potencia. Incluso Alemania es ya una potencia decadente a nivel económico. Que se quieran sumar a la ley de la selva no parece muy inteligente. Y, sobre todo, parece que no se ha aprendido ninguna lección de 2003 y del cambio de régimen por la fuerza de Irak. Aquello podría quedar en un juego de niños comparado con las consecuencias que puede tener que EEUU intente hacer algo parecido en Irán.
¿Hablamos de consecuencias como los ataques terroristas que perpetraron grupos yihadistas en Europa para disuadirla de continuar interviniendo en la región?
Hablamos de muchas muchas cosas. Primero, del precio disparado de la energía, de la inflación y del coste de todo. No solo el transporte, sino de la generación eléctrica, de la manufactura, la industria, etc. ¿Estamos dispuestos a que haya una inflación así en economías tan dependientes de los hidrocarburos como las europeas?
Por otro lado, una desestabilización de Irán lanzará a mucha gente a querer huir de allí como sea y eso llegará a Europa. Costará más que llegue a Estados Unidos, porque hay océanos de por medio, pero llegará a Europa. ¿No hemos aprendido nada de Afganistán ni de Irak?
Además, en situaciones de caos y destrucción surge el radicalismo. Es algo más que probado. Esto es lo que van a cosechar el señor Friedrich Merz en Alemania, el señor Keir Starmer en Reino Unido, el señor [Emmanuel] Macron en Francia, la presidenta de la Comisión Europea, la señora [Ursula] Von der Leyen, quienno parece actuar por el interés de las sociedades europeas cuando aborda cuestiones de Oriente Medio. Cuando hace declaraciones sin posiciones ecuánimes, ni una muestra de empatía hacia los crímenes que está cometiendo Israel, parece más bien una lobista de Israel.
Von der Leyen no parece actuar por el interés de las sociedades europeas cuando aborda cuestiones de Oriente Medio
¿Hasta dónde puede llevar a Europa esta lealtad a EEUU o este miedo a confrontarlo?
Bueno, los principales países europeos han optado por adoptar el paradigma que quiere imponer Donald Trump, no sólo en su país sino en todo el mundo. En 2003, los neoconservadores prepararon el terreno para una guerra de agresión en Irak con excusas falsas de que tenía armas de destrucción masiva –lo cual se demostró que era falso y que se sabía de antemano–, y con la promesa de que la invasión traería la democracia a Irak y de que, tras la caída del régimen de Sadam Husein, habría un efecto dominó en Oriente Medio. En ese momento, dos países europeos importantes, Alemania y Francia, se opusieron directamente a la operación militar. Francia no apoyó una resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para permitir esa guerra de agresión.
Por desgracia, esto no está ocurriendo hoy. No hay ningún dirigente de un país europeo relevante que esté planteando que esto es muy mala idea.
Macron recientemente sí ha hecho algunas declaraciones oponiéndose a una escalada en la región…
Macron dice una cosa y la contraria. Es palabrería. Yo hablo de los hechos.
¿Por qué decisión cree que se decantará Donald Trump?
Ahora mismo, hay que esperar a ver cómo amanece el presidente estadounidense. Es importante destacar que una parte de su base electoral no está en absoluto de acuerdo con arrastrar a EEUU a una nueva guerra en Oriente Medio. Pero es capaz de ignorarlo por las presiones que está recibiendo de los grupos proisraelíes.
Está en una encrucijada…
Sí, pero él tiene olfato para saber cómo lograr el apoyo de las bases de estadounidenses. Ese apoyo es lo que le llevó a la Casa Blanca.
Entonces ¿qué puede inclinar la balanza hacia un lado u otro?
Pues un escenario un poco alocado, pero que no cabe descartar, es que [Vladimir] Putin se presente como mediador en el conflicto entre Irán e Israel. Esta podría ser una forma de que EEUU no entrase directamente en la guerra, aunque todo indica que están los preparativos ya hechos.
Fuente: Publico

