Aritmética asesina

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El derecho a la vida poco importa..la canalla no es digna de los derechos fundamentales y por eso continúa el conteo de cadáveres para simular seguridad. O se entregan o se buscan el grito de guerra que significa Mátenlos! Son criminales irredimibles. Lo digo yo

Escrito Por: Carmen Imbert Brugal

La conmoción que produjo la muerte de Darlin Mercado Reyes se esfumó. La ejecución provocó pujos piadosos en el oficialismo.

“Loco lo matate”, fue la expresión que acompañó el cadáver y la huida de los miembros de la patrulla incluido el matador que omitió el procedimiento establecido en las leyes vigentes y en el “Reglamento sobre Uso de la Fuerza de la Policía Nacional”.

El hecho ocurrió el 3 de julio en el sector de Herrera-Santo Domingo Oeste-. La víctima tenía 18 años, sin prontuario para justificar el crimen. El policía homicida, después de exigir la presentación de documentos a un amigo de la víctima que estaba usando su motor, ordenó la incautación de éste. Darlin intentó acercarse para indagar qué estaba pasando. El cabo disparó antes de oírlo. El abogado del matón alega que su cliente se sintió amenazado y por eso apretó el gatillo.

El repudio al crimen, el dolor de la familia, del vecindario de la comunidad, fue tal que obligó a revivir el guion de la piedad.

“Animal” llamó el presidente al agente. El régimen mostró su faceta compasiva, el director de la PN de entonces conversó con los compungidos familiares y manifestó su pesar como padre -dijo-.

Tres meses después la compasión escapó por la ventana para declarar y ejecutar el exterminio de los malos. Darlin tenía dolientes, los otros parece que no y por eso merecen los disparos y el INRI. La escoria debe ser ejecutada en procura del espejismo de tranquilidad que la persecución y el debido proceso no garantizan.

Cuando la ley no es igual para todos y son irrespetados los derechos fundamentales el Estado Social y Democrático de Derecho se tambalea.

Existen datos inquietantes que hubiera sido mejor no compartir. La admisión de la existencia de 53,877 órdenes de arresto pendientes ratifica la incertidumbre, la quiebra institucional. Para compensar el fallo acuden al alarde de las entregas voluntarias de la canalla perseguida, mientras retumba la sentencia presidencial: “O se entregan o se buscan” y el aura dibuja un 29. ¡Mátenlos! son criminales irredimibles. Lo digo yo.

¿Cuántos cadáveres faltan para mostrar el resultado del exterminio y suspender el estado de excepción que permite matar buscando seguridad? Impera la aritmética asesina, para estupor de algunos y respaldo de otros.

El asesinato de “Los Mellos de Mendoza” los menores autores de múltiples infracciones, conforme a la declaración del vocero de la PN con cinco órdenes de arresto en su contra, no cumplidas, confirma la prevalencia de la muerte como sanción definitiva. En este caso la violación de domicilio produce espanto, semeja aquellas incursiones de la Banda Colorá– que entraba sin permiso a las casas para eliminar a los sediciosos.

Esta vez fueron dos, en la misma habitación, con tiro extra. Lúgubre especial. El hecho recuerda la cruel boutade de Pinochet cuando descubrieron, en el cementerio de Santiago-Chile- los restos de decenas de opositores sepultados de manera clandestina y además detectaron ataúdes guardando dos cuerpos. El dictador ya no era presidente, permanecía como jefe del ejército. Le preguntaron sobre el hallazgo y exclamó: «¡Pero qué economía más grande!»

Fuente: Hoy