Adultos son mayoría entre desaparecidos

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De los 4,171 reportes registrados entre 2018 y julio de 2026; 2,531 son personas de 18 a 64 años.

Los adultos concentran la mayoría de los casos y los hombres presentan los desenlaces más letales y la mayor cantidad de expedientes todavía pendientes.

Los registros de la Dirección Central de Investigación y Búsqueda de Personas Desaparecidas (DICRIM) establecen que, de las 4,171 personas reportadas como desaparecidas entre 2018 y julio de 2026, 2,531 tenían entre 18 y 64 años.

De ese universo, 1,774 eran hombres y 757 mujeres.

Pero las diferencias aparecen con mayor claridad cuando se observa qué ocurrió con esas personas después de ser reportadas.

Los hombres de 18 a 64 años constituyen el grupo con mayor cantidad absoluta de desapariciones en las estadísticas oficiales, con 1,774 casos.

Sin embargo, la cifra más significativa no está solamente en el número de reportes, sino en su desenlace.

De los 1,774 hombres adultos reportados, 1,195 fueron localizados con vida, mientras 394 fueron encontrados fallecidos y 185 permanecían pendientes de resolución al momento del corte estadístico.

Eso significa que 67.4% de los hombres adultos fueron localizados con vida, mientras 22.2% fueron encontrados fallecidos y 10.4% permanecían pendientes.

Es la proporción más alta de hallazgos sin vida entre las cuatro categorías utilizadas por la Policía Nacional.

El comportamiento también convierte a los hombres adultos en el grupo que concentra la mayor cantidad de expedientes todavía sin resolución.

De los 241 casos pendientes registrados en total, 185 corresponden a hombres adultos, equivalente al 76.8%.

En otras palabras, casi ocho de cada diez personas cuyo paradero o desenlace permanecía pendiente en las estadísticas policiales eran hombres de entre 18 y 64 años.

La cifra plantea una diferencia importante frente a los adolescentes: mientras estos últimos constituyen el grupo con mayor cantidad de reportes entre los menores y presentan una tasa de localización con vida de 96.2%, los hombres adultos tienen la tasa más baja de localización con vida y la mayor proporción de hallazgos fallecidos.

mujeres desaparecidas 

Las mujeres adultas de 18 a 64 años representan el segundo grupo de adultos en cantidad de reportes, con 757 casos registrados durante el período.

De ellas, 658 fueron localizadas con vida, 61 fueron encontradas fallecidas y 38 permanecían pendientes.

El 86.9% de las mujeres adultas reportadas fue localizado con vida; el 8.1% terminó siendo encontrado fallecido, mientras que el 5% permanecía pendiente.

Pero más que el acumulado, la evolución de los casos revela un comportamiento que merece atención.

En 2018 fueron reportadas 33 mujeres adultas. En 2019 fueron 30 y en 2020, 37. Para 2021 la cifra había descendido a 28.

Ese año fueron reportadas 93 mujeres adultas, más del triple que el año anterior. La cifra continuó elevada en los años siguientes: 115 casos en 2023; 114 en 2024 y 207 en 2025, el nivel más alto de toda la serie.

Hasta julio de 2026 ya se habían registrado 118 reportes.

El salto entre 2024 y 2025 es particularmente significativo: los casos pasaron de 114 a 207, un incremento de aproximadamente 82% en un solo año.

Sin embargo, los registros entregados por la DICRIM no permiten establecer por sí solos qué circunstancias explican este comportamiento.

La estadística no determina cuántos casos estuvieron vinculados con delitos, violencia, conflictos familiares, ausencias voluntarias u otras circunstancias.

Para establecer esas relaciones sería necesario revisar cada expediente y cruzarlo con las investigaciones correspondientes.

Lo que sí muestran los datos es que 61 mujeres adultas fueron encontradas fallecidas después de haber sido reportadas como desaparecidas y que 38 casos permanecían pendientes.

los adultos concentran la mayoría 

Al sumar hombres y mujeres adultos, el resultado es 2,531 personas desaparecidas, equivalentes a aproximadamente seis de cada diez casos registrados entre 2018 y julio de 2026.

Pero dentro de ese universo hay una diferencia marcada por sexo.

Los hombres representan aproximadamente siete de cada diez reportes de adultos, con 1,774 casos, mientras las mujeres acumulan 757.

También existe una diferencia considerable en los desenlaces.

Entre los hombres adultos, más de uno de cada cinco terminó siendo encontrado fallecido. Entre las mujeres adultas, la proporción fue de aproximadamente ocho de cada 100.

Los hombres también concentran de manera abrumadora los casos pendientes. De los 223 expedientes pendientes correspondientes a adultos, 185 son hombres y 38 mujeres.

Esto significa que los hombres representan más del 80 % de los casos pendientes entre las personas adultas.

La desaparición, por tanto, no presenta un único comportamiento. Edad y sexo aparecen asociados a diferencias importantes en la forma en que terminan las búsquedas, aunque los datos no permiten establecer las causas detrás de esas diferencias.

4,171 historias 

Las cifras oficiales permiten dimensionar el fenómeno, pero no cuentan completamente la historia.

Cada uno de los 4,171 registros representa una denuncia. Una familia que se dio cuenta de que alguien no había regresado. Un teléfono que dejó de responder. Una fotografía compartida.

Una familia recorriendo hospitales, destacamentos, calles, caminos y otros lugares tratando de encontrar una pista.

En algunos casos, la historia termina con un reencuentro. En otros, la búsqueda termina con una noticia fatal. Y en 241 casos, al menos según la clasificación utilizada por la Policía en la respuesta oficial, la historia todavía permanecía abierta al momento del corte.

Son 241 personas cuyo desenlace no estaba establecido en las estadísticas. Entre ellas había 185 hombres adultos, 38 mujeres adultas, 12 adolescentes y seis niños y niñas. Son 241 familias que, desde la perspectiva del registro oficial, todavía esperan una respuesta.

cuando el número tiene nombre 

Es aquí donde las estadísticas dejan de ser suficientes.

Porque una desaparición puede ocupar una sola línea en una tabla, pero para una familia puede convertirse en meses o años de incertidumbre.

El registro policial puede decir “pendiente”. Para la familia significa no saber dónde está esa persona, significa no tener certeza sobre si está viva.

En el caso de Brianna, como ocurre con otras familias que atraviesan una desaparición, el número deja de ser un número.

Los registros contabilizan personas reportadas, localizadas con vida, encontradas fallecidas y casos pendientes, pero no miden el impacto emocional, económico y familiar que deja una desaparición.

Tampoco contabilizan las horas de búsqueda, las llamadas, las publicaciones en redes sociales, las fotografías distribuidas, los recorridos realizados por familiares ni el desgaste que puede producir una investigación prolongada.

una estadística que todavía necesita respuestas

Los datos oficiales muestran un cambio importante en el comportamiento de las desapariciones a partir de 2022. Ese año se produjo un salto considerable en las cuatro categorías analizadas. Entre los hombres adultos, los reportes pasaron de 49 en 2021 a 231 en 2022.

En las mujeres adultas, aumentaron de 28 a 93. Entre los adolescentes, de 24 a 161, y entre los niños de 0 a 11 años, de cinco a 25.

El crecimiento continuó durante los años siguientes y alcanzó niveles particularmente elevados en 2025.

Ese año se registraron 460 hombres adultos desaparecidos, 207 mujeres adultas, 481 adolescentes y 57 niños y niñas, de acuerdo con las tablas suministradas por la DICRIM.

Pero existe una advertencia importante. La propia institución señala que sus datos se encuentran en un proceso de análisis, revisión y verificación, por lo que las cifras podrían experimentar modificaciones.

Esto obliga a evitar una conclusión automática: los registros demuestran un aumento significativo de los reportes, pero no permiten determinar por sí solos qué está provocando ese incremento.

Podría existir una combinación de factores relacionados con la cantidad de denuncias, los mecanismos de registro, la depuración de expedientes y las desapariciones propiamente dichas.

Para responder esa pregunta sería necesario cruzar las estadísticas con las circunstancias de cada caso.

Los vacíos de la información. La investigación también encuentra una limitación temporal. La solicitud de información requería datos desde 2016, pero las tablas estadísticas entregadas por la DICRIM comienzan en 2018.

El documento no explica en la respuesta por qué no aparecen los años 2016 y 2017.

La documentación contiene, además, listados nominales con nombres, fechas, edades, sexo, nacionalidad, demarcación y condición de cada persona.

Esos anexos permiten conocer detalles de los casos individuales, pero también contienen información sensible, especialmente cuando se trata de menores de edad.

Por esa razón, el análisis periodístico debe concentrarse en las cifras agregadas y evitar la reproducción indiscriminada de datos personales.

La propia Policía también advierte que los registros están siendo revisados, una precisión que debe acompañar cualquier lectura de los datos.

lo que dicen los números 

La fotografía general deja cuatro cifras principales:

4,171 personas reportadas como desaparecidas, 3,398 localizadas con vida, 532 encontradas fallecidas, 241 casos pendientes.

Pero cuando se observa la composición de esos números aparece una realidad más compleja. Los menores de 18 años representan 1,640 casos. Los adultos suman 2,531. Dentro de los adultos, los hombres representan la mayoría con 1,774 casos, frente a 757 mujeres. Los hombres también concentran la mayor cantidad de hallazgos sin vida: 394, frente a 61 mujeres; y concentran la mayor cantidad de expedientes pendientes: 185, frente a 38 mujeres.

En los menores, los adolescentes concentran la mayor cantidad de reportes, pero los niños de 0 a 11 años presentan una proporción mucho mayor de hallazgos sin vida, es decir, el fenómeno cambia considerablemente dependiendo de quién desaparece.

Y esa diferencia debería ser uno de los puntos de partida para una investigación más profunda sobre las causas, circunstancias y desenlaces de las desapariciones en República Dominicana.

LA CIFRA EN PERSPECTIVA

Grupo Reportados Localizados con vida Fallecidos Pendientes

Niños y niñas 0-11 años 201 161 (80.1 %) 34 (16.9 %) 6 (3.0 %).

Adolescentes 12-17 años 1,439 1,384 (96.2 %) 43 (3.0 %) 12 (0.8 %).

Menores de 18 años 1,640 1,545 77 18.

Mujeres adultas 18-64 años 757 658 (86.9 %) 61 (8.1 %) 38 (5.0 %).

Hombres adultos 18-64 años 1,774 1,195 (67.4 %) 394 (22.2 %) 185 (10.4 %).

TOTAL 4,171 3,398 (81.5 %) 532 (12.8 %) 241 (5.8 %).

Fuente: DICRIM, Policía Nacional, respuesta a solicitud SAIP-SIP-352ED6C5, julio de 2026. Los totales y porcentajes de las categorías provienen de las tablas oficiales; los patrones derivados de los anexos corresponden a una sistematización parcial de los registros nominales.

Nota metodológica: la información estadística entregada por la DICRIM comienza en 2018, aunque la solicitud requería datos desde 2016. La institución advierte que sus registros se encuentran en proceso de análisis, revisión y verificación, por lo que algunas cifras podrían variar.

el dato que deja abierta la investigación 

La cifra más grande es 4,171, la más dolorosa es 532. Pero quizás la que más preguntas genera es 241 porque esa es la cantidad de casos que, al momento del corte estadístico, todavía no tenían una respuesta definitiva.241 personas. 241 familias. 241 historias que aún no cabían en las categorías de “localizado con vida” o “encontrado fallecido”.

Cronología 

Registros de la Dicrim 

Reportes.
Hasta julio de 2026 ya se habían registrado 118 reportes.
El salto entre 2024 y 2025 es particularmente significativo: los casos pasaron de 114 a 207, un incremento de aproximadamente 82% en un solo año.
Sin embargo, los registros entregados por la DICRIM no permiten establecer por sí solos qué circunstancias explican este comportamiento.

Fuente: Listín Diario