Banca dominicana es robusta ante los choques externos

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Solvencia, liquidez, provisiones altas y una regulación más fuerte sostienen al sistema financiero en escenario tenso

En un mundo con tanta incertidumbre, guerras y volatilidad de los mercados, la banca dominicana parece haberse acostumbrado a navegar en aguas turbulentas y salir bien. Los resultados lo sustentan.

El conflicto en Medio Oriente, entre Estados Unidos, Irán e Israel, el temor a nuevas presiones sobre los precios del petróleo y las dudas sobre el rumbo de la economía global vuelven a poner a prueba la fortaleza de los sistemas financieros. En República Dominicana, los indicadores apuntan a una realidad que genera tranquilidad. El país cuenta con un sector bancario sólido, líquido, rentable y con capacidad para absorber choques externos. No es la primera vez que tiene al frente un reto de esta naturaleza.

Lejos de la fragilidad que suele acompañar los momentos de crisis, el sistema financiero dominicano, visto este nuevo escenario internacional, está respaldado por mayores niveles de solvencia, provisiones históricamente elevadas, una cartera diversificada y una regulación mucho más robusta que la de décadas pasadas. A eso se suma una economía que ha demostrado, una y otra vez, una capacidad singular para recuperarse rápidamente de los golpes externos y reinventarse frente a cada desafío.

Detrás de esa evolución hay cambios profundos, entre ellos una supervisión más estricta, mejores prácticas de gestión de riesgos, avances tecnológicos, modernización de los sistemas de pago y una generación de banqueros formados en la cultura de la prudencia financiera. Manuel González, director técnico de la Asociación de Bancos Múltiples de la República Dominicana (ABA), ha sido testigo directo de esa transformación y de cómo, incluso en los momentos más complejos, la banca nacional ha encontrado la manera de fortalecerse.

Manuel González ha visto pasar varias crisis, que inclusive han llevado a transformaciones dentro de la banca. No requiere que le cuenten demasiado porque conoce mucho sobre esos temas. En conversación con elCaribe se refiere a bancos que antes eran importantes y relevantes y dominaban la posición competitiva en el mercado, que luego cayeron, salieron y otros surgieron.

“Tomaron la posición. Después, en crisis, otra vez, cayeron los que a veces tenían posiciones relevantes. Algunos. Y volvieron a surgir otros”, rememora, mientras pasa revista a todo ese devenir del sistema financiero nacional y cómo éste se ha robustecido más y más, hasta llegar a ser lo que es hoy. Un caso de referencia positivo para otras naciones.

“Ha habido eventos, pero lo importante dentro de todo eso es que he podido percibir que la República Dominicana tiene una gran resiliencia y sale rápido dentro de las crisis. Porque hay países donde una crisis les lleva muchos años; el impacto. Y aquí, por ejemplo, en la década de los ochenta hubo crisis. Luego en el 84, con la poblada, las restricciones. En aquella época yo estaba en el Banco Central, era jovencito”, recuerda.

Dificultades superadas

En resumen, lo que expone González, con una sapiencia que sorprende es que en la banca privada, a finales de los ochenta, hubo crisis. Después, en el noventa y luego en 2003-2024 con la quiebra del Banco Intercontinental (Baninter), que era un jugador importante. Y de nuevo el país supo nadar en esas turbulentas aguas.

“Indudablemente, la economía generalmente sorprende por su capacidad de recuperación, y porque en momentos turbulentos dentro o fuera del país, surgen y han surgido actividades y la banca dominicana se fortalece”, expone.

Con la última crisis a la que se refiere Manuel hubo todo un cambio normativo, regulatorio, en profundidad; una diversidad de reglamentos… de evaluación de activos, evaluación patrimonial, supervisión consolidada, riesgo de liquidez, riesgo de mercado, es decir, apertura de entidades financieras sucursales, todo un andamiaje. Esto ha llevado a un sistema financiero muy fortalecido.

“Y la tecnología también, es decir, hay enormes avances a nivel de la digitalización, los sistemas de pago y cómo los bancos han ido transformándose hacia servicios que la gente pueda tomarlo por diferentes canales sin tener que ir a las mismas oficinas. Ya se pueden hacer operaciones desde hace unos años ya, desde hace más de diez años, con la modernización del sistema de pago, que está desde el 2008, ya hace más, 15 o 16 años”, rememora González.

Conoce al dedillo realidad dominicana, incluido el merengue y la bachata. Llegó al país en agosto de 1980, desde entonces, han transcurrido 46 años en República Dominicana. Nacido en España, pero dominicano por adopción, aterrizó siendo muy joven, con la idea inicial de estudiar ingeniería. Sin embargo, fue aquí donde encontró su verdadera vocación: la economía. Se graduó Cum Laude en el Instituto Tecnológico de Santo Domingo (Intec) y, a partir de ese momento, comenzó una trayectoria ligada por completo al sistema financiero nacional.

Su entrada al sector se produjo en el Banco Central de la República Dominicana, específicamente en el Departamento de Estudios Económicos. Allí pasó por divisiones como Fiscalidad, Balanza de Pagos, Agrícola, Monetaria y Financiera, lo que le permitió construir una visión amplia de la economía y del funcionamiento del sistema financiero. Esa experiencia inicial sería la base de una carrera de más de cuatro décadas, en la que ha ocupado posiciones directivas en entidades de intermediación financiera y ha sido protagonista de procesos clave para la evolución de la banca dominicana.

Desde 2004 forma parte de la Asociación de Bancos Múltiples de República Dominicana (ABA) donde dirige el área técnica y ha encabezado estudios, procesos de socialización de normas y discusiones sobre buenas prácticas bancarias.

Ha participado –y eso le trae buenos recuerdos- en las mesas de trabajo para redactar los reglamentos de aplicación de la Ley Monetaria y Financiera 183-02, una etapa que define como intensa, marcada por debates sobre regulación, estabilidad y protección de los usuarios. Paralelamente, ha combinado su trabajo con la docencia (es profesor de maestrías), y comparte sus conocimientos con varias generaciones de economistas y profesionales del área financiera.

A partir de toda su experiencia, asegura que se pudo avanzar muy bien desde lo que fue la modernización del sistema de pago con cheque hasta la modernización del sistema de pago electrónico, es decir, bajo el soporte LVTR, Liquidación Bruta en Tiempo Real, y todo lo que se ha anclado ahí, en los diferentes sistemas de pago, que la gente ve, Liquidación Brutal en Tiempo Real, pues eso es una, como una rueda donde los diferentes sistemas de operativos, de transacciones, se anclan en ese sistema.

Al respecto, elCaribe le pregunta a Manuel González si van “forzados o tienen que acelerar demasiado” los bancos con este ritmo tan ágil que lleva el mundo. Su respuesta es esta: “Pues, sí, indudablemente, a veces se va forzado, a veces hay que pedir horizontes temporales un poquito más amplios de los que se quiera a nivel regulatorio y a nivel de la supervisión para poderlo implementar. A veces se hacen modificaciones, manuales de requerimiento de información que tienen más de 500 reportes. Es decir, hay modernizaciones, manuales, cambios en sistemas; ahora viene un cambio dentro del sistema de pago de lo que es un pago que va a sustituir el pago al instante”.

Explica que en eso se trabaja. “Lleva su tiempo, tenemos cambios de reportes que modifican campos, y a veces se quiere que eso esté en dos meses, pero implica proyectos, recursos, tecnología; eso lleva a veces más tiempo, pero indudablemente toda la entidad está trabajando en los temas para seguir avanzando en el tema de la digitalización”, agrega.

Sobre bases sólidas

Hablar de temas financieros es apasionante, y si se tratan con una figura de la categoría de Manuel González, mucho más. Sabe comunicar cada tema y aspecto tratado. En este escenario tan tenso que vive el mundo, con tantas sorpresas, como este problema con Irán, se habla mucho sobre la fortaleza de la banca dominicana y qué bueno que sea así, pero ¿cuáles son las bases que sustentan todo eso?, se le pregunta. “Indudablemente, se puede decir que los bancos están desarrollando una buena gestión integral de riesgos. La visión con que se manejan los bancos hace más de 15 años, ya desde el 2004, indica que hay una visión de gestionar integralmente los riesgos. Cuando tú hablas de la gestión integral de los riesgos, tú no estás hablando de cumplir con normas regulatorias, sino tener una visión de realmente, en función de las características de las propias instituciones y de su objetivo de riesgo, de cómo los diferentes riesgos pueden derivar, interconectarse y tener impactos en la entidad.

Ha habido una transformación con un nivel de profesionalidad alto dentro de los bancos, nivel técnico y profesional, a nivel que tienen tesoreros, gente de operaciones, gente de riesgos, gente de auditoría, es decir, gente con un nivel de formación que se está gestionando bien y eso conlleva a que es una banca muy fortalecida, desde el punto de vista de los indicadores”, comenta.

Mirada aritmética

Esa banca, señala González, tiene 3.6 billones de pesos; en 2004 eran 400 y pico mil millones, se ha multiplicado por seis. “Vemos que tenemos una cartera que es el 54% de los activos, estamos hablando de casi dos billones, ¿no? Tiene una liquidez que representa el 16 y pico por ciento de los activos, es decir, fuerte. Tienes una distribución de riesgos que ya no está todo concentrado en cartera, sino en inversión, también; en títulos, en valores, que claro, ahí todavía falta un poquito de profundizar el mercado, darle mayor profundidad y mayor liquidez, pero indudablemente han sido instrumentos con que la banca puede distribuir el riesgo un poco; no todo está en cartera, aunque tal vez tenga un tamaño que quizás haya que mirar un poquito, pero lo vemos muy bien”, indica.

Desde su punto de vista, es bueno que haya más instrumentos, no solo financiación directa. “Ahí hay 24 por ciento; un 54 en la cartera, como te dije, y tenemos patrimonio en 11 por ciento, es decir, el patrimonio es también considerable y más el patrimonio técnico que está en 16 por ciento cuando tú relacionas con los activos. Es decir, tú tienes activos de riesgo, tienes 16 por ciento”, calcula. Y agrega: “Cuando hablamos de 16 por ciento, en cualquier otro país podrían decir, oh, pero están demasiado solventes, ¿no? Porque la ley lo que te exige es el 100 por ciento. Tenemos 160 por ciento, un poco más. Eso también depende del banco, y hay bancos que tienen mucho más, otros tienen un poquito menos, pero el promedio anda ahí, eso quiere decir que la fortaleza a nivel de la solvencia es muy fuerte en el caso dominicano”.

El director técnico de la ABA acudió al encuentro del periódico en compañía de Pamela Castillo y Nicanor Leyba, ambos del área de Comunicación de la institución. Otro de los aspectos abordados fue el de la mora. “Cuando hablas de mora de la cartera, estamos hablando de 1.3, es decir, 1.3 es lo que había antes de la pandemia de covid-19, históricamente; se movía entre 1.20, el 1.25, el 1.29 y el 1.3, es decir, llegamos hasta hace poco en 0.90, demasiado básico”, explicó.

González destacó que la cobertura de provisiones pasó de 63,000 millones de pesos a 75,000 millones, quiere decir que subió 12,000 millones en 2025. “Subió 12,000 millones, cuando la cartera vencida sólo te sube 4,000, eso implica que tú estás enfocado en fortalecer más la cobertura, que está en 2.86”, sostuvo.

Explicó que hay quienes observan esos indicadores sin tomar en cuenta momentos, coyuntura, y concluyen que hubo una reducción de “400 y pico”. Pero recordó que ese incremento de provisiones se produjo después del covid, cuando todavía no se sabía bien cómo iba a impactar a la banca la eliminación de la flexibilización.

“Como todo el mundo se quiso cuidar, se hicieron muchas provisiones. Se incrementaron las provisiones en casi 50,000 millones, muchas provisiones. Estamos sobreprovisionados, la banca está sobreprovisionada, que es bueno”, afirmó.

Sobre la capacidad de la banca para absorber un choque más severo, González dice que dependería del nivel que alcance la cartera vencida. “Si tú pasas del 1.3 a 9, claro, eso te va a pegar, pero hasta ahora la banca de aquí es conservadora”, aseguró. Aun así, reconoce que el escenario internacional es complejo.

República Dominicana exhibe algunos de los mejores indicadores de América Latina.

“Si el conflicto se alarga, ahí la cosa es diferente”

El escenario completo que cita el directivo de la ABA está marcado por la guerra en Medio Oriente y por el impacto sobre los precios del petróleo. Recordó que el barril llegó a tocar los US$110 y que el de Texas, tradicionalmente por debajo, se disparó por encima de US$114. Posteriormente bajó tras el anuncio de una pausa de 15 días por parte de Donald Trump, aunque luego se retomaron las tensiones por el incumplimiento del acuerdo y nuevos bombardeos en Líbano. “Lo importante es si pasa rápido. Si pasa rápido el mercado se estabiliza; probablemente va a haber un impacto, pero se puede absorber. Ahora, si el conflicto se alarga en el tiempo y se expande, ahí ya la cosa sería diferente”, advirtió.

El fortalecimiento regulatorio de los últimos años también fue parte de la conversación. González recordó que entre 2004 y 2005 se estructuró un amplio esquema de reglamentos que definió reglas claras para el sistema financiero. Aunque antes existían normativas manejadas mediante circulares, explicó que en ese período se consolidó una diversidad de reglamentos que fijó directrices precisas que todos debían cumplir, entre ellos el reglamento de evaluación de activos.

Este es un país que tiene muy buenos indicadores

Al comparar a República Dominicana con otros sistemas de la región, González evita exageraciones, aunque asegura que el país exhibe algunos de los mejores indicadores de América Latina. La banca dominicana registra una rentabilidad económica de “20 y pico” y una rentabilidad financiera por encima de 21% y 22%, que llega incluso a 24% en algunos años. Contrastó esos resultados con España, donde alcanzar una rentabilidad financiera de 10% ya se considera positivo, incluso para entidades como el BBVA, uno de los bancos más grandes de Europa. Aun así, indicó que prefiere comparar el desempeño dominicano con Centroamérica y países del DR-Cafta, más que con mercados como Argentina, Chile o Panamá. Resaltó la importancia de que la economía local y la banca cuenten con una cartera diversificada, y no le preocupa demasiado un déficit en cuenta corriente de uno o dos puntos, pero sí, en caso de que se dispare por encima de 2%, 3% o 4%. Recordó que el país históricamente registra déficit comercial, pero logra compensarlo gracias al turismo, remesas y otras entradas de divisas. Indicó que el turismo genera más de US$12,000 millones o US$13,000 millones y que las remesas superan los US$10,000 millones, acercándose a US$12,000 millones.

Fuente: el Caribe