Ante la crisis, nos unimos o nos hundimos

0
49
Comparte esto:

Escrito Por: Pablo McKinney

Otra vez, la lluvia ha venido a desnudar nuestras vergüenzas sociales, las condiciones de vulnerabilidad de gente muy pobre, o de quienes, habiendo superado la pobreza monetaria, viven a expensas de un aguacero como el de ayer para, inundados, perderlo casi todo y regresar en pocas horas a la otra pobreza, que marca mejor que la monetaria la situación de un ciudadano, y de un país. Hablo del índice de Desarrollo Humano, que elabora cada año el PNUD.

Cómo no va a ser pobre quien gana 80 mil pesos, pero vive en un barrio sin calles asfaltadas, tomado por la delincuencia, con apagones, agua racionada, y en la escuela, una ADP que ya interrumpe la docencia hasta para teorizar sobre el sexo de los ángeles y los idus de marzo… en abril. Pero no solo la lluvia nos denuda. También nos amenaza un torpe presidente estadounidense, con sus desmanes de verdugo, con su corolario fascista y sus modos de patriarca saludando al otoño. La paz y la economía mundial dependen hoy de un míster que cambia de opinión cada 24 horas.

Por todo esto y muchos más, es la hora de un gran acuerdo nacional. Hora de que nuestras élites de la política, la economía y la sociedad civil entiendan que ante la crisis, nos unimos o nos hundimos en el caos de un fascismo de moda, con la encomienda vil de hacer desaparecer el estado de derecho y el respeto a los derechos humanos en el mundo.

Es la hora de un gran acuerdo nacional. Y esto toca especialmente a nuestra élite política, a esa partidocracia reinante que componen el PRM, PLD PFP. Y es que, desde las pasadas elecciones, ha comenzado a aumentar la abstención electoral que superó en 2004, la tradicional barrera del -más o menos- 30 por ciento. El resto, que sí vota, lo hace pero no confía ni cree. Las élites tienen que reaccionar. La crisis económica, el caos institucional y hasta la lluvia que denuncia pobrezas, nos están orinando encima y nuestras élites, confiadas, piensan que solo llueve, “detrás de los cristales, llueve y llueve”.

No. No es posible que siga el país definiendo metas, objetivos, estrategias para no cumplirlas. Y menos ahora que nos manda un señor gringo de modales fascistas y prácticas totalitarias, y la única certeza que tiene el mundo es la incertidumbre, que siempre digo.