Escrito Por: Arturo Martínez Moya
Es pública la política migratoria del presidente Luis Abinader, lo cual hace creíble la versión de los hechos. No tenemos solución a la crisis de Haití y el Estado no puede perder control de la inmigración. Explica cierre de frontera y deportaciones de haitianos cuantas veces ha sido necesario, suspensión de visa hasta nuevo aviso, intensificación de los controles con nuevos puestos fijos de vigilancia militar equipados con vehículos y equipos modernos para atajar la migración irregular de haitianos que intentan cruzar la frontera de más de 376 kilómetros. La política migratoria se aplica sin aceptar el chantaje de racista, como el que acostumbra Amnistía Internacional.
Invertimos cientos de millones de dólares para mitigar la crisis de Haití, certificado por la ONU, Estados Unidos y Francia, que nada hacen para resolverla, a pesar de la responsabilidad histórica que tienen las dos potencias.
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Por catorce años, entre 1915 y 1934, Estados Unidos ocupó Haití y cuando salió no dejó instituciones, lo que sí hizo, porque se vendieron como anticomunistas, fue apoyar dictadores como Francois Duvaliler y su hijo Jean Claude, gobernaron con mano de hierro de 1957 a 1987.
Mientras ocupó nuestro país y Haití al mismo tiempo, Estados Unidos aplicó la política de reducir la población haitiana y aumentar la nuestra, otorgando licencias para importar braceros a corporaciones azucareras de capital estadounidense. Según cifras de encuestas de la embajada de Estados Unidos, los haitianos en la industria de la caña, construcción de carreteras, fincas de café y cacao, y en otros sectores, representaban 10% de la población total de nuestro país en 1920, en número absoluto 89,000, aumentó a 100,000 en 1926, el dictador Trujillo redujo el número a la mitad, a 52,657 en 1935, a 3.6% de nuestra población total ascendente a 1,479,417. La cantidad de haitianos se estimó en más de un millón a final de 2024, subiendo, como en 1920, a 10% de la población total dominicana ascendente a 10,796,000.
A Francia no le gusta que le retrasen 200 años al reloj de su historia, exactamente a 1825, para considerar cuando el Barón de Mackau llevó la Ordenanza de Carlos X al presidente de Haití Jean-Pierre Boyer, exigiéndole el pago de 150 millones de francos para indemnizar antiguos colonizadores por la expropiación de tierras y esclavos, a cambio del reconocimiento de la independencia de Haití. Boyer firmó el acuerdo sabiendo que no lo cumpliría, la cifra era 10 veces el presupuesto de Haití en 1825, un estimado que había hecho Carlos X del valor de la exportación de azúcar, café y otros productos de los colonos a Francia durante tres años.
El tiempo no destruye la verdad. Si a la historia contada sumamos que las cuentas fiscales de Francia se cuadraban con ingresos provenientes de su colonia Haití, no hay duda, representan el origen de la actual crisis económica y social de Haití. Los 150 millones e intereses comerciales pagados primero a bancos franceses y luego al National City Bank, hoy Citibank, invertidos en hospitales, escuelas, carreteras, caminos vecinales, fabricas, etc., hubiesen generado cientos de miles de millones de dólares, multiplicando muchas veces el PIB total y per cápita, probablemente Haiti hoy fuera uno de los países más prósperos de la región.
El periódico The New York Times calculó que los 150 millones e intereses hoy día representan más de 115 mil millones de dólares, equivalentes a casi 8 veces el PIB de Haití de 2020, agrego yo, 6 veces el de 2024.
Fuente: Hoy

