Abinader y sus circunstancias

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El presidente Luis Abinader ha tenido que afrontar todo tipo de incertidumbre, de adversidades y de circunstancias que van desde pandemia, crisis por el conflicto de guerras, tormentas, crisis regional con el conflicto de Haití y sus bandas, corrupción, traiciones, deslealtades, reformas, crisis minera y sociales.

Escrito Por: José Miguel Gómez

Hablar de circunstancia es volver a José Ortega y Gasset cuando dijo: “yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo”.

El presidente Luis Abinader ha tenido que afrontar todo tipo de incertidumbre, de adversidades y de circunstancias que van desde pandemia, crisis por el conflicto de guerras, tormentas, crisis regional con el conflicto de Haití y sus bandas, corrupción, traiciones, deslealtades, reformas, crisis minera y sociales.

En el poder, en lo social y familiar, hay cierto grado de incertidumbre y de adversidades que son inevitables en nuestras vidas, al igual que afrontar situaciones novedosas, ambiguas e impredecibles, sin tener la convicción o certeza de que tenemos el control o saldremos victoriosos de las contingencias de la vida.

Nadie vive ni tiene los controles anticipados de todo lo que ocurre. Nadie puede prevenir ni controlar las circunstancias de forma plena; lo que sí se puede hacer es prepararse para manejarlas o gerenciarlas de forma flexible, adaptativa, con equilibrio, equidad y eficacia.

Abinader supo gerenciar la incertidumbre de la pandemia del Covid 19, logrando vacunación récord, control sanitario, activación de la economía y del turismo. Luego, gerenció el conflicto internacional con Haití, construyendo un relato: “solo los organismos internacionales pueden hacerse cargo de Haití”, logrando el manejo del conflicto de forma asertiva y diplomática, sin gerencia extranjera en nuestro país.

Las circunstancias y las incertidumbres han puesto a prueba la capacidad cognitiva, emocional y social del presidente para prevenir y responder de forma adaptativa ante la guerra de Rusia contra Ucrania. Pero también ante la crisis del petróleo y del costo e inflación que genera la guerra entre Israel, Irán y EE. UU.

Las repuestas de diálogos con los sectores productivos, políticos y sociedad civil, por parte de Abinader genera tranquilidad, mantiene la macroeconomía y el compromiso frente a la inflación y la confianza ante los inversionistas.

Sin embargo, a lo interno, en nuestro patio, el presidente ha tenido que manejar su circunstancia con las traiciones, corrupción, indelicadeza y deslealtades propias de la patología social dominicana, teniendo que construir el relato y narrativa: “tengo amigos, pero no cómplice” “aquí nadie está blindado”.

Así expresa Abinader su indignación y sus actitudes emocionales ante las circunstancias que le rodean, tratando de salvar su legado, su historia y su hoja de vida.

Recientemente, el presidente ha tenido que sortear, valorar y reflexionar sobre la explotación minera en Romero San Juan de la Maguana, volviendo a salvar las circunstancias para salvar al gobierno de una crisis social.

Abinader sabe que el poder es la capacidad de influenciar y causar efecto positivo en el entorno a través del consenso, la participación y la transformación.

Sin embargo, tiene pendiente las reformas, esa barrera de lidiar con los de arriba, los del medio y los de abajo económicamente hablando; pero debe cuidar el concepto de “parálisis por análisis” que es cuando el líder se preocupa demasiado por la toma de decisiones correctas o lo que satisfaga a las personas.

En el poder, el presidente Abinader ha madurado, es el líder de su partido y el más influyente del país; bien posicionado dentro de sus iguales Latinoamericanos.

Archie Brown dice: “Un liderazgo requiere de muchos atributos, cuya importancia relativa varía en el tiempo, el espacio y el contexto”. A Abinader le falta salvar muchas circunstancias.

Fuente: Hoy