Colombia llega a las elecciones con el espejo de 2022 al frente

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Se repite el patrón de un candidato de izquierda puntero y una derecha dividida en dos

Iván Cepeda por la izquierda, Abelardo de la Espriella por la ultraderecha, Paloma Valencia por la derecha establecida. Tres candidatos concentran la atención para la primera vuelta de las presidenciales de Colombia este domingo, un reflejo casi idéntico al de las votaciones de cuatro años atrás, cuando Gustavo Petro, Rodolfo Hernández y Federico Gutiérrez representaban sectores muy similares y eran los protagonistas de la campaña. Los actores han cambiado, pero la geometría es la misma: una izquierda consolidada se enfrenta a una derecha partida en dos.

Lo que no está escrito es que el guion de 2022 se repita. En esa ocasión, Gutiérrez ocupaba el segundo lugar en las encuestas cuando faltaba una semana para llegar a las urnas y llegó la veda. Hernández venía creciendo mientras el hoy alcalde de Medellín parecía estancado. Esa tendencia se mantuvo: Hernández logró el sorpasso y pasó a segunda vuelta.

Esta vez la candidata de la derecha tradicional nunca ocupó el segundo lugar por encima del outsider. Las encuestas del fin de semana anterior, las últimas previas a la veda legal, mostraban un panorama más o menos uniforme. Cepeda, senador de izquierda y candidato del continuismo, ronda el 40% de intención de voto y es puntero, como lo ha sido desde que ganara el aval de su partido en una consulta popular celebrada en octubre pasado. El ultra De la Espriella, que ha ocupado el segundo lugar desde inicios de año, supera el 30%, mientras que Valencia, que irrumpió con fuerza tras su victoria en la consulta de la derecha en marzo, muestra un retroceso y ronda el 18%.

Hace cuatro años, Gutiérrez estaba por encima de Hernández en esas últimas mediciones, pero la tendencia de crecimiento a favor del bucaramangués era clara. Como en aquella ocasión, en esta la posición de outsider desde la derecha parece ser la que da más réditos. Hernández, exalcalde de Bucaramanga, la quinta ciudad más grande del país, tenía un discurso de crítica permanente a la clase política. De la Espriella replica ese esquema con su división entre “los de siempre” y “los de nunca”. Gutiérrez, exalcalde de Medellín cercano al expresidente Álvaro Uribe, pero siempre independiente, había recogido el apoyo de buena parte de los partidos tradicionales de centroderecha y derecha. Ahora quien lo hace es Valencia, quien además es miembro fiel y orgullosa del partido de Uribe, hasta ahora el principal líder de la derecha colombiana.

La definición de lo que ocurra este domingo pasa en buena medida por las emociones del electorado y por lo que cada sector entiende como el principal problema del país. Cepeda apuesta a la ilusión de quienes quieren continuar un gobierno de izquierda, y al miedo —de ellos y quizás de otros— ante el regreso de Uribe, el político más poderoso de las primeras dos décadas del siglo en Colombia y cabeza de la derecha hasta este momento. De la Espriella apuesta al miedo por la profundización del proyecto de izquierda que acercaría a Colombia a lo que ocurrió con el chavismo en la vecina Venezuela, y también a la emoción de quienes tienen una visión antipolítica y antiestado en general. Valencia, mientras tanto, ha propuesto como mensaje la capacidad de sumar entre diferentes, de conciliar posiciones y de llegar a acuerdos, mientras señala que el principal problema del país en estas elecciones es la posibilidad de profundizar un salto hacia cualquiera de los extremos, con las incertidumbres que ello trae.

En esta última semana, los candidatos han hecho reuniones privadas, han atendido entrevistas y, esencialmente, han martillado esas mismas ideas, con solo un cambio estratégico relevante: Valencia ha pasado a la ofensiva contra el ultra, a quien ha señalado por “abrazarse con bandidos” y ha dicho que representa un salto al vacío en igual medida a Cepeda. Pero todo ha avanzado sin encuestas, sin debates presidenciales en ningún momento de la campaña y sin revisiones a fondo de lo que implica cada uno de ellos en el poder.

Por eso no es claro aún si se repetirá el resto del guion de 2022: la derecha suma más votos que la izquierda en la primera vuelta, pero su candidato outsider parece frenar su campaña, desaparece en buena parte de las tres semanas hasta el balotaje y, finalmente, recibe menos votos que la suma de los suyos y los de la derecha tradicional en la primera vuelta. Mientras tanto, la izquierda crece, aumenta sus apoyos en un 30% y gana la Presidencia.

Pero incluso si esta vez son Cepeda y De la Espriella quienes pasan a segunda vuelta con la izquierda ocupando el primer puesto, como indican las encuestas, el guion cambiaría de protagonistas: de un lado no estaría un candidato septuagenario y del otro tampoco un político de verbo incendiario. Lo que sigue al escenario que pintan las encuestas para este domingo sigue en el misterio, y más cuando sus datos reflejan un empate técnico entre quienes lleguen al balotaje.

Fuente: EL PAIS