Abelardo de la Espriella pone a Israel en el centro de sus prioridades diplomáticas

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El presidente electo de Colombia apuesta por restablecer las relaciones con el Gobierno de Benjamín Netanyahu y conformar alianzas comerciales y de seguridad

Una vez consolidada la alianza con Estados Unidos, el presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, mira hacia Oriente Próximo. Específicamente a Israel. El ultraderechista, que ganó las elecciones este domingo, ha prometido restablecer las relaciones con el Estado judío, dinamitadas por el Gobierno del izquierdista Gustavo Petro tras la masacre en la franja de Gaza. Además, quiere convertir a Colombia en un socio estratégico de Israel en materia comercial y armamentística, pasando por alto las violaciones de los derechos humanos que ha cometido ese país desde 2023.

La primera señal de unión llegó desde la oficina del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu. “Enhorabuena al presidente electo. Estoy deseando trabajar con usted para fortalecer los lazos entre Israel y Colombia. Los amigos de Israel siguen triunfando. ¡Vivan los Acuerdos de Isaac!”, celebró el lunes el líder ultranacionalista tras la victoria del colombiano. Israel lanzó en abril los Acuerdos de Isaac —inspirados en los Acuerdos de Abraham— una iniciativa de cooperación diplomática con el fin de expandir su influencia en América Latina, una región cada vez más derechizada y que ha ganado más interés para los Estados Unidos de Donald Trump.

De la Espriella considera que apoyar a Israel lo posiciona “en el lado correcto de la historia” y ha alabado al Gobierno ultranacionalista por “haber enfrentado con éxito el terrorismo”, una lucha que pretende replicar en Colombia. Como candidato, se reunió con el ministro de Exteriores, Gideon Saar, a quien le prometió que reubicaría la embajada colombiana de Tel Aviv a Jerusalén, una ciudad en disputa con los palestinos, para seguir la estela de otros países como Estados Unidos, Argentina ym más recientemente, Costa Rica.

Seguidores de Abelardo de la Espriella ondean una bandera de Israel, en Barranquilla, el 31 de mayo.MARIANO VIMOS

Pero lo que más le interesa a De la Espriella es erigir una alianza de seguridad, que pasa por retomar la compra de material armamentístico. No han sido pocas las ocasiones en las que el ultra ha manifestado su intención de renovar la artillería del Ejército para combatir a los grupos armados. “Hay que traer armas de primera generación, tecnología, drones e inteligencia artificial”, dijo en una entrevista durante la campaña, aludiendo directamente a Estados Unidos y a Israel, dos de los países más avanzados en tecnología militar y bélica.

El nuevo líder colombiano y su movimiento, Defensores de la Patria, destacan esta cooperación omitiendo las vulneraciones contra los derechos humanos que ha cometido Israel en la franja de Gaza, en Cisjordania o en Líbano. Ante estas infracciones, países como España, han impuesto un embargo de transferencias de armas con Israel. Colombia hizo lo propio y, además, prohibió las exportaciones de carbón al país asiático, después de que un informe de la ONU documentase que las multinacionales del sector Drummond y Glencore, con presencia en Colombia, alimentan indirectamente la ocupación de Palestina, al proveer el combustible que sostiene la red eléctrica y la industria militar del Estado judío. Este mismo martes, una investigación independiente de las Naciones Unidas documentó que el Gobierno y el ejército israelí han matado “deliberadamente” a los niños palestinos y han cometido delitos de genocidio y de lesa humanidad.

De la Espriella asume la tesis de Israel, un país al que destaca por “enfrentarse con éxito al terrorismo” y por superar desafíos como el Holocausto y “ataques de sus enemigos”. Con esta visión, se pone del lado de otros líderes como Trump o el argentino Javier Milei. El colombiano no ha mencionado a Palestina en ninguna entrevista o discurso público. En marzo, se reunió con la comunidad judía de Colombia, a la que prometió “defender” por ser “el pueblo de Dios”. Entonces, también manifestó que abogaría por “los principios judeocristianos, que son la base de la civilización occidental”. Este argumento ha sido usado por otros líderes ultras en el mundo para atentar contra los inmigrantes que profesan otras religiones, como el Islam.

Con esta óptica, el colombiano quiere revertir las decisiones tomadas por Gustavo Petro sobre su relación con Israel. Colombia rompió sus lazos diplomáticos en mayo de 2024, uno de los pocos países en hacerlo tras la masacre en Gaza. El izquierdista, que expulsó a la delegación diplomática de Bogotá, ha calificado a Netanyahu y a su Gobierno de “genocidas” en diversas ocasiones y su postura lo ubicó como uno de los líderes de referencia en el movimiento propalestino. Incluso, anunció la apertura de una embajada en Ramala (Palestina), pero el plan no tuvo frutos por el bloqueo israelí.

Con la llegada de De la Espriella al Gobierno, Netanyahu consigue otro aliado internacional, en un momento en el que su popularidad global está en mínimos y en el que su liderazgo se pone en riesgo de cara a las próximas elecciones, que se deben celebrar antes de octubre. Es probable que, en la ONU, Colombia se sume a la pequeña lista de países que votan en contra de resoluciones favorables a Palestina, a pesar de que desde 2018 se le reconozca como un Estado soberano. En este aspecto, De la Espriella puede copiar la línea de Milei: aunque el Gobierno del ultra argentino sigue reconociendo a Palestina como país, en la práctica rechaza la solución de los dos Estados y se opone a que sea un miembro pleno de las Naciones Unidas.

Los buenos términos de De la Espriella con Israel han sido muy evidentes, al punto que, durante la campaña, ha sido habitual ver la bandera israelí en casi todos sus eventos, ya de por sí muy caracterizados por el patriotismo a ultranza. El ministro Saar invitó al colombiano a Israel —específicamente a Jerusalén— con el fin de “revitalizar las relaciones” entre los dos países y “llevarlas a su nivel más alto de todos los tiempos”. Además de Estados Unidos, Israel es la prioridad internacional del primer Gobierno de ultraderecha de Colombia que se posesionará en agosto.

Fuente: EL PAIS