Decálogo para náufragos y candidatos 

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Considerando la cercanía de las elecciones que provoca la celeridad de unos por buscar y la de otros por encontrar, a continuación ofrezco un decálogo de consejos para náufragos en búsqueda y candidatos en campaña, según corresponda. 

1. Sea humilde. Que los “resquemores de no haber sido” no lo conduzcan a descalificar lo que durante décadas Ud. justificó con fanática vehemencia en su ahora ya viejo partido. 

2. Guarde las formas. Siempre hay puentes elegantes de acceso al destino final que motivó su partida. Pero sea cuidadoso. Donde falla la ética, que triunfe la estética. 

3. Aprenda de errores ajenos. Sea cuidadoso. En los partidos de gobierno nunca son bienvenidos aquellos que abandonaron su yola “en malaria” para acercarse al yate “Angelita” del poder. 

4. Conceptualice a la hora de justificar su adiós. Se recomienda ampararse en Ortega y Gasset, “yo soy y yo y mis circunstancias”, o mejor, en la sabiduría popular, “el corazón de la auyama solo lo conoce el cuchillo”. 

5. No se pase. Que su ego sea siempre menor que su pretexto para abandonar un barco político en zozobra Estudie su realidad. Exija a partir de sus aportes. Una carita en la boleta electoral quizás no vale tanto. 

6. Disimule. Argumente su despedida a partir de principios que quizás Ud. había olvidado porque nunca ha practicado, pero ni bajo tortura admita la verdadera causa de su partida. 

7. Controle su boca. Mida sus palabras. Respete a quienes fueron sus compañeros de partido y sobre todo de gobierno, junto a los cuales, posiblemente, tiene Ud. algún grande o pequeño cadáver ético enterrado. 

8. Si bien es cierto que a veces olvidar lo malo también es tener memoria, el que se marcha de su partido para apoyar al candidato de otro debe saber que con frecuencia, cuando el victimario no recuerda, las víctimas nunca olvidan. 

9. Quien por un beneficio inmediato de poder político o económico pierde la honra, tarde o temprano perderá ambas cosas. Los abandonados no te perdonarán y los anfitriones no confiarán en ti. 

10. Finalmente, si Ud. es el candidato adquiriente y además es el jefe del Estado, ensaye previamente con el beneficiario el acto de juramentación y exija el juramento por escrito…. No vaya a ser vaina y lo sorprendan en su buena fe. 

Con su permiso.